Coordinadora de evaluación y estudios de Fundación Kiri explica cómo la movilización de datos fortalece programas educativos y su impacto en la política pública chilena
Catalina Lyon, socióloga y coordinadora de evaluación y estudios de Fundación Kiri, lidera un proceso orientado a convertir la evidencia en un catalizador entre la innovación educativa y la política pública.
Desde 2021, la Fundación ha trabajado en habilidades socioemocionales de niñas, niños y jóvenes para fomentar propósito, pertenencia y autoconfianza en comunidades deportivas, culturales y científicas.
Este enfoque ha permitido que los programas basados en evidencia transformen información en estrategias colaborativas efectivas para la sociedad.
Monitoreo y evaluación para escalar la innovación educativa
La experta sostiene que las organizaciones de la sociedad civil no pueden limitarse a proveer servicios educativos directos, sino también deben incidir en políticas públicas, transformando innovaciones locales exitosas en políticas estructurales de alcance nacional.
Como líder del área, Catalina Lyon ha creado un sistema de monitoreo y evaluación de los programas de Fundación Kiri para garantizar efectividad y retroalimentación, aplicando instrumentos cuantitativos y cualitativos.
Según explica, la incidencia política educativa evoluciona hacia la movilización de la evidencia en espacios de diálogo multisectorial, la articulación de coaliciones amplias y el diseño de propuestas técnicas viables.
La evidencia para adaptar y replicar programas educativos
Lyon destaca que “la evidencia no sólo valida el trabajo, sino que lo perfecciona”. Contar con datos concretos permite realizar ajustes en diseño, identificar mejores prácticas y adaptarlas a diferentes territorios. Este método ha sido clave para cuantificar el impacto de Fundación Kiri en escuelas de Ñuble, La Araucanía y Región Metropolitana.
La experiencia del equipo gestor del programa Ecosistemas Territoriales de Bienestar muestra que la evaluación rigurosa es indispensable para orientar decisiones internas, identificar aprendizajes y comunicar resultados de forma creíble. Este modelo se presenta como replicable, donde la evidencia actúa como catalizador entre innovación educativa y política pública.
Lyon concluye que la incidencia es un camino progresivo. La práctica territorial ha llevado a reconocer que la transformación real requiere abrirse a otros actores, construir legitimidad colectiva y tender puentes hacia la política pública. Con este enfoque, Fundación Kiri busca impactar positivamente a más niñas, niños y jóvenes.



