La nueva autoridad de la Universidad de Concepción instala como eje la descentralización del sistema, junto con advertir sobre la falta de recursos en educación superior y la necesidad de avanzar hacia un modelo con mayor vínculo productivo y foco en calidad
La reciente elección de Jacqueline Sepúlveda Carreño como máxima autoridad de la Universidad de Concepción marca un punto de inflexión en la historia de la institución, pero también instala definiciones estratégicas sobre el futuro del sistema universitario chileno.
En entrevista con CNN Radio, la académica delineó un diagnóstico que trasciende lo simbólico y apunta a desafíos estructurales. “Las universidades tienen que ser capaces de propiciar instancias que permitan generar propuestas de valor para el proceso formativo y para aprendizaje durante toda la vida”, afirmó, subrayando que la educación superior enfrenta una transformación profunda ligada a cambios demográficos, laborales y tecnológicos.
La rectora electa situó el foco en una triple agenda: modernización de la formación, fortalecimiento del vínculo con el sector productivo y una defensa activa del rol de las universidades regionales. “Hoy día, tanto Chile como el mundo, lo que más busca es unidad, porque es la única forma de colaborar”, sostuvo, aludiendo al proceso interno que permitió su llegada al cargo mediante una alianza amplia.
Financiamiento bajo presión y nuevas estrategias
Uno de los ejes más críticos planteados por Sepúlveda es el financiamiento. Si bien descartó riesgos inmediatos para la UdeC, instaló una advertencia más amplia sobre el sistema. “Las universidades están carentes de recursos”, señaló, agregando que el problema no es solo local, sino global.
En esa línea, enfatizó que Chile destina apenas un 0,4% del PIB a investigación y desarrollo, lo que obliga a repensar las fuentes de financiamiento. “Tenemos que abrirnos a nuevas formas de buscar financiamiento… no tan solo a nivel estatal, sino también con el sector productivo”, explicó, planteando un giro hacia modelos más colaborativos.
El planteamiento no es menor: implica avanzar hacia esquemas donde la investigación universitaria dialogue directamente con necesidades productivas y territoriales, pero también donde el sector privado tenga un rol más activo en el financiamiento de la educación superior.
Universidades regionales y descentralización
Otro de los puntos más insistentes de la rectora electa es el reconocimiento del aporte de las instituciones fuera de la Región Metropolitana. “Las universidades que nos encontramos en regiones hacemos un tremendo aporte al desarrollo del país, y eso nunca ha sido visibilizado correctamente”, afirmó.
Desde su perspectiva, la discusión sobre financiamiento ha estado excesivamente concentrada en criterios técnicos, dejando fuera variables clave como descentralización y equidad territorial. “Vamos a pedir igualdad de trato para las universidades regionales”, advirtió, instalando un tema que podría tensionar la agenda pública en educación superior.
Calidad y excelencia, el debate pendiente
Más allá de los recursos, Sepúlveda cuestionó el enfoque predominante en la discusión política. “Se está haciendo un enfoque bastante técnico en términos de financiamiento… pero echo de menos la calidad de los procesos formativos”, planteó.
La académica insistió en que el debate no puede reducirse a cobertura o mecanismos de financiamiento, sino que debe incorporar estándares de excelencia. “La calidad no es un checklist… busquemos la excelencia”, sostuvo, enfatizando la necesidad de atraer talento, fortalecer la investigación y ampliar oportunidades para estudiantes.
Violencia en universidades y foco en causas de fondo
Consultada por episodios recientes de violencia en instituciones de educación superior, la rectora electa adoptó una postura crítica frente a soluciones exclusivamente punitivas. “Es inaceptable que suceda esto en una institución de educación superior”, afirmó, condenando los hechos, pero ampliando el análisis.
Desde su mirada, el problema requiere una comprensión más profunda. “Siempre se trata de buscar las soluciones y no entender el problema, entendamos por qué está pasando esto”, señaló, vinculando el fenómeno con posibles deterioros en salud mental y convivencia.
Además, defendió el uso de mecanismos internos antes de avanzar en nuevas regulaciones. “Las universidades tienen mecanismos para sancionar este tipo de situaciones. Apliquemos esas normativas”, enfatizó.
Una rectoría con foco estratégico
El inicio de la gestión de Jacqueline Sepúlveda no solo abre un nuevo ciclo en la Universidad de Concepción, sino que instala definiciones que dialogan con debates mayores del país: financiamiento, descentralización, calidad educativa y rol del sector productivo.
“No basta con entregar un título profesional… los estudiantes deben estar alineados con lo que solicita la sociedad”, concluyó, sintetizando una visión que busca reposicionar a las universidades como actores centrales en el desarrollo económico y social.



