Por Macarena Molina. Product Manager Gestión de Personas de Defontana
Se tiende a pensar que la IA agéntica viene a reemplazar personas por tecnología. La verdad es que viene a cambiar la forma en que trabajamos y a liberar nuestro verdadero potencial. Hoy gran parte del tiempo de los equipos se consume en tareas repetitivas: registrar datos, generar reportes, hacer seguimientos o procesar documentos.
Los agentes de IA pueden ejecutar esas tareas de forma autónoma, lo que permite que las personas se concentren en lo que realmente agrega valor: tomar decisiones, atender clientes y desarrollar ideas. Y en productividad el impacto es directo, porque la IA coordina tareas, analiza información en menos tiempo y reduce tiempos operativos. Eso no solo hace que se trabaje más rápido, sino que mejora la calidad de las decisiones. En Defontana ya lo estamos viendo con nuestros Agentes IA integrados al ERP y a Recursos Humanos: empresas que reducen horas operativas y las redirigen hacia crecimiento real.
Por otro lado, la IA agéntica tiene un rol habilitador muy concreto y puede transformarse en una herramienta para reducir algunas brechas históricas en el acceso al empleo. Muchas mujeres han enfrentado durante décadas menos oportunidades de desarrollo, capacitación o acceso a ciertas experiencias laborales.
La IA puede ayudar a nivelar parte de esa cancha, entregando apoyo, conocimiento y capacidades que antes requerían años de experiencia o acceso a recursos que no todos tenían, tanto para hombres como para mujeres. Si logramos que esta tecnología sea accesible y que más personas aprendan a utilizarla, podría convertirse en una herramienta concreta para ampliar la empleabilidad y generar nuevas oportunidades de crecimiento profesional.
Adicionalmente, para que la IA agéntica sea una aliada en el empleo, el principal consejo es no usarla sin un objetivo detrás. Hoy existe mucha expectativa, pero no sirve para todo ni reemplaza el criterio humano: puede procesar información y ayudarnos a ser más eficientes, pero las decisiones y el juicio siguen siendo de las personas. También hay que perderle el miedo. No es la primera vez que vivimos una transformación tecnológica; hace años pasamos de procesos manuales a sistemas digitales y hoy nadie cuestiona ese cambio. Con la IA es lo mismo.
Por el lado de las empresas, hay que invertir en capacitación, no solo en tecnología, y elegir bien con quién implementarla: la IA agéntica debe estar integrada a los procesos reales del negocio, no ser un experimento aislado. En Defontana apostamos por eso, con agentes que conviven con el ERP y los datos de la empresa, generando valor desde el primer día.
Por último, no hay que esperar a ser expertos para empezar: la IA evoluciona tan rápido que nunca lo sabremos todo, y si esperamos a dominarla siempre vamos a llegar tarde. Lo importante es comenzar, experimentar y adaptarse.
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