La Corporación presentó resultados 2025 con foco en educación, innovación y articulación público-privada, consolidando su rol como actor clave en el desarrollo territorial de la Región de O’Higgins
La Cuenta Pública 2025 de la Corporación Pro O’Higgins dejó una señal clara sobre el rumbo del desarrollo regional. La instancia posiciona la colaboración público-privada como el principal motor del desarrollo en O’Higgins, en un contexto donde los desafíos productivos y sociales exigen mayor coordinación entre actores.
El encuentro reunió a cerca de 170 asistentes, incluyendo autoridades como el gobernador regional Pablo Silva Amaya y representantes del mundo empresarial. La actividad permitió revisar avances en educación, emprendimiento e innovación, consolidando una agenda territorial basada en la articulación, con foco en generar impacto concreto en la región.
En ese marco, el liderazgo institucional reforzó el eje estratégico. Felipe Díaz, presidente de Pro O’Higgins, señaló: “El desarrollo sostenible no ocurre por casualidad, sino que se construye a partir de una colaboración sólida”, subrayando que la coordinación entre empresas y territorio es clave para sostener procesos de crecimiento de largo plazo.
Educación y capital humano como base del desarrollo
Uno de los pilares del balance fue la formación de capital humano. El programa EN RUTA TP fortaleció la vinculación entre empresas y liceos técnico-profesionales, generando espacios de transferencia tecnológica en distintas especialidades.
El alcance de estas iniciativas es significativo. Más de 1.600 estudiantes y 111 docentes participaron en procesos formativos ligados al sector productivo, mejorando la conexión entre educación y empleabilidad en la región.
En paralelo, la educación ambiental avanzó como línea estratégica. Programas ejecutados junto a empresas energéticas y mineras promovieron hábitos sostenibles en comunidades escolares, ampliando el impacto formativo en el territorio.
Redes empresariales que impulsan el territorio
El fortalecimiento del ecosistema productivo fue otro eje relevante. El Encuentro Empresarial de O’Higgins (ENEO 2025) reunió a más de 960 asistentes, consolidándose como un espacio clave de articulación entre empresas, instituciones y emprendedores.
A ello se suman iniciativas complementarias. Los eventos empresariales promovieron el diálogo en áreas como innovación, inclusión laboral y desarrollo territorial, generando redes que potencian la competitividad regional.
En este punto, la lógica de articulación adquiere centralidad. La Corporación actúa como un puente entre el sector público y privado, facilitando la generación de oportunidades y el intercambio de conocimiento.
Innovación y productividad con enfoque territorial
La agenda de innovación mostró avances relevantes. El programa Impulsa O’Higgins Fortalece convocó a más de 500 participantes y expertos, promoviendo el intercambio de buenas prácticas en sectores estratégicos como turismo, agricultura y minería sostenible.
En paralelo, las iniciativas de adopción tecnológica en servicios sanitarios rurales permitieron identificar brechas y mejorar la eficiencia del acceso al agua, incorporando soluciones concretas en distintas comunas.
En esa línea, la gestión destaca la importancia de alianzas. Braulio Guzmán, gerente general de Pro O’Higgins, afirmó que “buscamos aliarnos con instituciones que aporten capacidades, conocimiento y recursos”, enfatizando que la colaboración permite ampliar el impacto de los programas en el territorio.
Un modelo de desarrollo basado en la colaboración
El balance presentado refuerza una tendencia estructural. La colaboración público-privada se consolida como un factor crítico para el desarrollo regional sostenible, especialmente en territorios que requieren coordinación multisectorial.
En ese marco, Pablo Silva Amaya, gobernador regional de O’Higgins, destacó que la Corporación “cumple un rol muy relevante para la región”, subrayando que la articulación con el Plan de Desarrollo Regional permite alinear esfuerzos y maximizar resultados.
La Cuenta Pública no solo presentó cifras, sino que dejó una señal política y estratégica. El desarrollo territorial depende cada vez más de la capacidad de articular actores, generar confianza y sostener una visión compartida, en un escenario donde la colaboración deja de ser un complemento y se transforma en condición habilitante del crecimiento.



