La remodelación de la Plaza Poniente del GAM contempla una inversión cercana a $147 millones, nuevas áreas verdes, iluminación, café y recuperación patrimonial, en una intervención que busca reforzar seguridad y espacio público en plena Alameda
Entre el barrio Lastarria, la estación Universidad Católica y la Alameda existe un espacio por el que diariamente circulan miles de personas, pero que hoy funciona bastante por debajo de su potencial urbano. La Plaza Poniente del Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) será objeto de una remodelación que busca transformar ese borde en un nuevo espacio de encuentro, permanencia y acceso al principal eje de Santiago.
El proyecto será financiado por el Gobierno de Santiago, con una inversión cercana a $147 millones, y comenzará con el desplazamiento de la reja perimetral ubicada junto a la salida norte de Metro Universidad Católica. La intervención considera además renovación de pavimentos e iluminación, mientras GAM incorporará mediante articulación público-privada un café de paso, áreas verdes y una reorganización de la tradicional feria de antigüedades.
La Plaza Poniente forma parte de los cuatro espacios abiertos del centro cultural, junto con las plazas Central, Oriente y Zócalo, y posee una superficie aproximada de 275 metros cuadrados. Su ubicación conecta directamente Alameda con José Ramón Gutiérrez y el barrio Lastarria, configurando uno de los accesos peatonales estratégicos del complejo cultural.
Recuperar un espacio deteriorado
El punto de partida del proyecto es un diagnóstico poco complaciente. Según los antecedentes entregados por GAM y el Gobierno Regional, la Plaza Poniente presenta infraestructura desgastada, problemas asociados a incivilidades y líneas de visión obstruidas, pese al intenso flujo peatonal que atraviesa diariamente el sector.
La respuesta apunta precisamente a abrir el espacio, mejorar su iluminación y facilitar la permanencia de personas, incorporando una lógica que se ha vuelto recurrente en las políticas de regeneración urbana: la seguridad no depende únicamente de vigilancia o control policial, sino también del diseño y uso permanente del espacio público.
Ese debate coincide con una agenda nacional donde tecnología, sostenibilidad, movilidad y recuperación de espacios urbanos comienzan a adquirir mayor peso en las estrategias de desarrollo de las ciudades.
El gobernador metropolitano, Claudio Orrego, enmarcó la iniciativa precisamente dentro de una mirada de largo plazo sobre Santiago. “Queremos recuperar este espacio para las personas, haciéndolo más seguro, más verde y más amable, porque cuando invertimos en espacio público, cultura y áreas de encuentro, estamos sembrando bienestar y construyendo una mejor ciudad para todos”.
Una pieza dentro de la transformación de Alameda
Aunque la inversión es acotada frente a las grandes obras metropolitanas, la ubicación de la Plaza Poniente incorpora el proyecto dentro de una transformación urbana mucho mayor.
A pocos metros se desarrolla Nueva Alameda, iniciativa que interviene el principal eje de Santiago con nuevas rutas peatonales, accesibilidad universal, iluminación, áreas verdes y movilidad sustentable. Solo la remodelación del bandejón central entre Vicuña Mackenna y Las Achiras contempla aproximadamente ocho kilómetros de intervención y una inversión de $19.227 millones.
Ese proyecto considera además 144 nuevas luminarias, 18% más de áreas verdes y sistemas automatizados de riego, junto con intervenciones destinadas a recuperar sectores deteriorados y mejorar la percepción de seguridad. La lógica se conecta directamente con lo que ahora se plantea para el entorno del GAM: recuperar circulación, visibilidad y actividad urbana antes que continuar cerrando espacios.
La transformación de Santiago comienza además a incorporar nuevas formas de coordinación entre gobiernos locales, tecnología y planificación territorial. El propio Gobierno Regional ha impulsado durante 2026 una agenda para conectar municipios alrededor de innovación urbana, movilidad, seguridad y gestión de servicios. GORE Santiago articula una red iberoamericana de municipios inteligentes
Patrimonio que vuelve a hacerse visible
La intervención también tiene una dimensión patrimonial. La reorganización de la feria de antigüedades permitirá recuperar la visibilidad de la escalera histórica de la UNCTAD III, hoy parcialmente obstruida dentro de la configuración del espacio.
No es un elemento menor. El edificio fue construido en apenas 275 días para albergar la Tercera Conferencia Mundial de Comercio y Desarrollo de Naciones Unidas en 1972, convirtiéndose posteriormente en uno de los edificios más significativos de la historia política, arquitectónica y cultural reciente de Santiago.
La propia directora ejecutiva de GAM, Alejandra Martí Olbrich, define al centro cultural desde una lógica que supera la programación artística y lo sitúa dentro de la experiencia urbana de Santiago.
“GAM es el ‘tercer espacio’ de muchos habitantes de Santiago: ese entorno de encuentro, más allá del hogar y el trabajo, donde la vida en comunidad sucede en medio de una ciudad efervescente”.
La intervención busca reforzar precisamente ese carácter: que el centro cultural no termine en las puertas de sus salas, sino que sus plazas y bordes funcionen también como infraestructura ciudadana.
La discusión sobre cómo financiar, diseñar y recuperar las ciudades viene adquiriendo además mayor protagonismo entre actores públicos, privados e inmobiliarios, especialmente en un escenario donde seguridad, movilidad y calidad del espacio público comienzan a incidir directamente sobre inversión y habitabilidad urbana. Encuentro Smart 2026 reúne a líderes para analizar inversión, ciudad y financiamiento
La reja será el primer movimiento
El primer paso visible será el desplazamiento del cierre perimetral existente junto al Metro Universidad Católica. La licitación denominada “Mejoramiento plaza poniente Centro Cultural GAM” permanecerá abierta en Mercado Público hasta el 24 de agosto.
Después vendrán las restantes intervenciones destinadas a modificar la experiencia del lugar: iluminación, pavimentos, vegetación, café, reorganización de la feria y recuperación patrimonial.
Más que una transformación de gran escala, la apuesta opera sobre una de las zonas donde las ciudades suelen revelar sus problemas cotidianos: los bordes, accesos y espacios de transición que miles de personas atraviesan pero que pocas veces son concebidos como lugares para permanecer.
En pleno proceso de recuperación de la Alameda, el proyecto del GAM busca intervenir justamente uno de esos puntos. La prueba será conseguir que un espacio hoy marcado por el tránsito, el deterioro y las restricciones vuelva a ser parte activa de la ciudad.



