Nueve establecimientos podrán postular a espacios equipados con tecnología de alto estándar, buscando mejorar la preparación de estudiantes y su inserción en el mercado laboral de la construcción
La Cámara Chilena de la Construcción (CChC) puso en marcha en la Región de O’Higgins el programa “Salas Construyo Mi Futuro”, una iniciativa que busca modernizar la educación técnico-profesional y fortalecer la formación de capital humano para la industria de la construcción.
El proyecto permitirá que nueve liceos con especialidades vinculadas al sector postulen a la habilitación de salas de aprendizaje digital, integrando equipamiento tecnológico y metodologías que apuntan a mejorar la calidad de la enseñanza y su vínculo con los procesos productivos reales.
Formación técnica con herramientas acordes a la industria
La distancia entre lo que se enseña en las aulas y lo que exige la industria ha sido una constante en la educación técnico-profesional. En ese marco, el presidente regional de la CChC, Francisco Donoso Tagle, plantea que el foco debe estar en actualizar las condiciones de aprendizaje, señalando que “la educación media técnico-profesional no puede quedarse atrás. Los liceos cumplen un rol clave en la formación de los nuevos talentos que la industria necesita, y es fundamental que cuenten con herramientas acordes a los avances tecnológicos del sector”.
La iniciativa busca responder a ese desafío incorporando herramientas digitales que permitan desarrollar competencias técnicas y habilidades tecnológicas alineadas con la evolución de la construcción, donde la productividad y la innovación se vuelven determinantes.
Nueve liceos buscan modernizar su formación
Entre los establecimientos participantes se encuentran el Liceo Industrial Esteban Leyton Soto de Rengo, el Liceo Industrial de San Fernando y el Instituto Tecnológico Minero Bernardo O’Higgins, junto a otros centros de formación técnica de la región.
Los establecimientos seleccionados accederán a equipamiento que incluye estaciones de trabajo computacionales, pantallas interactivas, proyectores, plotter técnico e impresoras multifuncionales, configurando espacios que permiten un aprendizaje más práctico y conectado con el entorno productivo.
El proceso de postulación fue abordado en conjunto con los equipos directivos, lo que permitió ordenar criterios y resolver aspectos técnicos para la implementación del proyecto, facilitando su ejecución en los establecimientos.
Tecnología aplicada y oportunidades reales para estudiantes
Desde los propios liceos, la iniciativa es valorada por su impacto en la formación. Ariel Morales, del Liceo Industrial Esteban Leyton Soto, destaca que acceder a este tipo de infraestructura abre nuevas posibilidades, explicando que “para nosotros como colegio es una instancia muy importante poder postular a este concurso, porque nos da la posibilidad de optar a nuevo equipamiento tecnológico, acceder a herramientas relacionadas con las nuevas tecnologías y contar con una sala de este nivel sería un avance significativo para nuestros estudiantes”.
El acceso a tecnología aplicada incide directamente en la empleabilidad, ya que permite a los estudiantes enfrentar procesos productivos con herramientas similares a las utilizadas en la industria, reduciendo la brecha entre formación y trabajo.
Iniciativa con alcance nacional y foco en capital humano
El programa beneficiará a 20 comunidades educativas a nivel país, considerando una por cada región donde la CChC tiene presencia. Esto posiciona la iniciativa como un esfuerzo por incidir en la modernización de la educación técnico-profesional desde el vínculo con el sector productivo.
Más allá del equipamiento, el proyecto apunta a fortalecer la formación de capital humano, un elemento clave para el desarrollo de la industria de la construcción y su capacidad de adaptación a cambios tecnológicos.
Desarrollo territorial y formación pertinente
La implementación de estas salas digitales abre una discusión sobre la capacidad de los territorios para formar perfiles técnicos acordes a sus sectores productivos. La construcción requiere trabajadores con habilidades actualizadas, mientras que los sistemas formativos avanzan con menor velocidad frente a las transformaciones de la industria.
El desafío es ampliar este tipo de iniciativas y consolidarlas como parte de una estrategia más amplia. La formación técnico-profesional se posiciona como un eje clave para mejorar la empleabilidad y fortalecer el desarrollo productivo en regiones como O’Higgins.



