La adopción de inteligencia artificial comienza a impactar la organización del trabajo, elevando la eficiencia, creando nuevos perfiles y abriendo una brecha entre quienes logran integrarse a esta transformación y quienes quedan fuera de esta nueva lógica productiva
La incorporación de inteligencia artificial dejó de ser una tendencia para instalarse como un factor operativo dentro del desempeño de empresas en Chile y la organización del trabajo, alterando la forma en que se ejecutan tareas y se gestionan equipos.
Según el Centro Nacional de Inteligencia Artificial, cerca del 50% de los trabajadores podría aumentar su productividad mediante estas herramientas, una cifra que comienza a influir en el comportamiento del mercado chileno y en la eficiencia laboral.
El impacto no es marginal. La adopción tecnológica se cruza con decisiones estratégicas dentro de las organizaciones, donde la velocidad de integración de estas herramientas empieza a marcar diferencias en competitividad.
Productividad y crecimiento económico: el foco del cambio
El avance de la inteligencia artificial se vincula directamente con el crecimiento económico en Chile y la evolución de la economía chilena, dejando atrás el debate centrado en el reemplazo de empleos. El estudio proyecta que su adopción podría aportar hasta un 12% al PIB nacional, una señal que posiciona la tecnología como un componente clave del desarrollo productivo.
Este cambio redefine la lógica del trabajo. La productividad deja de depender exclusivamente del esfuerzo humano y pasa a integrarse con sistemas que permiten acelerar procesos, modificar estructuras y optimizar resultados en distintos niveles de la operación.
Reorganización del trabajo y nuevas dinámicas laborales
En la práctica, la inteligencia artificial está impulsando la transformación digital en empresas chilenas y la digitalización de procesos empresariales, modificando la forma en que se distribuyen las funciones. Las tareas dejan de ejecutarse de manera lineal y comienzan a fragmentarse en etapas que combinan automatización y supervisión humana.
Juan Reimann, CEO de TRC Recruitme, explica que “la tarea de ejecución que antes realizaba una persona puede ser parcelada y absorbida por un set de funciones fraccionales que, bien orquestadas, han impactado la productividad desde un 10X a casos de 20X por persona”, describiendo una dinámica que ya se observa en el uso de inteligencia artificial en Chile y en la innovación empresarial y competitividad.
Nuevos perfiles laborales y presión sobre el talento
El mercado laboral comienza a ajustarse a esta transformación, con un aumento en la demanda por roles vinculados al desarrollo de la innovación en Chile y al desarrollo tecnológico en sectores productivos, junto con la aparición de perfiles híbridos que combinan capacidades técnicas y comerciales.
Este proceso no ocurre de manera homogénea. La adopción tecnológica avanza a mayor velocidad que la reconversión laboral, generando una brecha entre quienes logran integrarse a esta lógica y quienes quedan fuera del proceso, impactando el desarrollo de negocios en el país y la gestión de equipos en entornos empresariales.
Riesgos en la evaluación y gestión del talento
La inteligencia artificial también introduce nuevas complejidades en los procesos de selección, especialmente en áreas como recursos humanos, donde la automatización comienza a influir en la evaluación de candidatos. El fenómeno de los “currículums espejo” —perfiles optimizados con IA— está dificultando la diferenciación real en el análisis de talento.
En ese contexto, Reimann advierte que “depender 100% del análisis de la IA es peligroso cuando es solo por medio de prompting, sin contextos claros”, subrayando los límites de estas herramientas en la gestión de equipos en entornos empresariales y en la toma de decisiones laborales.
Impacto social y presión sobre el mercado laboral
El avance de la inteligencia artificial se inserta en un escenario donde el empleo y la economía concentran la principal preocupación ciudadana. La incorporación de estas tecnologías se cruza con el escenario económico nacional y el impacto del desarrollo económico regional, donde la productividad convive con incertidumbre laboral.
La transición tecnológica avanza mientras el mercado ajusta sus estructuras, en un proceso donde la adopción de IA comienza a influir en la forma en que se entiende el trabajo y su proyección en el país.
La inteligencia artificial ya forma parte del funcionamiento de empresas y mercados en Chile, modificando la productividad, los roles laborales y las decisiones organizacionales. El ajuste del mercado laboral avanza en paralelo a la adopción tecnológica, configurando un nuevo escenario para el trabajo.



