Universidad de La Serena desarrolló un proyecto impulsado por Aguas del Valle que evaluó especies nativas, cubre suelos y variables ambientales para diseñar espacios públicos más sostenibles ante la menor disponibilidad hídrica en la Región de Coquimbo
La Universidad de La Serena presentó los resultados del proyecto “Islotes Urbanos para Flora Nativa”, una investigación que busca aportar al diseño de áreas verdes más sostenibles en una zona donde la sequía ha obligado a repensar el uso del agua en espacios públicos.
La iniciativa fue desarrollada gracias al Fondo Concursable “Contigo en Cada Gota” de Aguas del Valle, programa que financió propuestas comunitarias e institucionales orientadas al uso eficiente del recurso hídrico, el resguardo del entorno y la adaptación territorial.
El proyecto evaluó cinco islotes urbanos con flora nativa y distintos tipos de cubre suelo, con el objetivo de identificar alternativas que permitan sostener áreas verdes con menor consumo de agua en la conurbación La Serena-Coquimbo.
Áreas verdes con menos agua
La investigación analizó el comportamiento de materiales como gravilla, mulch, cuarzo y suelo descubierto, midiendo variables como consumo de agua, drenaje, crecimiento de las plantas, área foliar y temperatura ambiental local.
Para el ensayo se utilizaron especies características de la zona, entre ellas romerillo, pata de guanaco, maravilla del campo, chilco del norte, corona de fraile y carbonillo. La elección de flora nativa apunta a reducir la dependencia de vegetación ornamental de alto consumo hídrico, poco coherente con la realidad climática del norte chico.
El subgerente zonal de Aguas del Valle, Juan Pablo Jacob, valoró el aporte del proyecto en una región que sigue buscando respuestas más eficientes frente a la escasez hídrica.
“La situación hídrica de nuestra región requiere ampliar la mirada y buscar todas las alternativas para el mejor uso del recurso y resguardo del entorno. Este proyecto, que investigó diversos materiales, nos dio buenas pistas en ese sentido, por lo que estamos felices de que hayan sido parte de nuestro fondo concursable”, señaló.
La propuesta se inserta en una discusión regional más amplia sobre gestión del agua, donde comunas, servicios públicos, empresas y comunidades han debido coordinar respuestas frente a la escasez hídrica que afecta a la Región de Coquimbo.
Flora nativa para la ciudad
La arquitecta Catalina Segura, una de las investigadoras a cargo de la iniciativa, explicó que el trabajo permitió comparar distintas combinaciones de suelo y vegetación bajo condiciones de menor disponibilidad hídrica.
“creamos cinco islotes con distintos tipos de cubre suelo, trabajados con flora nativa, y estudiamos cuáles eran mejores con la actual situación de escasez hídrica. Fuimos viendo cómo se comportaban y nos entregaron indicadores muy interesantes pensando en la instalación de éstos en áreas verdes de la conurbación”.
Uno de los resultados más relevantes estuvo en los islotes con mulch y poda, que presentaron mayor desarrollo de área verde al cierre del ensayo. Ese dato es clave para proyectar jardines, plazas y espacios públicos capaces de mantener cobertura vegetal sin aumentar innecesariamente la presión sobre el recurso hídrico.
“Los islotes con mulch y poda presentaron mayor desarrollo de área verde al final del ensayo. En estos islotes, una mayor proporción el agua consumida estuvo asociada a la transpiración de las plantas, y no sólo a pérdidas por evaporación”, agregó la investigadora.
La información levantada por el proyecto puede ser útil para municipios, urbanistas, comunidades y entidades públicas que buscan adaptar el diseño urbano a un escenario de menor disponibilidad de agua. También conecta con soluciones que avanzan en la región, como la reutilización de aguas residuales en comunidades rurales y semiurbanas de Coquimbo.
Soluciones locales ante la sequía
El proyecto “Islotes Urbanos para Flora Nativa” fue una de las 22 iniciativas seleccionadas por el Fondo Concursable “Contigo en Cada Gota” de Aguas del Valle en la Región de Coquimbo.
El programa entregó un máximo de $2,5 millones por institución y consideró un total de $50 millones para financiar ideas comunitarias orientadas al cuidado del agua, la sostenibilidad y el fortalecimiento de soluciones locales.
Para la Universidad de La Serena, los resultados abren una línea de trabajo aplicable al diseño de nuevas áreas verdes urbanas en la conurbación. En una región marcada por la sequía, la flora nativa deja de ser solo una alternativa paisajística y pasa a convertirse en una herramienta concreta para construir ciudades más eficientes, resilientes y coherentes con el territorio.



