La convocatoria reunió 41 proyectos de nueve países y definió dos categorías según madurez tecnológica. Con premios en dinero y foco en bioeconomía, el proceso buscó validar aplicaciones industriales de la lignina kraft y posicionar soluciones chilenas en cadenas de valor con proyección internacional
Con 41 proyectos provenientes de nueve países y seis ganadores en dos categorías, CMPC y HUBTEC cerraron la convocatoria “Tree Revolution: Discovering Lignin Challenge”, un proceso diseñado para identificar aplicaciones industriales para la lignina kraft y conectar ciencia, emprendimiento e industria en torno a un subproducto clave de la celulosa. La decisión de premiar iniciativas en distintas etapas de madurez tecnológica apunta a acelerar validaciones y abrir nuevas cadenas de valor.
El proceso tuvo una participación mayoritariamente chilena (63%) y un 37% de propuestas internacionales desde Brasil, Finlandia, Alemania, Francia, Suecia, Sudáfrica, Corea, Argentina y Canadá. El 51% de los proyectos provino de startups y el 49% de universidades, con 34% de liderazgo femenino entre los equipos, datos que delinean el alcance del ecosistema convocado y la diversidad de perfiles tecnológicos involucrados.
Desde CMPC, la Gerencia de Innovación y Bioeconomía situó la convocatoria como una herramienta de exploración tecnológica fuera del negocio principal.
“Para CMPC, la colaboración con HUBTEC en este desafío masivo ha sido un catalizador estratégico para explorar fronteras tecnológicas que se encuentran fuera de nuestro core business. Si bien nuestras capacidades internas de I+D son robustas en los procesos de la industria forestal y de celulosa, herramientas de innovación externa como esta nos permiten acceder rápidamente a conocimientos especializados y capacidades técnicas que no residen en nuestra estructura base”, afirmó Bibiana Rubini.
En la misma línea, la ejecutiva explicó el sentido estratégico del proceso: “Este proceso funcionó como un conector para la prospección de nuevos negocios y aplicaciones emergentes, permitiéndonos conocer nuevas cadenas de valor y soluciones de vanguardia sin comprometer la eficiencia de nuestra operación principal”. El énfasis está puesto en reducir tiempos de exploración tecnológica y evaluar aplicaciones con potencial industrial.
Un puente entre ciencia, startups e industria
Para HUBTEC, la convocatoria operó como una señal de posicionamiento en la articulación del ecosistema científico-tecnológico. Su director ejecutivo, Ignacio Merino, señaló que “Estamos muy contentos e impresionados con la excelente recepción. Esto es un reflejo del buen funcionamiento de nuestras redes nacionales e internacionales y la capacidad del hub para articular soluciones de impacto global”.
Merino también destacó la competitividad de los proyectos locales frente a propuestas internacionales, subrayando un punto relevante para la política de innovación aplicada: “Pudimos comprobar que las tecnologías creadas en el país están a la altura de las mejores a nivel internacional y listas para salir al mundo. No es menor que, tras un exigente proceso de selección, el jurado haya definido que los ganadores en ambas categorías fueran chilenos. Contamos con talento, conocimiento y capacidad tecnológica de sobra”.
El diseño de la convocatoria consideró dos categorías por nivel de madurez tecnológica (TRL): una de etapa temprana (TRL 3-6), orientada principalmente a investigaciones universitarias con pruebas de concepto, y otra de etapa avanzada (TRL >6), enfocada en soluciones con validación a mediana escala, mayoritariamente desde startups. Los premios fueron de USD 7.000, USD 3.000 y USD 1.000 para los tres primeros lugares en cada categoría.
Qué soluciones fueron reconocidas
En la categoría de etapa temprana, el primer lugar fue para Altavitae (Chile), representado por Andrea Lucero, con un aditivo supresor de polvo sostenible formulado en emulsión a partir de subproductos valorizados, incluida la lignina kraft. La solución apunta a controlar emisiones de polvo en minería y construcción mediante fijación superficial prolongada, con foco en costos operativos y desempeño ambiental.
El segundo lugar fue para una propuesta de Canadá, orientada a simplificar procedimientos de aplicación y maximizar el rendimiento de productos con lignina, mientras que el tercer puesto fue para LignoSphere (Finlandia), con esferas submicrométricas que mejoran manipulación, dispersabilidad y reactividad, habilitando usos como adhesivos y recubrimientos de alto desempeño.
En la categoría de etapa avanzada, el primer lugar lo obtuvo Soquimat (Chile), representado por Patricia Barros, con una propuesta que utiliza la lignina kraft como aditivo biobasado multifuncional en pinturas, reduciendo el uso de compuestos petroquímicos y aprovechando propiedades antioxidantes, antimicrobianas y estructurales.
El segundo lugar fue para Gpol (Argentina), con el desarrollo de resinas lignina-fenol-formaldehído (LPF) para impregnación de papeles en laminados sostenibles, y el tercer lugar para Entropic Solutions (Brasil), que propone el uso de lignina como poliol parcial en espumas rígidas de poliuretano.
Desafío sectorial
Más allá de los premios, el proceso deja una señal relevante para la industria forestal y de materiales: la lignina pasa de ser un subproducto a un vector de innovación aplicada, con proyectos que ya operan en escalas cercanas al mercado y otros en fase de validación tecnológica.
El siguiente paso será observar cuáles de estas soluciones avanzan hacia acuerdos, pilotos industriales o escalamiento comercial, en un contexto donde la bioeconomía empieza a cruzar decisiones productivas y estratégicas de mayor alcance.



