Los estudios de Cadem y Criteria muestran un aumento de la incertidumbre ciudadana frente al impacto real de las reformas impulsadas por La Moneda. Combustibles, empleo, reconstrucción nacional y percepción de beneficios para grandes empresas comienzan a tensionar el vínculo entre crecimiento económico y bienestar social
El crecimiento económico fue, desde el inicio, el principal relato político del Gobierno de José Antonio Kast. Sin embargo, las últimas encuestas comienzan a mostrar una señal incómoda para La Moneda: los chilenos todavía creen en la capacidad del Ejecutivo para ordenar la economía chilena, pero cada vez menos creen que ese crecimiento vaya a traducirse en mejores salarios, menor costo de la vida o mayor bienestar cotidiano.
Los estudios de Cadem y Criteria coinciden en un fenómeno que comienza a consolidarse: Kast mantiene una base política relativamente estable, pero enfrenta crecientes dificultades para ampliar apoyo social en medio del deterioro económico percibido por los hogares y del aumento de la incertidumbre económica.
Según Plaza Pública Cadem, el Mandatario alcanza 38% de aprobación y 56% de desaprobación. Criteria, en tanto, ubica el respaldo presidencial en 36%, mientras el rechazo llega a 51%.
Más allá de las diferencias metodológicas, ambos estudios reflejan el mismo problema político: el Gobierno conserva credibilidad macroeconómica, pero pierde capacidad de conexión con las preocupaciones más inmediatas de la ciudadanía y enfrenta un deterioro progresivo en confianza ciudadana.
La economía sigue siendo fortaleza… pero ya no logra blindar al Gobierno
Los atributos personales y económicos del Presidente continúan siendo relativamente sólidos. Criteria muestra que un 56% define a Kast como “trabajador”, 53% cree que “va de frente” y 50% considera que “es competente”.
En gestión, las mejores cifras del Ejecutivo siguen concentrándose precisamente en economía: 54% cree que el Gobierno es capaz de hacer crecer el país y 50% estima que puede entregar estabilidad.
Pero ahí aparece el principal punto de inflexión de los sondeos. La confianza cae de manera significativa cuando las personas evalúan empleo, situación social, delincuencia, representación ciudadana y condiciones materiales de vida.
El dato comienza a configurar un escenario políticamente delicado para la administración Kast: la economía ya no funciona como escudo automático frente al desgaste social ni frente al deterioro de la percepción ciudadana sobre la gestión del Gobierno.
Reconstrucción Nacional comienza a perder respaldo
El principal proyecto político y económico del Gobierno también empieza a mostrar señales de debilitamiento.
Según Cadem, el apoyo al Plan de Reconstrucción Nacional cayó a 41%, mientras el rechazo subió a 51%.
Criteria detecta además un fenómeno aún más complejo para La Moneda: el aumento de ciudadanos que simplemente no tienen claridad respecto al proyecto. Un 37% se declara a favor, 30% en contra y un 33% asegura no tener posición definida.
El problema para el oficialismo no está únicamente en la adhesión, sino en la percepción de beneficios concretos sobre empleo, desarrollo productivo y economía familiar.
Según Cadem:
- 70% desconfía de que el plan mejore los sueldos.
- 69% cree que no reducirá el costo de la vida.
- 56% duda que genere más crecimiento económico.
- 56% cree que no creará más empleos.
- 51% desconfía de que atraiga mayor inversión.
Criteria refuerza esa tendencia: un 46% considera que la reforma favorecerá principalmente a grandes empresas y sectores de mayores ingresos, mientras solo un 35% cree que beneficiará directamente a trabajadores y empleo.
La señal golpea directamente el núcleo narrativo del Gobierno: instalar que el crecimiento económico terminaría beneficiando transversalmente a la ciudadanía.
El costo de la vida se transforma en amenaza política
El alza sostenida de combustibles comienza a convertirse en uno de los principales focos de presión para el Ejecutivo, porque conecta directamente con inflación, transporte, consumo y deterioro de ingresos familiares.
Según Cadem, un 75% asegura sentirse muy o bastante afectado por el aumento de las bencinas.
Además:
| Impacto económico del alza de combustibles | Resultado |
|---|---|
| Ha gastado menos en otras áreas para pagar bencina | 58% |
| Ha tenido dificultades económicas severas | 50% |
| Cambiaría automóvil por transporte público | 42% |
Las cifras reflejan un fenómeno más profundo: el ajuste económico comienza a modificar hábitos cotidianos, consumo y percepción de calidad de vida.
Ese deterioro aparece como uno de los elementos más sensibles para La Moneda, porque afecta directamente la principal promesa política del Gobierno: crecimiento económico con estabilidad social.
Ministros mejor evaluados y desgaste de figuras expuestas
En el gabinete también aparecen diferencias relevantes entre nivel de exposición pública y evaluación ciudadana. Sin embargo, mayor visibilidad no necesariamente se traduce en mejor evaluación pública.
Las autoridades con mejor imagen positiva son:
| Ministro/a | Imagen positiva |
|---|---|
| May Chomalí | 62% |
| José García Ruminot | 58% |
| Iván Poduje | 56% |
| María Paz Arzola | 56% |
| Jaime Campos | 55% |
En contraste, las evaluaciones más débiles corresponden a:
| Ministro/a | Imagen positiva |
|---|---|
| Mara Sedini | 35% |
| Ximena Rincón | 38% |
| Jorge Quiroz | 42% |
Las mejores evaluaciones del gabinete se concentran principalmente en figuras asociadas a gestión técnica y moderación política, mientras las autoridades más expuestas al conflicto económico y social comienzan a mostrar desgaste.
Republicanos lideran, PS crece y PDG ocupa el centro
En el plano partidario, las encuestas también muestran movimientos relevantes dentro del clima político.
Cadem ubica al Partido Republicano como la colectividad mejor evaluada con 36%, seguido muy de cerca por el Partido Socialista de Chile con 35%.
Más atrás aparecen el Partido Nacional Libertario con 34%, Renovación Nacional y el Frente Amplio con 33%.
El movimiento más significativo del estudio aparece en el posicionamiento ideológico del Partido de la Gente (PDG), que surge como el referente más cercano al centro político donde hoy se ubica mayoritariamente la ciudadanía.
La señal revela una tensión relevante para el sistema político: mientras oficialismo y oposición endurecen posiciones frente a la reconstrucción nacional y la agenda económica, parte importante del electorado parece desplazarse hacia posiciones más pragmáticas y menos ideologizadas.
El desgaste comienza a tocar el corazón del relato oficialista
Las encuestas dejan una conclusión especialmente incómoda para La Moneda: el Gobierno todavía mantiene credibilidad en materia económica, pero empieza a perder confianza respecto a los beneficios concretos que ese crecimiento tendría sobre la vida diaria de las personas.
El problema para Kast ya no es únicamente la desaprobación presidencial. El riesgo más profundo aparece cuando la ciudadanía comienza a separar crecimiento económico de bienestar personal.
Y eso es precisamente lo que comienzan a mostrar los sondeos: un Gobierno que todavía conserva autoridad económica, pero que enfrenta crecientes dificultades para convencer de que su proyecto político mejorará efectivamente salarios, empleo, costo de la vida y estabilidad social en el corto plazo.
La señal comienza a tensionar no solo la agenda económica del Gobierno, sino también su capacidad de liderazgo político en un escenario marcado por incertidumbre económica, presión sobre los hogares y deterioro de la confianza ciudadana.



