Este sábado, gran parte de Chile adelantará sus relojes en 60 minutos para iniciar el horario de verano. Especialistas advierten efectos sobre el sueño y la concentración, mientras Aysén y Magallanes mantendrán permanentemente el huso UTC-3 vigente
Cuando los relojes marquen las 23:59 horas de este sábado 5 de septiembre, gran parte de Chile estará a un minuto de perder una hora. El siguiente registro será la 01:00 de la madrugada del domingo, dando inicio al horario de verano y llevando nuevamente a buena parte del territorio continental al huso UTC-3.
El cambio no se aplicará en todo el país. Aysén y Magallanes y la Antártica Chilena mantendrán sus relojes sin modificaciones, debido a que ambas regiones permanecen de manera permanente en UTC-3. En Rapa Nui e isla Salas y Gómez, el ajuste se realizará a las 22:00 horas locales, momento en que los relojes deberán adelantarse hasta las 23:00.
La modificación tarda segundos en un reloj o teléfono celular, pero el organismo puede necesitar varios días para acompañar ese movimiento. Especialistas consultados por universidades y centros de salud coinciden en que adelantar una hora las actividades cotidianas puede provocar alteraciones transitorias del sueño, cansancio, problemas de concentración e irritabilidad.
El cuerpo también tiene que cambiar de hora
El problema comienza con el ciclo circadiano, el reloj biológico que organiza los periodos de sueño y vigilia principalmente a partir de la exposición a la luz y la oscuridad. El horario oficial puede modificarse de inmediato; el funcionamiento biológico, en cambio, requiere adaptación.
Pablo Salinas, neurólogo y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, explica que el cambio obliga al organismo a reajustarse a una nueva relación entre los horarios sociales y los ciclos naturales. “Esa adaptación requiere un par de días, unos tres o cuatro días”, señala.
El neurólogo Gabriel Abudinén, del Hospital Clínico Universidad de Chile, agrega que el reloj biológico se encuentra en el cerebro y regula las transiciones entre dormir y despertar. Cuando el horario externo cambia abruptamente, advierte, pueden aparecer dificultades para conciliar el sueño y mayor fatiga al comenzar el día.
Desde el Hospital San Pablo de Coquimbo, Fernando Molt, neurólogo y especialista en medicina del sueño, explica que adelantar el reloj obliga a muchas personas a comenzar sus actividades cuando biológicamente todavía deberían estar descansando. “La falta de luz solar durante las primeras horas de la mañana entorpece la activación del ciclo de vigilia, lo que puede provocar somnolencia diurna, fatiga, menor rendimiento físico y cognitivo, e irritabilidad”, sostiene.
Los efectos pueden ser más notorios en niños, personas mayores y quienes presentan trastornos previos del sueño. En estos grupos, según Molt, el proceso de adaptación puede extenderse hasta una semana.
Mantener horarios relativamente estables para acostarse y levantarse, reducir el uso de teléfonos y otras pantallas durante la noche, evitar cafeína en las horas previas al descanso y disminuir las comidas abundantes antes de dormir aparecen entre las principales recomendaciones. Los hábitos digitales adquieren especial relevancia en niños y adolescentes, grupo donde especialistas también vienen alertando sobre el impacto de la hiperconectividad y las pantallas en la salud mental juvenil.
Más luz en la tarde, menos durante la mañana
El horario de verano tiene una consecuencia visible: extiende las horas de luz durante la tarde, pero también desplaza el amanecer respecto de las actividades laborales y escolares. Esa diferencia está en el centro de las distintas evaluaciones que existen sobre el régimen horario.
Carol Murray Rivera, psicóloga y académica de la Universidad de Antofagasta, plantea que los efectos no pueden analizarse únicamente desde la biología. “El debate no es sólo biológico, sino social. El horario de invierno entrega luz matinal, favorable para el reloj biológico, pero adelanta el anochecer y desorganiza rutinas cotidianas”, explica.
El horario de verano invierte esa relación: hay menos luz al comenzar la mañana, pero las tardes se prolongan, facilitando actividades deportivas, recreativas y familiares después de las jornadas escolares y laborales.
La geografía chilena agrega otro elemento. Las horas de amanecer y atardecer, las condiciones climáticas y las distancias de traslado cambian considerablemente entre el norte, la zona central y el extremo sur. No todas las regiones experimentan de la misma manera una decisión horaria común.
Jorge Gallardo, académico del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad de O’Higgins, pone el foco precisamente en esas diferencias. “No podemos asumir que lo que ocurre con la población de la Región Metropolitana representa necesariamente lo que sucede en todo Chile”, afirma.
La observación conecta con un problema más amplio: las condiciones cotidianas y la calidad de vida presentan diferencias importantes entre los distintos territorios del país, desde el acceso a servicios hasta movilidad, infraestructura y características ambientales.
La existencia de regímenes distintos ya forma parte del mapa horario chileno. Aysén se sumó a Magallanes entre las regiones que mantienen permanentemente UTC-3, por lo que este sábado sus habitantes no tendrán que modificar ningún reloj.
Cómo queda la hora en Chile
| Zona | Qué ocurre este sábado | Huso horario |
|---|---|---|
| Chile continental, excepto Aysén y Magallanes | A las 24:00 se adelantan 60 minutos | UTC-3 |
| Aysén | No cambia la hora | UTC-3 permanente |
| Magallanes y Antártica Chilena | No cambia la hora | UTC-3 permanente |
| Rapa Nui e isla Salas y Gómez | A las 22:00 se adelanta a las 23:00 | UTC-5 |
El régimen que comienza este fin de semana se mantendrá hasta el primer sábado de abril de 2027. La normativa publicada en julio también dejó establecido el calendario de cambios horarios hasta 2029, manteniendo las excepciones permanentes para Aysén y Magallanes.
Para la mayoría de las personas, el impacto debería concentrarse en los primeros días. Los especialistas recomiendan evitar cambios bruscos adicionales en las rutinas y proteger especialmente las horas de descanso de niños y personas mayores.
Los relojes cambiarán en un instante durante la noche. El cuerpo necesitará algunos días más para ponerse nuevamente a la hora.



