Pamela Jiles lidera el conocimiento ciudadano, pero queda entre las tres evaluaciones positivas más bajas del grupo medido. La última Agenda Criteria muestra una brecha entre visibilidad pública, valoración ciudadana y capital político en la Cámara
La fama política puede instalar nombres, marcar agenda y asegurar presencia en la conversación pública, pero no siempre se convierte en respaldo ciudadano. Esa es la señal más nítida que deja la última Agenda Criteria, correspondiente al 28 de junio de 2026, que midió conocimiento y evaluación positiva de diputados seleccionados por Criteria entre los parlamentarios con mayor votación nacional y que registran 30% o más de conocimiento ciudadano.
El resultado abre una lectura incómoda para la Cámara de Diputadas y Diputados: los rostros más reconocidos no necesariamente son los mejor evaluados. La medición muestra que Pamela Jiles lidera ampliamente en conocimiento ciudadano, con 90%, seguida por Jorge Alessandri, con 74%; Ana María Gazmuri, con 72%; y Gonzalo Winter, con 69%. Sin embargo, al mirar evaluación positiva, el orden cambia de manera significativa.
Jiles, pese a ser la diputada más conocida del listado, alcanza 45% de evaluación positiva, quedando entre las tres valoraciones más bajas del grupo medido, solo por sobre Daniel Manouchehri, con 44%, y Diego Schalper, con 42%.
La diferencia entre notoriedad y respaldo instala una pregunta de fondo para el Congreso: cuánto pesa aparecer y cuánto pesa generar confianza en una ciudadanía que también ha mostrado señales de distancia frente al rendimiento institucional, como ya se observó en la discusión por la acusación constitucional contra Nicolás Grau.
Gatica lidera la evaluación positiva
El ranking de imagen positiva deja en primer lugar a Gustavo Gatica, con 63%, pese a registrar solo 34% de conocimiento, uno de los niveles más bajos entre los diputados considerados en la medición. Le sigue Ignacio Achurra, con 60%, quien combina un conocimiento de 63% con una alta valoración entre quienes lo identifican.
Más atrás aparecen Jorge Alessandri y Francisco Orrego, ambos con 56% de evaluación positiva, seguidos por Álvaro Carter y Raúl Soto, con 55% cada uno. La medición no corresponde a intención de voto ni a proyección electoral directa, sino al porcentaje de personas que declara una opinión “positiva” o “muy positiva” sobre cada parlamentario.
| Diputado/a | Conocimiento | Evaluación positiva |
|---|---|---|
| Pamela Jiles | 90% | 45% |
| Jorge Alessandri | 74% | 56% |
| Ana María Gazmuri | 72% | 54% |
| Gonzalo Winter | 69% | 53% |
| Ignacio Achurra | 63% | 60% |
| Diego Schalper | 61% | 42% |
| Francisco Orrego | 58% | 56% |
| Ximena Ossandón | 56% | 53% |
| Cristián Contreras | 54% | 52% |
| Álvaro Carter | 53% | 55% |
| Daniel Manouchehri | 50% | 44% |
| José Antonio Kast Adriasola | 42% | 54% |
| Gustavo Gatica | 34% | 63% |
| Raúl Soto | 32% | 55% |
Visibilidad no es confianza
La fotografía de Criteria permite observar el tipo de liderazgo parlamentario que genera mejor recepción pública. En esa lectura, la exposición permanente puede operar como un arma de doble filo: ayuda a instalar reconocimiento, pero también aumenta el costo reputacional cuando la figura concentra rechazo, desgaste o polarización.
El dato también dialoga con el clima general que enfrenta el Congreso. En el mismo estudio, 71% de los encuestados afirma que las acusaciones constitucionales llaman la atención, pero no resuelven los problemas de fondo, mientras 62% cree que desvían al Congreso de los temas verdaderamente importantes para las personas.
Esa percepción refuerza una lectura crítica sobre el uso político de herramientas institucionales, en una agenda legislativa tensionada además por la Ley de Reconstrucción Nacional y por los cuestionamientos técnicos que han rodeado al proyecto impulsado por el Gobierno de José Antonio Kast.
La advertencia para la Cámara es clara: la notoriedad puede servir para disputar agenda, pero no basta para construir legitimidad. En una política atravesada por redes sociales, televisión y confrontación parlamentaria permanente, la ciudadanía parece distinguir con mayor nitidez entre los diputados que conoce y aquellos a quienes evalúa positivamente.



