El consejero del Banco Central analiza el escenario económico hacia 2027, con la inversión como motor de recuperación. También aborda el desempleo, la automatización, los costos laborales y la incertidumbre que seguirá condicionando las futuras decisiones monetarias
La economía chilena se acerca al cierre de 2026 con un desempeño por debajo de lo previsto y un mercado laboral que continúa dando señales de debilidad. Sobre ese escenario habló Luis Felipe Céspedes, consejero del Banco Central de Chile, durante el encuentro “¿Qué viene para O’Higgins? Perspectivas y proyecciones económicas para la región”, organizado por Pro O’Higgins en Machalí, en el marco de ENEO 2026.
Céspedes conoce ese debate desde distintos espacios de decisión. Antes de integrar el Consejo del Banco Central fue ministro de Economía, gerente de Investigación Económica del instituto emisor y asesor del Ministerio de Hacienda. Es doctor en Economía de New York University y ha desarrollado una trayectoria vinculada a la macroeconomía y las políticas públicas.
Desde esa experiencia, en conversación con Poderyliderazgo.cl aborda el cambio que podría comenzar a tomar forma hacia 2027 y 2028, con la inversión ocupando un lugar central en las proyecciones. También profundiza en un mercado laboral que mantiene bajo presión a O’Higgins, donde recientemente autoridades y empresas acordaron nuevas acciones para reactivar el empleo.
El Banco Central redujo de manera importante sus perspectivas para este año. ¿Ese escenario se puede proyectar hacia 2027? ¿Qué variables están mirando para determinar si la economía puede mejorar o empeorar?
En nuestro último Informe de Política Monetaria, donde damos cuenta de nuestra visión de la macroeconomía, presentamos proyecciones de crecimiento para este año, para el próximo año y para 2028.
Una de las cosas que hemos dicho es que la economía este año va a tener un desempeño que estará por debajo de lo que esperábamos previamente. Pero también hay factores que van a dinamizar el crecimiento de la economía hacia 2027 y 2028.
En particular, hemos dicho que esperamos un repunte de la inversión, que va a jugar un rol importante en términos del dinamismo de la economía. Para el próximo año estamos proyectando un crecimiento de la inversión a nivel nacional de 8,1%, y para el año 2028 estamos esperando un crecimiento de 7,1%. Por lo tanto, ese es el factor que le va a agregar dinamismo a la economía.
Hoy tenemos un desempleo elevado que no logra ceder y cuyo impacto también se siente en las regiones. ¿Cómo está leyendo el Banco Central esta realidad y qué factores están detrás del comportamiento del mercado laboral?
Nosotros tenemos un análisis de los distintos mercados relevantes para la evolución de la economía. A nivel del mercado laboral tenemos una visión agregada de la economía y hemos hecho distintos análisis en nuestros informes respecto de cuáles son los factores que pudiesen estar detrás de la tasa de desempleo.
Hemos señalado en informes anteriores que factores asociados a los costos laborales han jugado un rol. También hacemos un análisis respecto de los cambios tecnológicos y del proceso de automatización, que también puede estar jugando un rol.
Pero también señalamos que existen factores cíclicos. El hecho de tener una economía más lenta por el lado de la demanda interna también repercute en el desempeño del mercado laboral.
Entonces, hay distintos factores que están influyendo en el dinamismo del mercado laboral. Una de las cosas que hemos dicho es que vamos a seguir prestando atención a los distintos desarrollos de la economía en la toma de nuestras decisiones de política monetaria.
Desde su experiencia, ¿qué rol juega hoy la articulación público-privada para abordar desafíos como el empleo, la inversión y el desarrollo productivo, particularmente en las regiones?
Es muy importante, creo yo, que para que los países progresen exista un espacio para el crecimiento de la productividad, para el crecimiento de la inversión y para el crecimiento del capital humano.
Son distintos factores que juegan un rol fundamental para que los países aumenten de manera permanente su capacidad de crecimiento, porque ese es el desafío de fondo de los países: aumentar de manera permanente y persistente sus capacidades de crecimiento.
Y creo que esa es una tarea conjunta. Es una tarea donde hay complementariedad en las cosas que hacemos.
Creo que es muy importante poder contar precisamente con este tipo de eventos, donde las autoridades que están presentes, la visión del Banco Central y el trabajo del sector privado, de alguna u otra forma, compartan también una visión sobre la situación de la economía.
Porque en la medida en que tengamos un buen análisis de lo que está pasando con la economía, podemos tomar mejores decisiones y podemos planificar de mejor forma lo que viene hacia adelante.
En un escenario que sigue marcado por altos niveles de incertidumbre, ¿qué está mirando el Banco Central para sus próximas decisiones?
Hemos dicho que tenemos un escenario en el cual permanecen grados elevados de incertidumbre. Uno de los factores que ha jugado un rol muy importante respecto de la dinámica de la inflación este año ha sido la guerra en Medio Oriente, con un aumento significativo en el precio del petróleo.
Y una de las cosas que decimos en este informe es que la incertidumbre asociada al conflicto permanece presente. Por lo tanto, hemos implementado un enfoque, en términos de nuestra toma de decisiones, de ir reunión a reunión evaluando los antecedentes, de forma tal de tomar las decisiones que correspondan para asegurar el cumplimiento de nuestro objetivo de inflación.
La ejecución marcará el pulso económico de 2027
El cambio de año trasladará progresivamente la atención desde las proyecciones hacia los resultados. La velocidad con que nuevos proyectos avancen desde los anuncios hacia su ejecución, junto con la evolución de las expectativas de empresas y hogares, entregará señales sobre la capacidad de la economía para recuperar mayor dinamismo.
En O’Higgins, esa trayectoria coincidirá con una agenda orientada a atraer inversión y diversificar la matriz productiva. El desafío será cuánto de ese movimiento logra traducirse en mayor actividad, proveedores locales y nuevas oportunidades económicas para la región.



