La nueva Ley Chile Cuida consagra el derecho a cuidar, ser cuidado y al autocuidado, instala corresponsabilidad como política pública y ordena una oferta estatal gradual de apoyos, en un contexto de envejecimiento, menor natalidad y mayor participación laboral femenina que presiona la red de cuidados
El Presidente Gabriel Boric encabezó en La Moneda la promulgación de la ley que crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados (SNAC), acompañado por el ministro del Interior, Álvaro Elizalde; las ministras Javiera Toro (Desarrollo Social y Familia), Antonia Orellana (Mujer y Equidad de Género), Camila Vallejo (Segegob), Macarena Lobos (Segpres), Ximena Aguilera (Salud) y el ministro (s) del Trabajo, Claudio Reyes.
La norma llega en un escenario de cambios sociodemográficos: aumento de la esperanza de vida, envejecimiento acelerado, menor tasa de fertilidad y transformaciones en la estructura familiar, con mayor incorporación de mujeres al mercado laboral. Este cuadro ha configurado lo que el propio debate público denomina “crisis de los cuidados”: más demanda y menos disponibilidad de tiempo para sostenerla.
En la ceremonia, el Presidente Boric subrayó que “Al promulgar la ley de Chile Cuida, quiero reconocer a todas las personas, principalmente mujeres, que cuida en el país, que están en todas partes, en todas partes, y muchas veces no se ven, pero ahí están y nos sostienen. A la madre que lleva a su hijo con una discapacidad a su terapia, muchas veces incluso viajando horas. A la mujer que está de punto fijo en su casa atendiendo a un familiar enfermo. A la abuela que cocina, que lava, que hace aseo, que cría a sus nietos para que las madres puedan salir a trabajar”.

Y añadió una advertencia operativa: “Todavía hay muchos que no dimensionan cómo cuidar es trabajar y cómo ese trabajo sostiene también el trabajo del resto. Y cómo cuando por cualquier motivo falla la red de cuidados, se desmorona o tiembla todo el sistema de la vida social. Cuando tenemos un niño o una niña chica y no hay con quién dejarlo en febrero porque la sala cuna o el jardín cerró y tengo que ir a trabajar”.
Qué cambia con la Ley Chile Cuida
La Ley Chile Cuida consagra el derecho al cuidado en su triple dimensión: a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado, para quienes requieren cuidados y para las personas cuidadoras, remuneradas o no. Además, reconoce el trabajo de cuidados no remunerado como una función social y familiar que contribuye al desarrollo económico y social, y establece el deber del Estado de contar con una oferta adecuada, necesaria y suficiente de apoyos.
En términos de política pública, el SNAC operará como un modelo de gestión y coordinación intersectorial que articula instituciones, programas y acciones; conectará al Estado con familias, comunidades y privados; planificará y coordinará la oferta; supervisará servicios públicos, privados y comunitarios; evaluará programas y adoptará medidas para promover autonomía y vida independiente. La implementación será gradual.
El Presidente reforzó la idea de socializar los cuidados, enfatizando que “es importante no solamente el reconocimiento de los cuidados, la valoración de los cuidados, sino también la socialización de los cuidados. Que no sea una pega individual. Por eso los centros comunitarios de cuidado que estamos inaugurando en todo Chile tienen un significado muy profundo, porque es dar un espacio de descanso, de respiro. Es un espacio pensado para las personas que cuidan”.
Principales medidas
| Medida | ¿Qué establece? | Impacto práctico |
|---|---|---|
| Reconocimiento del derecho al cuidado | Consagra legalmente el derecho a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado para todas las personas. | Transforma el cuidado en derecho social exigible y base de política pública. |
| Creación del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados (SNAC) | Crea un sistema de coordinación intersectorial que articula programas, servicios e instituciones. | Ordena la oferta existente y evita duplicidades, mejorando cobertura y eficiencia. |
| Oferta estatal gradual de apoyos y cuidados | Obliga al Estado a garantizar progresivamente una oferta adecuada, necesaria y suficiente de servicios. | Permite expandir cobertura en el tiempo según prioridades y capacidades. |
| Corresponsabilidad social y de género | Instala la corresponsabilidad entre Estado, familias, comunidad y mercado, y entre hombres y mujeres. | Busca reducir la carga desproporcionada que hoy recae en las mujeres. |
| Reconocimiento del trabajo de cuidados no remunerado | Reconoce el cuidado no pagado como función social y económica relevante para el país. | Visibiliza un trabajo históricamente invisible y lo integra al diseño de políticas públicas. |
| Derechos para personas cuidadoras | Define derechos para cuidadores y cuidadoras, remunerados y no remunerados. | Introduce un enfoque de protección hacia quienes sostienen la red de cuidados. |
| Coordinación, supervisión y evaluación del sistema | Establece mecanismos de planificación, supervisión y evaluación de programas y servicios de cuidado. | Permite medir impacto, calidad y resultados del sistema en el tiempo. |
| Integración de programas existentes | Articula centros comunitarios, apoyos domiciliarios y otros programas bajo el SNAC. | Fortalece y ordena la oferta pública ya existente. |
| Enfoque en autonomía y vida independiente | Incorpora medidas para promover la autonomía de personas con dependencia. | Apunta a mejorar calidad de vida y reducir dependencia innecesaria. |
| Avance hacia cobertura universal progresiva | La cobertura se define por nivel de necesidad, no solo por ingreso. | Sienta las bases de un sistema más inclusivo y basado en derechos. |
Implementación, corresponsabilidad y metas
La ministra Javiera Toro destacó el alcance estructural, detallando que “Hoy estamos celebrando un triunfo y un acto de justicia para las personas cuidadoras, que hacen un trabajo que sostiene a nuestro país y nuestra sociedad. Esta ley reconoce el derecho al cuidado en su triple dimensión: a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado”.
Toro resaltó además que “su implementación debe comenzar este mismo año y confiamos en que quienes asuman la próxima administración darán continuidad y proyección a este sistema, entendiendo que las necesidades de las familias cuidadoras son permanentes y requieren respuestas sostenidas en el tiempo”.
Por su parte, la ministra Antonia Orellana enfatizó que “El cuidado no es solo un asunto de mujeres: esta ley consagra la corresponsabilidad como política pública, con los mismos derechos para padres y madres, tal como ya lo hicimos con la conciliación y las 40 horas”.
Del reconocimiento a la política pública
Hoy Chile cuenta con 66 centros comunitarios de cuidados en todas las regiones, rurales y urbanas, y se proyecta alcanzar 100 centros en proceso de habilitación a marzo de 2026. En paralelo, el programa Chile te Cuida entregará herramientas para autocuidado, salud mental y combate al aislamiento, con cobertura inicial de 6.200 personas en 14 comunas.
Con la promulgación, el marco institucional queda definido; el desafío es ejecutar: priorización territorial, coordinación intersectorial, financiamiento sostenible y métricas de impacto. En la práctica, el éxito del sistema se medirá por cobertura efectiva y alivio de carga para quienes cuidan. La ley abre la puerta; la política pública comienza en la implementación.



