El informe de Bci Estudios, elaborado por Daniel Navarrete, Sergio Lehmann, Francisca Pérez, Antonio Moncado y María Isidora Undurraga, proyecta un crecimiento mundial de 3,3% en 2026. Para Chile, el escenario combina inflación bajo control y mejores términos de intercambio, pero exige convertir la bonanza en inversión y desarrollo regional sostenible
La economía mundial ha mostrado una capacidad de adaptación mayor a la prevista frente a un entorno marcado por tensiones geopolíticas, cambios en la política comercial y riesgos fiscales persistentes. Así lo concluye el informe Claves Económicas Global – Febrero 2026, elaborado por Bci Estudios, que proyecta un crecimiento mundial de 3,3% para este año, apoyado en el impulso de la inversión en nuevas tecnologías y en la expansión de la inteligencia artificial.
Crecimiento global, tensiones comerciales y el nuevo mapa económico de 2026
El reporte sostiene que este dinamismo responde a un redireccionamiento del comercio global y a condiciones financieras que, aunque más frágiles en algunas economías, siguen sosteniendo la actividad.
En Estados Unidos, tras el giro en la política arancelaria y la implementación de un gravamen transitorio del 15%, la volatilidad comercial sigue siendo un factor de riesgo, pero la mayor economía del mundo habría crecido 2,2% en 2025 y se proyecta una expansión de 2,4% en 2026.
China, en tanto, continúa operando a “dos velocidades”: una producción industrial robusta orientada a la exportación y una demanda interna debilitada por la crisis inmobiliaria, con una proyección de 4,5% para 2026, sostenida por estímulos y un superávit comercial récord.
Proyecciones de crecimiento del PIB
| Economía | 2025 | 2026 | 2027 |
|---|---|---|---|
| Mundo (PPP) | 3,3 | 3,3 | 3,2 |
| EE.UU. | 2,2 | 2,4 | 2,0 |
| China | 5,0 | 4,5 | 4,3 |
| América Latina | 2,6 | 2,5 | 2,9 |
| Chile | 2,3 | 2,4 | 2,5 |
Fuente: Bci Estudios, en base a FMI y bancos de inversión.
Para América Latina, el informe proyecta un crecimiento regional de 2,5% en 2026, en un contexto de marcada heterogeneidad y con limitaciones estructurales que siguen pesando sobre el potencial de expansión.
Chile aparece entre los países que han consolidado su convergencia inflacionaria, con un IPC anual de 2,8% en enero, por debajo de la meta del Banco Central, y con un crecimiento de 2,3% en 2025, que se aceleraría gradualmente en los próximos años.
Chile frente al superciclo del cobre: oportunidad para inversión y desarrollo territorial
El principal catalizador externo es el rally histórico del cobre, que superó los US$ 6 por libra a inicios de 2026, impulsado por una demanda estructural vinculada a la infraestructura de inteligencia artificial y a la transición energética, en un contexto de oferta global tensionada.
Para una economía minera como la chilena, este ciclo representa una ventana de oportunidad relevante tanto para las cuentas fiscales como para la reactivación de proyectos de inversión y el fortalecimiento de los encadenamientos productivos en regiones como Antofagasta, Atacama y Tarapacá.
Indicadores macroeconómicos comparados (2026)
| Indicador / País | Chile | Brasil | Colombia | Perú |
|---|---|---|---|---|
| Crecimiento PIB 2025 | 2,3% | 2,3% | 2,6% | 3,4% |
| Proyección PIB 2026 | 2,4% | 1,7% | 2,8% | 3,0% |
| Inflación anual (enero 2026) | 2,8% | ~4% | >4% | 1,7% |
| Deuda pública bruta (% PIB) | 43,7% | 95,0% | 61,9% | 33,6% |
Fuente: Bci Estudios.
La comparación regional muestra que Chile combina inflación contenida y una deuda pública moderada, lo que le otorga mayor espacio para sostener políticas procrecimiento y para atraer inversión en un momento en que otras economías enfrentan restricciones más severas.
Perú destaca por su menor inflación y menor nivel de deuda, mientras Brasil y Colombia operan bajo un entorno más exigente en términos fiscales y de estabilidad de precios.
Desde la perspectiva territorial, el desafío es transformar este mejor ciclo externo en inversión productiva, empleo y productividad, evitando que el impulso se diluya en un simple efecto transitorio de mayores ingresos. El propio informe advierte que la bonanza de materias primas no garantiza crecimiento sostenible si no se traduce en nuevos proyectos, infraestructura y capital humano.
En esa línea, el desarrollo de proveedores locales, la modernización de la logística y la aceleración de permisos para iniciativas estratégicas aparecen como factores clave para que las regiones capitalicen el momento.
A ello se suman riesgos relevantes en el horizonte: el aumento de la deuda pública en las principales economías, una posible persistencia inflacionaria en Estados Unidos asociada a los aranceles y la eventual corrección de los mercados si las expectativas sobre inteligencia artificial no se materializan.
Para Chile y la región, este cuadro refuerza la necesidad de consolidar la estabilidad macroeconómica y acelerar una agenda proinversión, con foco en productividad y desarrollo regional de largo plazo.
En síntesis, el diagnóstico de Bci Estudios dibuja un 2026 más resiliente de lo esperado, con una oportunidad concreta para Chile. La clave estará en convertir el viento a favor del cobre y la estabilidad de precios en una estrategia de crecimiento territorial, capaz de sostener el dinamismo más allá del ciclo y de fortalecer la economía real en las regiones.



