Programa busca instalar una cultura de eficiencia en el uso del agua en establecimientos educacionales, incorporando medición, monitoreo y metas concretas de reducción en un contexto de creciente presión sobre los recursos hídricos en Chile
En el marco del Día Mundial del Agua, Essbio lanzó en Rancagua el programa “Sello del Agua”, una iniciativa que apunta a instalar prácticas concretas de gestión hídrica en establecimientos educacionales. Más allá del componente simbólico, el programa introduce un mecanismo de medición y reducción efectiva del consumo, en un contexto donde la escasez hídrica se consolida como un desafío estructural.
La iniciativa se presentó en el Colegio Isabel Riquelme y reúne a actores públicos, educativos y territoriales en torno a un objetivo común: avanzar hacia una cultura del uso responsable del agua. En este tipo de programas, el foco ya no está solo en la sensibilización, sino en la capacidad de traducir el discurso ambiental en cambios medibles y sostenibles.
De la conciencia al monitoreo: el desafío de medir el consumo
El “Sello del Agua” se estructura en torno a herramientas concretas de monitoreo, medición y mejora continua. Los establecimientos participantes podrán identificar brechas en su consumo, implementar medidas correctivas y avanzar en estándares progresivos de eficiencia.
El diseño del programa incorpora tres niveles de reconocimiento —Bronce, Plata y Oro—, estableciendo incentivos claros para avanzar en resultados. El nivel más alto se alcanza con una reducción de al menos un 5% en el consumo anual de agua, lo que introduce un criterio objetivo en la evaluación de desempeño hídrico.
Desde Essbio, el gerente regional Hernán Berríos enfatizó que el cuidado del recurso no puede abordarse de forma aislada, señalando que “hoy más que nunca debemos avanzar hacia una cultura del cuidado del agua”, destacando que el programa entrega herramientas concretas para gestionar el consumo y aportar a la sostenibilidad.
La experiencia previa en Biobío, donde el programa operó como piloto en 2023 con 18 establecimientos, permitió validar una metodología basada en diagnóstico, seguimiento y mejora continua, elementos clave para escalar este tipo de iniciativas.
Gestión hídrica y territorio: el rol de la comunidad educativa
El lanzamiento en Rancagua también evidencia el rol creciente de los establecimientos educacionales como espacios de transformación territorial. La participación de autoridades locales refuerza la dimensión pública del desafío hídrico.
El alcalde Raimundo Agliati valoró la iniciativa destacando su impacto en la gestión del recurso en colegios, mientras que desde la comunidad educativa, la directora del Colegio Isabel Riquelme, Mónica Cerda, subrayó que el programa permitirá disminuir el consumo y fortalecer el compromiso ambiental en el establecimiento.
Este tipo de iniciativas se alinean con una tendencia más amplia: trasladar la gestión de recursos críticos desde el nivel macro hacia espacios concretos donde se generan cambios culturales y operativos.
El “Sello del Agua” se inserta en la estrategia de sostenibilidad de Essbio y responde a un escenario marcado por el cambio climático y la presión creciente sobre los recursos hídricos. La clave estará en su capacidad de escalar y generar impactos medibles más allá de experiencias piloto.
La discusión de fondo no es solo cómo reducir el consumo en establecimientos educacionales, sino cómo avanzar hacia un modelo donde la gestión eficiente del agua se integre como práctica estructural en comunidades, instituciones y territorios.



