El estudio desarrollado en Tocopilla analiza cómo terremotos, tsunamis y aluviones transformaron históricamente el territorio y las comunidades, aportando nuevas evidencias sobre memoria social, vulnerabilidad urbana y reconstrucción territorial en zonas expuestas a desastres socionaturales en la costa del desierto de Atacama
Antiguos tsunamis, terremotos y aluviones registrados en Tocopilla podrían entregar nuevas claves para comprender zonas históricamente vulnerables y fortalecer estrategias de prevención de riesgos y planificación territorial frente a futuras catástrofes en el norte de Chile. Esa es una de las principales conclusiones de la investigación presentada por el arqueólogo e investigador del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad de Antofagasta, Néstor Rojas Arias.
La exposición se realizó en el marco del ciclo académico “Antropo-lógicas” de la Universidad de Tarapacá, instancia reconocida dentro del circuito antropológico y arqueológico sudamericano por reunir periódicamente a investigadores especializados en territorio, patrimonio y memoria social.
La charla, titulada “¿Paisaje o paisajes? Irrupciones, superposiciones y memorias en la configuración del espacio arqueológico”, convocó a estudiantes de Arqueología, Magíster y Doctorado en Antropología, además de académicos y público general en el Campus Saucache de la universidad.
Tocopilla, memoria territorial y desastres naturales
Durante la presentación, el investigador abordó cómo distintos terremotos, tsunamis y aluviones han modificado históricamente ciudades del norte de Chile, alterando infraestructura, paisaje y formas de habitar el territorio.
La investigación se concentra principalmente en Tocopilla, donde el equipo liderado por el Dr. Rojas realizó excavaciones arqueológicas que permitieron identificar evidencias materiales asociadas a desastres naturales y reconstrucción urbana ocurridos entre los siglos XIX y XXI.
Entre los hallazgos aparecen capas sedimentarias de tsunamis, depósitos aluviales, restos humanos desplazados por eventos de alta energía y señales de reconfiguración urbana posteriores a terremotos y procesos de reconstrucción.
El estudio incorpora además el concepto de “irruptores”, entendido como eventos capaces de transformar abruptamente el paisaje. Estos pueden ser fenómenos naturales, pero también procesos urbanos, sociales o políticos que alteran la organización territorial y la relación de las comunidades con su entorno.
Arqueología, reconstrucción y prevención de riesgos
La investigación propone modelos interpretativos aplicables a distintos períodos del registro arqueológico, permitiendo comprender cómo las sociedades del pasado enfrentaron escenarios de desastre y reorganización territorial.
Según explicó Néstor Rojas Arias, uno de los principales aportes del estudio es demostrar que la arqueología puede transformarse en una herramienta útil para identificar históricamente espacios vulnerables y zonas de riesgo, fortaleciendo estrategias de prevención frente a futuras emergencias.
“La arqueología no solo permite estudiar el pasado; también ayuda a entender cómo las comunidades enfrentaron desastres, cómo reorganizaron sus ciudades y de qué manera ciertos espacios han sido históricamente más vulnerables”, señaló el investigador.
La investigación también abre nuevas perspectivas sobre resiliencia territorial y gestión del riesgo, aportando antecedentes que podrían ser considerados en futuras estrategias de planificación urbana, reconstrucción y adaptación frente a eventos extremos en ciudades costeras del norte de Chile.



