La iniciativa impulsada por Fundación Luksic y Caja Los Andes refleja el creciente protagonismo del emprendimiento senior, evidenciando la necesidad de fortalecer capacidades productivas, acceso a herramientas y oportunidades para un segmento clave en el desarrollo económico del país
Más de 5.000 postulaciones no son solo una cifra: son una señal clara de cómo está cambiando el mapa del trabajo y el emprendimiento en Chile. El programa “Impulso Senior”, impulsado por Fundación Luksic junto a Caja Los Andes, volvió a convocar a miles de personas mayores de 50 años que ven en sus negocios una vía concreta para proyectarse, reinventarse y sostener su autonomía económica.
La masiva participación —con un 73% de postulantes desde regiones— también habla de un fenómeno territorial, donde el emprendimiento se transforma en una herramienta de desarrollo local, lejos de los grandes centros urbanos y con fuerte arraigo en las economías regionales.
Experiencia que no se retira: se transforma en emprendimiento
Detrás de cada postulación hay trayectorias largas, aprendizajes acumulados y decisiones que no responden solo a la necesidad, sino también a la convicción. El emprendimiento senior aparece como una respuesta concreta a un mercado laboral que muchas veces deja fuera a quienes superan cierta edad, pero que al mismo tiempo concentra un capital de experiencia difícil de reemplazar.
En ese movimiento, el programa busca intervenir en un punto clave: entregar herramientas productivas que permitan dar un salto desde la subsistencia hacia la consolidación del negocio.
Cristián Schalper, director del área de Emprendimiento de Fundación Luksic, lo describe desde esa mirada: “hemos visto cómo miles de emprendedores con experiencia buscan seguir fortaleciendo sus negocios y proyectando todo su talento”, una frase que resume no solo el interés, sino también el sentido de continuidad que impulsa a este grupo.
Esa proyección, agrega, requiere apoyo concreto. Por eso, “para nosotros es muy valioso poder apoyarlos con herramientas concretas que les permitan dar un nuevo impulso a sus emprendimientos”, enfatiza, poniendo el acento en la necesidad de pasar del esfuerzo individual al fortalecimiento estructurado.
Del esfuerzo individual al impulso productivo
El programa no se limita a un apoyo simbólico. La entrega de maquinarias semi industriales y herramientas de digitalización apunta a transformar la forma en que estos emprendimientos operan, profesionalizando procesos y ampliando su capacidad de crecimiento.
Ese tránsito —de lo artesanal a lo productivo, de lo informal a lo estructurado— es el que explica en parte el aumento en la convocatoria. Cada vez más emprendedores buscan no solo sostener su negocio, sino hacerlo crecer, integrando tecnología, mejorando procesos y accediendo a nuevos mercados.
La ampliación del programa también responde a esa demanda. En esta edición, 765 emprendedores serán seleccionados, casi duplicando el alcance de la versión anterior, lo que refleja una apuesta por escalar el impacto en un segmento que gana visibilidad.
Un proceso que acompaña y estructura el crecimiento
Tras el cierre de postulaciones, comienza una etapa clave. El proceso de evaluación se extenderá hasta el 1 de junio, seguido por la implementación del apoyo productivo hasta agosto, en una secuencia que busca asegurar que la ayuda no solo llegue, sino que se traduzca en resultados concretos.
La comunicación directa con los postulantes y el seguimiento del proceso forman parte de una lógica que combina apoyo técnico con acompañamiento, un factor relevante para sostener el crecimiento en el tiempo.
Un cambio silencioso que redefine el mercado laboral
Lo que ocurre con Impulso Senior no es aislado. Es parte de un cambio más profundo en la estructura laboral del país, donde la edad deja de ser un límite y comienza a convertirse en un activo.
En un Chile que envejece, el emprendimiento senior emerge como una alternativa real de desarrollo económico, autonomía y aporte productivo, abriendo una discusión más amplia sobre cómo integrar experiencia, conocimiento y oportunidades.
Programas como este no solo responden a una demanda, sino que también contribuyen a redefinir el rol de miles de personas en la economía, mostrando que el emprendimiento, más que una etapa, puede ser una nueva forma de continuidad.



