Desde Rengo, una madre transformó la necesidad de acompañar la rehabilitación de su hijo Santiago en una alternativa laboral propia. Su emprendimiento recibió $2 millones de Cumple Tu Sueño 2026 para fortalecer el negocio y seguir creciendo
Para Vanessa Castillo, emprender surgió de una necesidad concreta: trabajar, generar ingresos y disponer del tiempo necesario para acompañar a su hijo Santiago en sus terapias. Compatibilizar esas responsabilidades con un empleo convencional resultaba prácticamente imposible, por lo que crear una actividad propia apareció como una alternativa para sostener a su familia sin dejar de estar presente.
Santiago tenía apenas seis meses cuando una infección urinaria obligó a hospitalizarlo. Vanessa relata que durante esa estadía recibió una intoxicación por paracetamol que agravó su estado y desencadenó una falla multiorgánica. Como consecuencia, perdió ambas manos y parte de los dedos de sus pies. Desde entonces comenzó un largo proceso de rehabilitación, con atenciones en Teletón y Coaniquem, que requería la presencia permanente de su madre.
Esa realidad terminó haciendo muy difícil encontrar un trabajo compatible con las necesidades de Santiago. “No había ningún trabajo que me permitiera llevar esa vida de mamá y aparte poder llevar a mi hijo a rehabilitación”, explica Vanessa, quien decidió crear una fuente de ingresos que le permitiera administrar sus horarios y conservar la libertad necesaria para acompañarlo.
Un negocio construido alrededor de sus tiempos
Así nació su carrito de comida para eventos, una propuesta que ofrece preparaciones como sándwiches de mechada y completos elaborados de manera casera. El servicio comenzó a instalarse en cumpleaños y celebraciones, permitiendo que los anfitriones pudieran compartir con sus invitados sin preocuparse directamente de preparar la comida.
Con el tiempo, Vanessa comenzó a ampliar la propuesta. Actualmente cuenta con una mesa de ping-pong y un taca-taca, y proyecta incorporar un juego inflable para complementar el servicio gastronómico con alternativas de entretención para niños y adultos. Lo que comenzó como una respuesta a una necesidad familiar empezó así a transformarse también en un negocio con posibilidades de crecimiento.
Ese avance ocurrió mientras Santiago continuaba con sus terapias. Vanessa reconoce las dificultades enfrentadas durante estos años, pero también la capacidad que desarrollaron para seguir adelante. “Nosotros hemos tenido la capacidad y la fortaleza de, a pesar de tener esa mochila, seguir adelante”, señala al mirar el recorrido realizado junto a su hijo.
Cuando habla de Santiago, pone el foco más allá de las dificultades. Lo describe como un niño íntegro, feliz y amado, y reconoce que una experiencia inicialmente marcada por el dolor terminó convirtiéndose también en una motivación para avanzar.
“Me siento muy afortunada de tener a mi hijo con vida y, a pesar de que es difícil sacarlo adelante, siento que todas esas cosas malas que en algún momento dolieron hoy se transforman en ese combustible que nos ayuda a seguir y a mejorar cada día”, afirma.
Cuatro años de apoyo para seguir creciendo
Hace cerca de cuatro años, Vanessa se vinculó con Fundación Banigualdad en un momento en que acceder al financiamiento tradicional resultaba especialmente complejo. Estaba en Dicom y conseguir capital por otras vías era difícil, por lo que encontró en la organización una alternativa para fortalecer el emprendimiento y continuar desarrollándolo.
El respaldo también incluyó formación para administrar mejor sus recursos y proyectar el negocio en el tiempo. Vanessa resume esa experiencia señalando que “para nosotros Banigualdad es como la salvación, ha sido realmente eso”, y explica que el acompañamiento no termina con el acceso a dinero: “Es una comunidad donde no solamente te prestan plata, sino que también te educan para que tu negocio sea sostenible en el tiempo”.
Ese recorrido sumó ahora un nuevo impulso con Cumple Tu Sueño 2026, reconocimiento que contempla un aporte de $2 millones. Los recursos permitirán continuar desarrollando el carrito e incorporar nuevas alternativas para los eventos, fortaleciendo una actividad que comenzó como solución laboral y que hoy Vanessa busca consolidar.
Trabajar sin dejar de acompañar a Santiago
El emprendimiento le permitió resolver la necesidad que inicialmente la llevó a buscar una alternativa propia: generar ingresos sin quedar obligada a elegir entre el trabajo y la rehabilitación de su hijo. Cuatro años después, esa decisión también abrió la posibilidad de construir un negocio propio y proyectarlo más allá de la urgencia que estuvo en su origen.
Mientras Santiago continúa avanzando en su rehabilitación, Vanessa quiere fortalecer el carrito y sumar nuevos servicios. Su objetivo sigue ligado a la razón que dio origen al proyecto: mantener una actividad económica que le permita sostener a su familia y, al mismo tiempo, continuar presente en cada etapa del proceso de su hijo.



