Un ensayo realizado en BESS Los Loros, en Tierra Amarilla, mostró que un sistema de baterías puede mantener tensión y frecuencia en una red aislada, una capacidad clave para integrar energía solar y eólica al sistema chileno
Una batería instalada en Tierra Amarilla consiguió mantener estables la tensión y la frecuencia de una red eléctrica aislada. La prueba se realizó en BESS Los Loros, en la Región de Atacama, y apunta a uno de los desafíos centrales que enfrenta Chile mientras aumenta la participación de generación solar, eólica y sistemas de almacenamiento.
El ensayo fue desarrollado por el Coordinador Eléctrico Nacional, ENGIE Chile y Huawei y corresponde a las primeras pruebas piloto realizadas en terreno en el país para implementar tecnología Grid Forming bajo condiciones reales de operación. Durante el ejercicio, uno de los bloques funcionó conectado al Sistema Eléctrico Nacional y posteriormente formó una isla eléctrica, manteniendo estables sus principales variables.
Lo ocurrido abre una dimensión distinta para las baterías. Su expansión en Chile ha estado asociada principalmente a almacenar electricidad producida durante las horas de mayor generación renovable y entregarla posteriormente cuando cambia la disponibilidad de esas fuentes.
La prueba de Los Loros mostró que estos sistemas también pueden asumir funciones directamente vinculadas con la estabilidad de la red.
De almacenar energía a ayudar a sostener la red
BESS Los Loros está integrado al parque fotovoltaico del mismo nombre, en Tierra Amarilla. Tras su entrada en operación comercial durante agosto, el sistema cuenta con 48 MW de potencia máxima bruta y 275,23 MWh de capacidad de almacenamiento, mediante 63 contenedores de baterías. La inversión informada por ENGIE alcanza los US$64 millones.
Su función habitual permite almacenar durante el día parte de la energía producida por el parque solar para inyectarla posteriormente al sistema. El piloto agregó, sin embargo, una capacidad diferente: participar activamente en la formación y estabilidad de una red eléctrica.
La tecnología Grid Forming permite que instalaciones conectadas mediante inversores no se limiten a seguir las condiciones existentes de la red, sino que puedan contribuir a establecer referencias de tensión y frecuencia. En Los Loros esa capacidad dejó el terreno de las simulaciones y fue sometida a una operación real.
El cambio adquiere relevancia porque la incorporación de grandes volúmenes de energía solar y eólica también está modificando la manera en que funciona el Sistema Eléctrico Nacional. Esa transformación ya llevó al Coordinador a implementar más de 20 medidas y nuevas exigencias técnicas para reforzar la seguridad del sistema eléctrico, entre ellas estándares para inversores Grid Forming y nuevas capacidades de control de tensión y frecuencia.
Para Rodrigo Espinoza, gerente de Operación del Coordinador Eléctrico Nacional, el valor de la experiencia está precisamente en haber trasladado estas capacidades desde los estudios hacia una instalación funcionando bajo condiciones reales.
“Esta experiencia representa un paso importante porque nos permite llevar a terreno capacidades que hasta ahora hemos abordado principalmente desde los estudios y simulaciones en tiempo real en nuestro laboratorio. El aprendizaje obtenido nos permitirá seguir perfeccionando los procedimientos de prueba y los criterios con que evaluaremos estas tecnologías en el Sistema Eléctrico Nacional”, señaló.
Atacama entra en una nueva etapa energética
La ubicación del ensayo agrega una dimensión territorial a la prueba. Atacama cerró 2025 con 5.609 MWp de capacidad instalada, de los cuales un 74% correspondía a energías renovables no convencionales. La región concentra, además, el 25% de la capacidad solar fotovoltaica instalada de Chile, convirtiéndose en uno de los territorios donde con mayor claridad aparecen los desafíos asociados a una matriz con fuerte presencia renovable.
Durante años, el foco estuvo puesto principalmente en aumentar la cantidad de energía capaz de producirse a partir del sol. Ahora aparece una segunda pregunta: cómo administrar esa electricidad, desplazarla hacia los horarios donde más se necesita y mantener estable una red con una presencia creciente de fuentes variables.
Ahí las baterías comienzan a adquirir otro papel. Ya no se trata únicamente de capturar excedentes solares durante determinadas horas y utilizarlos después. La experiencia realizada en Tierra Amarilla muestra que estas instalaciones pueden evolucionar hacia sistemas capaces de asumir tareas directamente relacionadas con el funcionamiento de la red.
Desde la compañía propietaria de BESS Los Loros, Julio Saintard, gerente Técnico de Renovables y Baterías de ENGIE Chile, vinculó la experiencia con ese proceso de transformación. “Este trabajo colaborativo refuerza el liderazgo de ENGIE en el desarrollo de soluciones innovadoras para acelerar la transición hacia un sistema energético más flexible, resiliente y sustentable”, sostuvo.
El piloto requirió que equipos técnicos del Coordinador, ENGIE y Huawei trabajaran conjuntamente en las maniobras, condiciones operacionales, configuración de los equipos y sistemas de medición. Los convertidores de potencia suministrados por Huawei fueron habilitados para operar en modo Grid Forming antes de realizar las distintas etapas del ensayo.
Durante las pruebas se ejecutaron maniobras de desenergización y energización controlada y posteriormente se formó una isla eléctrica. Una vez aislado, el bloque consiguió mantener estables la tensión y la frecuencia de esa red.
El siguiente salto de las baterías
El ensayo no significa que una batería pueda sostener por sí sola todo el Sistema Eléctrico Nacional ni que estas tecnologías estén preparadas para reemplazar inmediatamente otras capacidades disponibles en la matriz. Su importancia está en haber demostrado determinadas funciones en condiciones reales y generar información para determinar cómo deberán verificarse futuras instalaciones.
La prueba se desarrolló mientras el Coordinador trabaja en una guía destinada precisamente a establecer criterios de verificación para instalaciones basadas en inversores Grid Forming. Los resultados obtenidos en Tierra Amarilla aportarán experiencia práctica para perfeccionar esos procedimientos antes de avanzar hacia una utilización más extendida.
Chen Jun, director de Huawei Digital Power, destacó que el ensayo permitió comprobar directamente capacidades que hasta ahora habían sido abordadas principalmente desde el desarrollo tecnológico y las simulaciones.
“Los resultados de las pruebas de grid forming confirman el enorme potencial de esta tecnología. Pudimos comprobar en la práctica cómo esta solución es capaz de sostener y dar forma a la red eléctrica por sí misma. Esto cobra especial relevancia para Chile, donde el grid forming se perfila como una tecnología clave en el mediano plazo para las baterías”, señaló.
El ejecutivo agregó que la información obtenida también tendrá utilidad para la siguiente etapa: “Estos resultados son un insumo clave para la guía de verificación de grid forming publicada por el Coordinador Eléctrico Nacional, aportando información real que les permite seguir avanzando en el despliegue y testeo de esta nueva tecnología”.
La transformación responde a un desafío más amplio. Una matriz con mayor presencia solar y eólica necesita almacenamiento, infraestructura de transmisión y nuevas tecnologías capaces de aportar flexibilidad y fortaleza a la red, especialmente a medida que cambia la composición del parque generador chileno.
Atacama empieza así a mostrar otra dimensión de su transformación energética. El territorio que concentra una cuarta parte de la capacidad solar fotovoltaica del país comienza también a probar las soluciones necesarias para administrar esa electricidad y mantener estable el sistema que la recibe.
El próximo salto de las baterías podría medirse, por tanto, no solo por cuánta energía logran almacenar. También por las funciones que sean capaces de asumir para sostener una red eléctrica cada vez más renovable y tecnológicamente compleja.



