Proyecto financiado por el FRDP del Gobierno Regional de Atacama busca responder a la caída de recursos pesqueros tradicionales mediante un modelo productivo integrado, con hatchery multiespecie, transferencia tecnológica y acompañamiento a organizaciones costeras para fortalecer ingresos, sostenibilidad y resiliencia territorial
La Región de Atacama enfrenta una reducción sostenida de especies tradicionales por sobreexplotación, degradación de ecosistemas y competencia de actividades productivas. En ese contexto, el Centro Tecnológico de Innovación Acuícola AquaPacífico inició un proyecto que busca diversificar la matriz productiva de la pesca artesanal mediante un modelo acuícola integrado con foco territorial y apoyo directo a las organizaciones costeras.
La iniciativa, financiada por el Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo (FRDP) del Gobierno Regional de Atacama, apunta a cerrar una brecha crítica: el limitado acceso a semillas acuícolas de calidad, condición clave para sostener la viabilidad económica de la acuicultura de pequeña escala y elevar la resiliencia de las comunidades frente a la caída de capturas.
Un hatchery multiespecie y gestión con las comunidades
El proyecto contempla la implementación de un hatchery modular multiespecie asociado a caletas organizadas, capaz de producir semillas de huiro flotador, ostra japonesa, erizo rojo y ostión del norte, especies de alto valor comercial y relevancia regional. La unidad será operada en conjunto con las organizaciones beneficiarias, que recibirán capacitación técnica y acompañamiento especializado para su operación, mantención y optimización.
“Este proyecto refleja nuestra convicción de que la innovación acuícola debe construirse desde los territorios… Apostamos por modelos productivos que generen autonomía, sostenibilidad y nuevas oportunidades económicas para la pesca artesanal”, señaló Claudia Soto, directora ejecutiva de AquaPacífico. El diseño busca abastecer Áreas de Manejo (AMERB) y APE y, a la vez, probar un modelo de negocio sostenible, flexible y replicable, con adaptación a condiciones locales y a los desafíos del cambio climático.
Gobernanza, permisos y adopción: el trabajo previo
Durante la etapa inicial, el equipo inició un proceso de vinculación directa con organizaciones de la pesca artesanal y con instituciones públicas, académicas y privadas del borde costero para identificar participantes con condiciones técnicas, organizacionales y normativas adecuadas. El objetivo es evaluar la adopción del modelo y asegurar una implementación consistente con la realidad local.
“Empezamos el proyecto articulando la gobernanza y visitando personalmente a las organizaciones… Ya hemos recorrido Freirina, Huasco, Copiapó y Caldera”, explicó Ricardo Cunha, asesor científico de AquaPacífico, detallando que el despliegue territorial continuará en otras zonas de la región.
Cuatro etapas para validar y escalar
El proyecto se estructura en cuatro etapas: (1) diseño técnico de la Unidad Productiva Integrada (UPI) y conformación de la gobernanza; (2) instalación y validación técnico-operacional; (3) selección de la organización modelo y tramitación de permisos sectoriales; y (4) transferencia tecnológica, capacitación y acompañamiento para asegurar operación autónoma y sostenibilidad.
“El objetivo es validar un modelo acuícola integrado, técnicamente viable y replicable, que reduzca brechas productivas, fortalezca capacidades locales y genere nuevas oportunidades económicas”, afirmó Hernán Pérez, investigador científico de AquaPacífico y director del proyecto.
Lo que está en juego para el desarrollo costero
Más que un piloto, la iniciativa busca instalar capacidades productivas permanentes en un territorio donde más de 80 organizaciones costeras dependen de una base de recursos en tensión. Si el modelo se valida, podrá transferirse a otras organizaciones, contribuyendo a un polo de desarrollo acuícola regional, con impactos en empleo local, seguridad alimentaria y diversificación productiva.
La apuesta combina decisión regional de financiamiento, ejecución técnica y cogestión con las comunidades. El resultado medible no será solo la producción de semillas, sino la capacidad de sostener ingresos y actividad económica en un borde costero presionado por cambios ambientales y de mercado.



