El reconocimiento a Vivamos Circular valida una estrategia que articula empresas, municipios y comunidades, elevando la valorización de residuos y posicionando la economía circular como herramienta concreta de desarrollo local con impacto medible en educación, inclusión y sostenibilidad
Más de 70 toneladas de residuos recuperados en cinco años respaldan una decisión que empieza a marcar pauta: escalar un modelo de economía circular con impacto directo en territorios. Ese es el alcance de Vivamos Circular, iniciativa impulsada por PepsiCo y ejecutada por Kyklos, recientemente reconocida en los Premios Iniciativas Sustentables 2025, donde la valorización de residuos deja de ser un esfuerzo aislado y se instala como una estrategia operativa con efectos concretos.
El programa fue distinguido como ganador en la categoría “Economía circular e innovación” por el Hub de Sustentabilidad de La Tercera, consolidando un giro que se venía incubando hace años: el reciclaje comienza a operar como un sistema articulado entre actores públicos y privados y, al mismo tiempo, se posiciona como una herramienta capaz de generar resultados medibles en comunidades y territorios.
De la gestión de residuos a una estrategia territorial
El avance de Vivamos Circular muestra un cambio en la forma de abordar el reciclaje en Chile, donde la economía circular deja de ser un concepto y se transforma en una práctica instalada en el territorio. En ese tránsito, la valorización de plásticos flexibles y botellas PET —históricamente rezagados— pasa a ocupar un rol central en la cadena de reciclaje, ampliando el alcance del sistema.
La colaboración como base para escalar el modelo
El reconocimiento no solo valida resultados, también expone la lógica que permite sostenerlos en el tiempo, ya qsegín afirmó Andrea Valdez, gerenta de Impacto Social y Sustentabilidad de PepsiCo Cono Sur, “Este reconocimiento demuestra que las alianzas público-privadas son clave para impulsar y escalar soluciones que integren impacto ambiental, social y desarrollo local”
La ejecutiva detalló que “Vivamos Circular es hoy una propuesta con impacto real en las comunidades gracias al trabajo colaborativo que tiene a la educación ambiental como punto de partida y al compromiso de largo plazo para generar cambios sostenibles”.
A partir de esa experiencia, la colaboración entre empresas, municipios y comunidades se instala como condición para escalar este tipo de iniciativas, mientras la sostenibilidad comienza a integrarse en decisiones estratégicas más que en acciones puntuales.
Educación e inclusión para sostener el cambio
Uno de los pilares del programa es su presencia en más de 120 establecimientos educacionales, donde la separación en origen se vuelve un factor decisivo para la calidad del reciclaje. En paralelo, la incorporación de recicladores de base y personas en situación de discapacidad amplía el impacto social del modelo, integrando inclusión y economía circular en una misma operación.
Carolina Almarza, jefa de proyectos de Kyklos, detalló que “Para que un modelo como este funcione, es clave considerar toda la cadena. Uno de los principales desafíos está en la separación en origen, por eso trabajamos con las comunidades para que los materiales lleguen en condiciones adecuadas para su valorización”
Almarza destacó además que “incorporamos un enfoque de inclusión a través del Centro Inclusivo R de Kyklos, donde personas en situación de discapacidad participan en la segregación de los residuos, fortaleciendo el impacto social del programa”.
Impacto visible en comunas y espacios públicos
El programa no se queda en la recolección. Los residuos recuperados se transforman en ecomadera utilizada en espacios comunitarios, generando infraestructura en comunas como Cerrillos, Renca y Pudahuel. De esta forma, el reciclaje adquiere una expresión tangible en el territorio, vinculándose directamente con la vida cotidiana de las comunidades.
En paralelo, las botellas PET vuelven al ciclo productivo mediante reciclaje “botella a botella” en la planta CirCCUlar, desarrollada por CCU, donde el cierre del ciclo productivo permite dar trazabilidad al material recuperado y refuerza la viabilidad industrial de la economía circular.
Datos clave del impacto de Vivamos Circular
| Dimensión | Resultado | Implicancia territorial |
|---|---|---|
| Material recuperado | Más de 70 toneladas | Reducción de residuos en rellenos y vertederos |
| Emisiones evitadas | Más de 76 toneladas de CO₂ | Contribución a metas climáticas locales |
| Cobertura territorial | 46 comunas (RM y Valparaíso) | Escalamiento del modelo en territorios urbanos |
| Educación | Más de 120 establecimientos por año | Cambio cultural en separación de residuos |
| Infraestructura comunitaria | 4.120 m² recuperados | Espacios públicos con valor social |
| Inclusión | +60 recicladores base certificados |
El paso siguiente: escalar o quedar como caso aislado
Con presencia en 46 comunas, más de 70 toneladas recuperadas y más de 76 toneladas de CO₂ evitadas, el programa se proyecta como un modelo replicable. El desafío ahora se traslada a su capacidad de expansión a nivel nacional, mientras la economía circular comienza a posicionarse como una opción concreta para la gestión de residuos en Chile.



