La implementación de cámaras con analítica avanzada permite detectar acciones inseguras en tiempo real, generando alertas que han mejorado el cumplimiento de protocolos en áreas clave de la operación minera
La División El Teniente de Codelco consolidó un sistema de monitoreo basado en inteligencia artificial y analítica avanzada, orientado a identificar conductas de riesgo en tiempo real y reforzar el cumplimiento de estándares de seguridad en la operación. La herramienta, integrada al Centro Integrado de Operaciones (CIO), forma parte del fortalecimiento del Sistema Operativo de Monitoreo y Seguridad (SOMS) y ya muestra impactos medibles en terreno.
El desarrollo responde a una necesidad operativa concreta: ampliar la capacidad de observación en una faena de alta complejidad, donde el monitoreo tradicional enfrenta límites. En ese punto, la tecnología actúa como complemento directo al trabajo humano.
Como explica Marcela Rosales, líder de la estación SOMS, el sistema surge precisamente para cubrir esas brechas: “Contamos con 1.200 cámaras que son revisadas por siete especialistas, por lo que era necesario fortalecer esa tarea en sectores donde no teníamos foco permanente o donde existían tareas repetitivas con riesgo asociado”, integrando así analítica automatizada en zonas no críticas pero igualmente sensibles.
La implementación, iniciada en 2024, involucró un trabajo coordinado entre el CIO —liderado por Rodrigo Durán—, las gerencias de Seguridad y Salud Ocupacional y la Gerencia de Tecnología y Digitalización corporativa. El sistema opera mediante 40 cámaras distribuidas en la mina, planta concentradora, Sewell y la carretera El Cobre, utilizando procesamiento de imágenes para detectar desviaciones conductuales en tiempo real.
Inteligencia artificial aplicada a la prevención
Desde la mirada tecnológica, el modelo se construyó sobre reglas definidas junto a los equipos operacionales, lo que permite ajustar la detección a la realidad de la faena. Manuel Valdés, jefe de proyecto de Analítica Avanzada, detalla que “la clave está en traducir las conductas de riesgo en parámetros que puedan ser identificados por las cámaras; a partir de ahí, la inteligencia artificial levanta alertas que son revisadas por especialistas, permitiendo intervenir antes de que ocurra un incidente”, integrando prevención temprana en la operación.
Los resultados han sido especialmente visibles en áreas críticas. En talleres de la mina, donde la interacción entre equipos y personas representa uno de los principales focos de riesgo, el sistema generó un cambio sostenido en las conductas.
Rosales lo plantea con datos concretos: “al detectar hallazgos y activar alertas, la conducta cambió de forma relevante; hoy prácticamente no tenemos desviaciones en interacción equipos-personas, con una reducción cercana al 90% en los sectores monitoreados”, lo que da cuenta de un impacto directo en la gestión del riesgo.
Resultados operacionales y escalamiento del sistema
El efecto también se extiende a zonas de alta exposición, como los piques, donde históricamente se registraban conductas inseguras. En ese ámbito, el monitoreo inteligente permitió avanzar hacia la eliminación de prácticas peligrosas: “la presencia de alertas y el seguimiento permanente generaron un cambio conductual sostenido, al punto de erradicar acercamientos indebidos a piques en las áreas cubiertas por el sistema”, agrega la ejecutiva.
Con esta etapa consolidada, el foco ahora está en escalar la iniciativa. La división proyecta ampliar el parque de cámaras y extender el monitoreo a nuevas áreas operacionales, reforzando la cobertura preventiva.
Juan Orellana, líder de Analítica Avanzada, lo sintetiza en términos operativos: “los especialistas no pueden observar todo en todo momento, por lo que necesitamos ampliar los puntos de control; la inteligencia artificial permite justamente eso: aumentar la capacidad de vigilancia efectiva y actuar con mayor anticipación frente a conductas de riesgo”.
La experiencia de El Teniente refleja una tendencia más amplia en la industria minera: la integración de tecnologías digitales como soporte estructural de la seguridad, donde la inteligencia artificial no reemplaza la supervisión humana, sino que la potencia, permitiendo una gestión más eficiente, anticipatoria y basada en datos dentro de operaciones de alta exigencia.



