La oficial integrará el Alto Mando 2027 y asumirá la Dirección de Finanzas después de 32 años de servicio. Su ascenso a general de brigada establece un precedente en la institución y reconoce una trayectoria profesional consolidada
Por primera vez en sus 216 años de historia, el Ejército de Chile tendrá una mujer con el grado de general. María Soledad Acevedo San Martín, coronel con 32 años de carrera militar, fue ascendida a general de brigada en el proceso de conformación del Alto Mando 2027. Su designación rompe una barrera que hasta ahora ninguna oficial de la institución había logrado superar.
El anuncio, realizado el viernes 23 de octubre, también definió una nueva responsabilidad para Acevedo: asumirá como directora de Finanzas del Ejército. El nombramiento reconoce una trayectoria desarrollada principalmente en áreas de administración, logística y salud institucional, y la incorpora al grupo de oficiales que ocuparán los principales cargos de conducción de la institución durante 2027.
El ascenso tiene un significado que supera la trayectoria individual de la oficial. Ocurre 52 años después del inicio de la experiencia formativa de la Escuela Femenina Militar, antecedente que la propia Acevedo destacó al conocer su nombramiento.
Su llegada al generalato también se conecta con las barreras que todavía enfrentan las mujeres para acceder a espacios de decisión, una realidad que alcanza a instituciones públicas, universidades y organizaciones tradicionalmente dirigidas por hombres.
Una carrera vinculada a la administración y la salud militar
Ingeniera Politécnica Militar, Acevedo se desempeñaba como jefa de la Jefatura Ejecutiva de Administración de los Fondos de Salud del Ejército (JEAFOSALE), dependiente de la División de Salud. Durante su carrera también cumplió funciones en la División Logística, dirigió la Central Odontológica del Ejército y encabezó el Departamento de Finanzas de la División de Salud.
La experiencia acumulada en esas reparticiones forma parte de su recorrido hacia la Dirección de Finanzas, responsabilidad que asumirá como integrante del Alto Mando 2027. Su nombramiento combina así dos dimensiones: el reconocimiento a una carrera profesional de más de tres décadas y el acceso de una mujer a una jerarquía inédita dentro del Ejército.
Al conocer la decisión, María Soledad Acevedo San Martín, nueva general de brigada, agradeció la confianza del mando y reafirmó su compromiso con la institución. “Durante mis 32 años de carrera he trabajado con profesionalismo y ahora que asciendo al grado de General de Brigada, reafirmo una vez más mi compromiso con la Institución, que me ha entregado todo para desarrollarme y aportar a la sociedad”, expresó.
La oficial también dedicó parte de sus palabras a las generaciones de mujeres que la precedieron. “Estoy orgullosa de vestir el uniforme militar y espero estar a la altura de este compromiso profesional, donde además represento a todas las mujeres del Ejército, coronando una trayectoria que iniciaron aquellas mujeres de hace 52 años, en la Escuela Femenina Militar”, afirmó.
Un precedente para las nuevas generaciones
El ascenso de Acevedo constituye un cambio histórico en la composición del generalato del Ejército, pero también abre una conversación sobre las oportunidades de desarrollo profesional de las mujeres dentro de la carrera militar. Su nombramiento demuestra que una oficial puede alcanzar ese nivel jerárquico, aunque por sí solo no permite establecer cómo evolucionará la participación femenina en los próximos años.
La incorporación al Alto Mando tampoco cierra la discusión sobre las condiciones que favorecen o dificultan el acceso a las posiciones superiores. Las oportunidades de formación, la experiencia en cargos de responsabilidad y las posibilidades de ascenso son factores relevantes para comprender la evolución de las trayectorias profesionales dentro de organizaciones jerarquizadas.
A partir de 2027, María Soledad Acevedo tendrá la responsabilidad de dirigir las Finanzas del Ejército desde una posición que ninguna mujer había ocupado antes con ese grado. Su designación instala un precedente en una institución con más de dos siglos de historia y vuelve a poner en perspectiva los estereotipos y las barreras asociados al ejercicio de la autoridad femenina.



