Lider del gremio docente, Mario Aguilar cuestiona la iniciativa aprobada en la Cámara y emplaza al Gobierno a abordar salud mental, currículo y causas estructurales de la violencia escolar
La aprobación del proyecto de “Escuelas Protegidas” en la Cámara de Diputados abrió un nuevo frente de crítica desde el mundo docente, ya que el presidente del Colegio de Profesoras y Profesores de Chile, Mario Aguilar, cuestionó el alcance de la iniciativa y sostuvo que la propuesta no aborda las causas estructurales de la violencia escolar y se limita a respuestas de corto plazo frente a situaciones de urgencia.
El dirigente gremial fue categórico al evaluar el contenido del proyecto, señalando que “nos parece un proyecto pobre, insuficiente y efectista, que solo aborda el tema de la contención, de la urgencia, pero no los temas de fondo”, insistiendo en que la discusión legislativa vuelve a centrarse en medidas reactivas sin avanzar en transformaciones estructurales.
Crítica directa al enfoque del proyecto
Aguilar profundizó sus cuestionamientos al enfoque de la iniciativa, advirtiendo que este tipo de respuestas se repiten en el tiempo sin resolver el problema de fondo. En su intervención, apuntó a la falta de cambios estructurales, señalando que “este problema se viene produciendo hace largamente 10 años, a lo menos, que viene creciendo la violencia y siempre se han tomado medidas como Aula Segura, que apuntan solamente al tema de los efectos, no a las causas”, marcando una crítica a la continuidad de políticas centradas en el control.
En esa línea, el dirigente también cuestionó el propio reconocimiento del Ejecutivo respecto de los límites del proyecto, reforzando la idea de que la iniciativa no aborda los factores que explican el aumento de la violencia en los establecimientos educacionales.
Emplazamiento al Gobierno por salud mental y currículo
El presidente del gremio docente llevó el debate hacia áreas que considera ausentes en la propuesta, emplazando directamente al Ejecutivo por la falta de políticas integrales. En ese punto, cuestionó que “¿cuándo vamos a escuchar que el Gobierno tiene un plan en el tema salud mental?”, instalando este ámbito como uno de los principales déficits del sistema educativo.
A ello sumó la necesidad de revisar el enfoque formativo de la educación, planteando que “¿cuándo vamos a escuchar que se revisará el currículo para tener uno más abocado a la formación de buenas personas, a la convivencia, a lo emocional?”, en una crítica que apunta a la falta de herramientas preventivas frente a la violencia escolar.
Contención sin solución estructural
Aguilar reconoció la necesidad de actuar frente a situaciones críticas dentro de los establecimientos, pero insistió en que esas medidas no resuelven el problema de fondo. En su análisis, las acciones de control pueden ser necesarias, pero no suficientes para revertir la tendencia al alza de la violencia.
En esa línea, sostuvo que “sí, hay que contener ahí donde están ingresando armas a un colegio, hay que impedir el ingreso de armas, pero eso no va a resolver el tema de fondo”, agregando que el proyecto aprobado “carece de medidas que vayan de verdad y como se requiere a abordar el problema de la violencia en los colegios”.
Presión al Senado y continuidad del debate
El avance del proyecto hacia el Senado abre una nueva etapa en su tramitación, donde el gremio docente anticipa que continuará presionando para introducir cambios. La discusión se proyecta como uno de los ejes del debate educacional en el Congreso, con posiciones enfrentadas sobre el alcance de las medidas.
De esta forma, el conflicto se instala en torno a cómo enfrentar la violencia escolar, en una discusión donde las medidas de control se contraponen a la necesidad de políticas estructurales y donde el debate legislativo seguirá marcado por la presión de actores del sistema educativo.



