Empresas del sector financiero crean una nueva asociación para intervenir en el debate regulatorio. Su aparición coincide con cambios en la competencia, la expansión de los pagos electrónicos y nuevas exigencias para bancos, comercios y consumidores
Cinco empresas del negocio de los pagos digitales decidieron organizarse para tener mayor presencia en las decisiones regulatorias que definirán el futuro de la industria. Getnet, Flow, Apio, Kushki y ProntoPaga impulsan Paytech Chile, una nueva asociación empresarial que buscará representar a adquirentes, subadquirentes, proveedores de servicios de pago (PSP) y compañías tecnológicas ante las autoridades económicas y financieras del país.
La iniciativa comenzó a gestarse en 2025 y sus conversaciones formales se iniciaron en septiembre de 2026. Su objetivo es convertirse en una contraparte técnica del Banco Central, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), los ministerios de Hacienda y Economía, el Sernac y el Congreso, participando en materias como finanzas abiertas, transferencias electrónicas, tasas de intercambio y prevención del fraude.
Su aparición coincide con cambios importantes en la competencia. En enero de 2026, la Fiscalía Nacional Económica (FNE) constató que Transbank mantuvo una participación inferior al 50% en el procesamiento adquirente durante al menos seis meses consecutivos, lo que permitió liberalizar su margen adquirente bajo las condiciones establecidas por el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia.
Una nueva voz empresarial en una industria con gremios establecidos
La dirección ejecutiva de Paytech Chile estará a cargo de Juan Andrés Bravo, exgerente gremial de FinteChile, mientras que Patricio Borgoño, gerente general de Getnet, asumirá la presidencia. Juan Gregorio Pasten, CEO de Flow, ocupará la vicepresidencia. La directiva también incorporará representantes de Apio, Kushki y ProntoPaga.
Sobre el origen de la iniciativa, Juan Andrés Bravo explicó que “Empezó a haber un dolor en el ecosistema de los adquirentes, los PSP y los PST, que son los más chicos: no se han sentido representados”.
Sin embargo, Paytech Chile no surge en una industria carente de representación. ChilePay y FinteChile ya participan en las conversaciones regulatorias del sector. Incluso, Carlos Molineiro, country manager de Kushki y miembro del nuevo gremio, integra el directorio de ChilePay para el período 2026-2028. Su participación en ambas organizaciones plantea interrogantes sobre los intereses específicos que buscará defender la nueva asociación.
A ello se suma la composición de sus fundadores. Getnet pertenece al ecosistema financiero de Banco Santander y es uno de los principales competidores de Transbank, mientras las otras compañías desarrollan soluciones especializadas de procesamiento y tecnología de pagos. La convivencia de empresas de distinta escala será relevante al momento de establecer prioridades comunes.
Las reglas que definirán el futuro de los pagos
Uno de los principales asuntos regulatorios será el Sistema de Finanzas Abiertas, cuya entrada en vigor está prevista para julio de 2027. La iniciativa permitirá compartir información financiera con autorización de los usuarios y desarrollar nuevos servicios, incluida la iniciación de pagos. Su implementación forma parte de las transformaciones que enfrenta la industria fintech chilena.
Paralelamente, el Banco Central prepara modificaciones para facilitar las transferencias electrónicas como medio de pago en comercios. Este avance podría ampliar las alternativas frente a las tarjetas y fortalecer la competencia de los sistemas de pago directamente entre cuentas bancarias.
Las consecuencias van más allá de las empresas financieras. Las comisiones, los plazos de abono y los costos tecnológicos inciden directamente en los negocios, especialmente en pequeños comercios y emprendimientos regionales. Una mayor cantidad de operadores podría ampliar las alternativas disponibles, aunque no garantiza por sí sola menores tarifas para sus clientes.
Paytech Chile anunció que buscará promover estándares de seguridad, facilitar las operaciones internacionales e incorporar nuevas empresas al ecosistema. Sus propuestas concretas permitirán conocer qué diferencias pretende establecer respecto de los gremios existentes y cuáles serán sus prioridades ante los organismos reguladores.
La aparición de esta nueva asociación refleja cómo las empresas buscan organizarse para participar en decisiones públicas que afectan sus negocios. La cuestión de fondo será si esa mayor representación empresarial contribuirá también a reducir los costos, ampliar la competencia y mejorar las condiciones de pago para los comercios chilenos.



