El rector asumió un nuevo ciclo hasta 2030 con la meta de renovar la acreditación por siete años, fortalecer la comunidad universitaria y proyectar desde Valparaíso una institución comprometida con la formación, la investigación y el país
El profesor Nelson Vásquez Lara asumió su segundo periodo como rector de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, con una agenda marcada por la preparación del Centenario de 2028, la renovación de la acreditación institucional y el fortalecimiento del papel público de la casa de estudios desde la Región de Valparaíso.
El nuevo ciclo se extenderá hasta 2030 y fue ratificado por el Dicasterio para la Cultura y la Educación Católica del Vaticano. Vásquez ejerce la rectoría desde 2022 y tendrá la responsabilidad de conducir a la institución durante la conmemoración de sus primeros cien años.
La ceremonia reunió en la Casa Central a autoridades regionales, representantes empresariales y gremiales, rectores, académicos, estudiantes y directivos de establecimientos educacionales. Frente a esa audiencia, el rector convocó a construir una universidad cohesionada, capaz de crecer sin perder su identidad ni su compromiso con el país.
“Una comunidad no es solo un conjunto de principios abstractos. Es, ante todo, una forma de relación, es sensibilidad frente al otro, es cuidado de la amistad cívica, de la fraternidad que se expresa en gestos cotidianos, en el reconocimiento del talento ajeno, en la palabra respetuosa y en la disposición al diálogo sincero”, sostuvo Nelson Vásquez.
El rector situó a los estudiantes en el centro del proyecto institucional y advirtió que la expansión académica, científica y de infraestructura solo adquiere sentido cuando se traduce en una mejor experiencia formativa.
“Sin la presencia de los estudiantes, el sueño de nuestros fundadores comenzaría a desvanecerse y la PUCV perdería su razón más profunda de ser. Una universidad sin estudiantes deja de ser verdaderamente universidad”, afirmó.
Acreditación, comunidad y nuevos liderazgos
Entre las prioridades para los próximos cuatro años aparecen el fortalecimiento de la democracia universitaria, la formación integral, la renovación de los liderazgos académicos y la preparación de un nuevo proceso de acreditación por el máximo de siete años.
Vásquez planteó que ese objetivo no puede reducirse a indicadores administrativos o al cumplimiento formal de estándares externos. A su juicio, la acreditación deberá demostrar que la calidad atraviesa el conjunto de la actividad universitaria.
“El desafío de alcanzar nuevamente los siete años de acreditación institucional se nos presenta no solo como un objetivo técnico, ni de cumplir indicadores o metas definidas por organismos externos, sino como el testimonio público y riguroso de nuestra madurez. Es la forma en que damos cuenta al país de que nuestra alma universitaria se traduce en una cultura de calidad que permea cada aula, cada laboratorio y cada espacio de servicio”, expresó.
La institución enfrentará ese proceso mientras profundiza su Plan de Desarrollo Estratégico 2023-2029, periodo que comprende la conmemoración del Centenario y la renovación de la acreditación institucional.
La nueva etapa también deberá consolidar la reorganización del sistema de investigación de la PUCV, orientada a fortalecer la colaboración interdisciplinaria y aumentar el impacto regional, nacional e internacional del conocimiento generado por la universidad.
Para Vásquez, la continuidad institucional no puede depender exclusivamente de quienes ocupan temporalmente los cargos. El rector defendió una cultura basada en el mérito, la responsabilidad compartida y la formación de nuevas generaciones capaces de conducir la universidad durante las próximas décadas.
“Cultivando una cultura del mérito, de la responsabilidad compartida y de la renovación permanente, podremos asegurar que la PUCV continúe formando líderes académicos y servidores públicos capaces de conducir esta casa de estudios con visión, prudencia y fidelidad a su misión”, señaló.
Tecnología al servicio de las personas
El rector incorporó la inteligencia artificial entre los desafíos que deberán marcar el trabajo académico, formativo y ético de la institución. Su planteamiento tomó como referencia la encíclica Magnifica Humanitas, del papa León XIV, dedicada a la dignidad humana frente al desarrollo tecnológico.
“Toda innovación tecnológica debe estar al servicio del ser humano. La tecnología es fruto de la creatividad humana y puede contribuir significativamente al bien común. Sin embargo, cuando pierde de vista a la persona, corre el riesgo de transformarse en instrumento de dominación, exclusión o deshumanización”, advirtió Vásquez.
La reflexión coincide con el desarrollo de un ecosistema institucional que combina investigación, transferencia tecnológica, emprendimiento e inteligencia artificial aplicada, con proyectos orientados a vincular capacidades universitarias con necesidades productivas y territoriales.
La encíclica de León XIV plantea que los desarrollos tecnológicos no son neutrales y que su impacto depende de quienes los diseñan, financian, regulan y utilizan. Para la PUCV, el documento abre una discusión que alcanza tanto a la formación de estudiantes como a la investigación y la relación con el sistema productivo.
Una universidad vinculada con Valparaíso
Vásquez sostuvo que la universidad no puede permanecer aislada de las fracturas sociales, las desigualdades ni los desafíos ambientales que atraviesan el país. Desde Valparaíso, afirmó, la institución debe proyectar un liderazgo que combine innovación, responsabilidad ética y rigor científico.
“Estamos llamados a ser un actor protagónico en la construcción de una convivencia republicana más armónica y justa. Desde nuestro compromiso regional con Valparaíso, proyectamos un liderazgo nacional, aportando soluciones concretas a los problemas del presente”, recalcó.
El planteamiento se inserta en un debate más amplio sobre el papel de las universidades regionales en la producción científica y el desarrollo territorial, especialmente en un sistema donde gran parte de las capacidades, recursos e instituciones continúa concentrada en Santiago.
El delegado presidencial regional, Manuel Millones, valoró el liderazgo institucional, la inversión en infraestructura y la vinculación con el entorno. Entre los avances destacó el Centro de Investigación en Biomedicina, Biotecnología y Bienestar, proyecto que, señaló, tendrá incidencia sobre las capacidades científicas y sanitarias de la región.
La alcaldesa de Viña del Mar, Macarena Ripamonti, relevó el papel estratégico de la PUCV en el desarrollo cultural y educativo de Valparaíso, además de la responsabilidad que tendrá la administración de Vásquez al conducir a la universidad durante su Centenario.
El vicepresidente ejecutivo del CRUCH y rector de la Universidad de Valparaíso, Osvaldo Corrales, calificó a la PUCV como una institución relevante para el sistema universitario nacional y con una función insustituible en la formación profesional, la investigación y la promoción cultural dentro de la región.
El desafío de convertir el discurso en resultados
Antes de la ceremonia académica, Vásquez realizó la Profesión de Fe y el Juramento de Fidelidad establecidos por el Derecho Canónico, durante una eucaristía presidida por el Gran Canciller y obispo de Valparaíso, Jorge Vega, junto al Vice Gran Canciller, Cristian Eichin. La ceremonia oficial contemplaba ambos actos como parte del inicio del periodo 2026-2030.
La nueva administración comienza con una hoja de ruta amplia, pero también con desafíos que deberán expresarse en resultados verificables: renovar la máxima acreditación, mejorar la experiencia estudiantil, fortalecer la investigación, formar nuevos liderazgos y demostrar que la vinculación regional produce cambios concretos.
El Centenario de 2028 funcionará como una celebración histórica, pero también como un punto de evaluación. Para entonces, la PUCV tendrá que mostrar cuánto avanzó en la construcción de la comunidad defendida por Vásquez y qué capacidad alcanzó para transformar su conocimiento en respuestas para Valparaíso y el país.



