El informe “Claves Ipsos” muestra una ciudadanía crítica con la respuesta del Estado, una alta valoración de Bomberos y un inédito protagonismo de influencers en la comunicación de la emergencia, en un contexto donde la preparación ante incendios sigue siendo percibida como insuficiente
La percepción ciudadana tras los incendios forestales que afectaron a las regiones del Biobío y Ñuble no solo está marcada por el daño material y social, sino también por una creciente desconfianza en la capacidad del Estado para prevenir y gestionar emergencias. Así lo revela el informe N°47 “Claves Ipsos”, que encuestó a mil personas durante febrero de 2026.
El dato más contundente del estudio es que siete de cada diez chilenos (72%) cree que los incendios fueron provocados de manera intencional. De ese total, un 39% atribuye el origen del fuego a empresas con intereses en la zona, mientras un 33% responsabiliza a personas independientes, configurando un cuadro de sospecha estructural sobre el origen de la catástrofe.
Más allá del debate sobre responsabilidades, el sondeo instala un problema de fondo: la brecha entre las expectativas ciudadanas y la respuesta institucional, un factor que impacta directamente en la confianza pública y en la sensación de seguridad de las comunidades afectadas.
Intencionalidad, cambio climático y falta de preparación
El informe muestra que, aunque el cambio climático es considerado relevante por un 25% de los encuestados, un 33% estima que su rol es secundario frente a la falta de preparación del país para enfrentar este tipo de emergencias. Esta percepción varía por edad: en el grupo de 18 a 29 años, el cambio climático adquiere mayor peso como causa de la propagación y severidad de los incendios.
Miguel Pinto, subgerente de Estudios Públicos de Ipsos, explica que “el cambio climático ha generado condiciones para que se generen incendios de gran magnitud, pero en este caso particular, la percepción de las personas es que la participación de terceros es el factor principal”.
Para los territorios, esta mezcla no es neutra: refuerza la sensación de vulnerabilidad en comunidades expuestas a sequía, precariedad de infraestructura y limitadas capacidades de respuesta local, profundizando la percepción de abandono en zonas rurales y periurbanas.
Evaluación crítica al Estado y a las instituciones
La respuesta institucional recibe una evaluación mayoritariamente negativa. Un 64% califica desfavorablemente la actuación del Gobierno, mientras un 49% hace lo mismo con Senapred. A nivel local, un 45% considera insuficiente la respuesta de las municipalidades en las zonas afectadas.
La crítica se extiende al sector privado y a los medios de comunicación: un 53% estima que las grandes empresas hicieron menos de lo esperado frente a la catástrofe, y un 29% evalúa negativamente la cobertura y apoyo de la televisión durante la emergencia.
En contraste, Bomberos aparece como la institución mejor evaluada, con un 90% de respaldo ciudadano, seguida por Carabineros con un 56%. La brecha en la evaluación vuelve a instalar una pregunta central para la política pública: quiénes sostienen realmente la confianza social en los momentos críticos y por qué el Estado no logra capitalizar ese respaldo.
Influencers y el vacío de confianza institucional
Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es el rol que asumen actores no tradicionales. Al consultar espontáneamente por personas u organizaciones que se destacaron en la ayuda a los damnificados, además de Bomberos (18%), aparecen los influencers (16%) y, en menor medida, cantantes urbanos (4%).
Según Ipsos, un 67% considera que los influencers son más efectivos para comunicar cómo enfrentar la catástrofe, aunque persisten dudas sobre sus motivaciones: un 56% cree que su ayuda es desinteresada y un 44% que no lo es. La confianza en estos grupos es mayor entre jóvenes y mujeres.
Para Pinto, “la baja confianza en las instituciones genera el espacio para que otros actores se conviertan en referentes válidos para las personas”, fenómeno que se ve reforzado por el uso intensivo de redes sociales y la menor centralidad de los medios tradicionales en situaciones de crisis.
Impacto en las personas y brechas de preparación
Pese a la evaluación crítica a las instituciones, la solidaridad ciudadana sigue siendo alta: siete de cada diez personas declaran haber colaborado con los damnificados, principalmente mediante donaciones de ropa, alimentos y dinero.
En materia de información, un 81% valora positivamente los datos sobre qué donar, un 79% cómo ayudar y un 71% sobre los centros de acopio. El punto más débil es la información sobre quiénes podían o no ingresar a las zonas afectadas (62%).
El problema estructural aparece en la preparación. Solo un 24% declara sentirse preparado o muy preparado ante incendios forestales, mientras que en terremotos esa cifra sube a 49%. A nivel país, las sequías (20%) y los incendios (26%) son identificados como las emergencias para las que Chile está menos preparado, una brecha que impacta directamente en la vida cotidiana de millones de personas, especialmente en regiones expuestas al estrés hídrico y al avance del cambio climático.
El informe “Claves Ipsos” no solo entrega una fotografía de opinión pública, sino que expone una tensión estructural entre riesgo climático, desconfianza institucional y nuevas formas de liderazgo social en contextos de crisis. Un escenario que obliga a repensar cómo el Estado previene, coordina y comunica frente a emergencias que ya no son excepcionales, sino parte del nuevo paisaje de riesgo del país.



