Corfo e INACAP impulsan un proyecto en Puerto Aysén que incorpora tecnología hidropónica y capacitación para pequeños productores, con el objetivo de reducir la dependencia de otras regiones y avanzar en seguridad alimentaria desde una lógica territorial
La Región de Aysén enfrenta un déficit cercano al 80% en el abastecimiento de hortalizas frescas, una brecha que expone la alta dependencia de otras zonas del país para cubrir necesidades básicas de consumo.Frente a este escenario, Corfo e INACAP activan una iniciativa que busca revertir esa ecuación desde el territorio, incorporando innovación productiva y fortaleciendo capacidades locales.
El proyecto apunta a reducir la dependencia externa y avanzar en seguridad alimentaria, en un contexto donde la producción local se vuelve estratégica para el desarrollo regional, ya que se implementa en Puerto Aysén y sectores rurales, donde pequeños productores enfrentan limitaciones históricas en acceso a tecnología, capacitación y canales de comercialización.
La iniciativa se articula desde una lógica de descentralización efectiva, a través del Comité de Desarrollo Productivo Aysén, que define inversiones en función de las necesidades del territorio y no desde una mirada centralizada.
Tecnología adaptada al territorio para enfrentar condiciones adversas
El proyecto, financiado mediante el Programa de Difusión Tecnológica (PDT), introduce sistemas hidropónicos como eje central de la intervención. Esta tecnología permite producir hortalizas durante todo el año, optimizando recursos y superando restricciones climáticas propias de la región.
La hidroponía se posiciona como una solución concreta frente a las condiciones extremas de Aysén, donde factores como el frío y el aislamiento han limitado históricamente la producción agrícola. Su implementación permite estabilizar la oferta, mejorar la disponibilidad de alimentos frescos y reducir la vulnerabilidad frente a interrupciones logísticas.
El subdirector de Corfo Aysén, Boris López Bravo, enmarca esta apuesta en una estrategia de desarrollo más amplia y señala que “impulsar soluciones tecnológicas adaptadas al territorio permite no solo mejorar la productividad, sino también abrir oportunidades concretas para que empresas locales se desarrollen de manera sostenible”, destacando el vínculo entre innovación y crecimiento regional.
Capacidades productivas y acceso a innovación como eje del proyecto
Más allá de la tecnología, el programa pone el foco en cerrar brechas de acceso. La iniciativa busca acercar herramientas que históricamente han estado fuera del alcance de pequeños productores, integrando formación técnica, transferencia de conocimiento y acompañamiento en terreno.
El fortalecimiento de capacidades locales aparece como condición para sostener la innovación en el tiempo, evitando que las soluciones se limiten a experiencias aisladas. En este punto, INACAP cumple un rol clave en la formación y vinculación con el ecosistema productivo regional.
El vicerrector de INACAP sede Coyhaique, Patrice Van de Maele Silva, releva el impacto directo del programa y afirma que “este programa permitirá que pequeños productores y productoras accedan a tecnologías que tradicionalmente no han estado disponibles”, agregando que la hidroponía “representa una oportunidad para aumentar la producción, reducir costos y mejorar la calidad de los alimentos”.
Producción local y decisiones regionales: una estrategia de desarrollo
La iniciativa se inserta en una discusión más amplia sobre autonomía productiva y desarrollo territorial. En regiones como Aysén, donde la dependencia de otras zonas es alta, la capacidad de producir alimentos localmente adquiere un carácter estratégico, no solo económico, sino también social.
El modelo implementado refuerza el rol del Comité de Desarrollo Productivo Aysén como instancia de decisión, permitiendo orientar recursos hacia iniciativas que responden directamente a las condiciones del territorio. La articulación público-privada se posiciona como un mecanismo clave para cerrar brechas productivas, integrando innovación, formación y financiamiento.
Seguridad alimentaria y sostenibilidad: el desafío de fondo
El avance de este tipo de proyectos abre una discusión de fondo para la política pública: cómo escalar soluciones que permitan fortalecer sistemas agroalimentarios en territorios extremos. La innovación hortícola en Aysén no solo busca aumentar la producción, sino también construir resiliencia frente a condiciones estructurales adversas, reduciendo la exposición a factores externos.
En ese marco, la iniciativa impulsa una transición hacia modelos productivos más sostenibles, donde la tecnología se integra con el conocimiento local. El desafío ya no es solo producir más, sino producir mejor y de forma sostenida en el tiempo, en un contexto donde la seguridad alimentaria adquiere creciente relevancia.
El desarrollo de capacidades locales, la incorporación de tecnología y la toma de decisiones desde el territorio configuran una hoja de ruta que trasciende el proyecto. En esa combinación se juega la posibilidad de avanzar hacia una mayor autonomía productiva y un desarrollo más equilibrado para la región de Aysén.



