Con más de 300.000 usuarios y operaciones en seis países, la fintech chilena Vita Wallet fortalece su plataforma 360 de cobros y pagos internacionales. La hoja de ruta incluye el despliegue de nuevos productos y el inicio de operaciones en Estados Unidos durante el primer semestre de 2026
La digitalización del dinero reconfiguró la forma en que empresas y personas mueven capital en mercados interconectados. En América Latina, las barreras del sistema financiero tradicional abrieron espacio a un ecosistema con más de 3.000 fintech, con Chile ubicado en el cuarto lugar regional por número de compañías del sector.
En ese entorno competitivo, diferenciarse es condición para escalar. Vita Wallet, nacida en Chile como una solución para simplificar transferencias, evolucionó hacia una plataforma 360 de pagos transfronterizos con despliegue regional. Hoy, la firma reporta presencia en seis países y más de 300.000 usuarios, y prepara su desembarco en Estados Unidos durante el primer semestre de 2026.
Plataforma 360 y expansión regional
La propuesta de la compañía se organiza en un portafolio orientado a reducir fricciones en cobros y pagos internacionales. Incluye enlaces de pago con marca blanca —que permiten cobrar en moneda local con acreditación inmediata—, cuentas en dólares para recepción gratuita de fondos y la Vita Card, una tarjeta virtual Visa tokenizable ya operativa en Colombia y con lanzamiento previsto en Argentina.
Un diferencial tecnológico es la integración con los sistemas RTP y FedNow en Estados Unidos, que habilita transferencias prácticamente inmediatas hacia ese país. Según la empresa, esta arquitectura permite costos hasta 50% menores que la banca tradicional, una variable relevante para compañías con alta frecuencia de pagos internacionales.
Joel Zambrano, cofundador y CEO de Vita Wallet, explica el enfoque: “Con Vita Wallet, hemos consolidado una red operativa en seis países (Chile, Colombia, México, Argentina, Bolivia y Perú) porque entendemos que el capital no puede estar limitado por fronteras burocráticas”.
Zambrano agrega que “Nuestra visión es ser el ecosistema 360 de pagos transfronterizos, optimizando la velocidad del sistema Swift y los costos bancarios que deben solventar las empresas y emprendedores locales”.
A nivel de adopción, la firma reporta 300.000 usuarios en todos sus mercados, con cerca de la mitad en Chile. En el segmento corporativo, alrededor de 2.500 empresas utilizan la plataforma para pagos de importaciones, servicios y nóminas masivas, un indicador de tracción que sostiene la estrategia de expansión.
Estados Unidos como siguiente paso estratégico
El movimiento hacia Estados Unidos responde a una lectura de mercado. Zambrano apunta que “por las trabas propias del sistema tradicional, para un emprendedor latinoamericano es muy difícil posicionarse en Estados Unidos, lo cual es paradójico porque se trata del mercado más atractivo”. En esa línea, subraya que “nuestra llegada busca que el flujo de capital de estas empresas deje de ser un obstáculo y se convierta en una ventaja operativa”.

Desde la perspectiva de industria, el caso ilustra un cambio de etapa para varias fintech regionales: pasar de resolver un problema local a construir infraestructura de pagos con alcance transfronterizo. La apuesta combina escala, integración tecnológica y foco en experiencia de usuario, en un contexto donde la competencia se intensifica y los estándares de velocidad y costo se vuelven decisivos.
El desafío inmediato será ejecutar el desembarco en EE.UU. sin diluir la operación regional. Para ello, la compañía pone el acento en su arquitectura de productos, alianzas y cumplimiento regulatorio, variables que suelen definir la sostenibilidad del crecimiento en servicios financieros digitales.
Más allá del hito geográfico, el trasfondo es estratégico: convertirse en un “supra fintech” capaz de articular múltiples soluciones en un solo ecosistema. En un mercado donde la eficiencia en pagos impacta directamente en competitividad, la hoja de ruta de Vita Wallet sugiere que la infraestructura financiera también compite por velocidad, costos y simplicidad.



