El programa impulsado por Corfo entra en una etapa de implementación de siete años y busca involucrar al menos a 200 empresas. Tecnología, inversión, infraestructura y acceso a mercados aparecen como pilares de una estrategia que proyecta a la región hacia 2036
Arica y Parinacota dio un nuevo paso en su apuesta por transformar las condiciones extremas del desierto en una ventaja productiva. El Comité de Desarrollo Productivo Regional aprobó la etapa de implementación del programa “Sistema agroalimentario sostenible para la producción agrícola intensiva en condiciones de desierto”, que tendrá una duración de siete años.
La iniciativa plantea una meta de largo plazo: que hacia 2036 la región pueda posicionarse como actor global en innovación agroalimentaria, fortaleciendo la producción de alimentos sustentables y desarrollando capacidades capaces de competir en mercados de mayor valor.
El programa busca impactar al menos a 200 empresas vinculadas al sistema agroalimentario, entre productores agrícolas, distribuidores, comercializadores, proveedores tecnológicos y de insumos y empresas de la agroindustria. Para su primer año contará con $173,8 millones de recursos Corfo.
Tecnología, inversión y mercados
La hoja de ruta quedó organizada en cuatro ámbitos: Mercado e Inversión, Modernización Productiva, Infraestructura y Servicios, y Ecosistema e Innovación. La cobertura incluye los distintos pisos ecológicos de Arica y Parinacota, desde los valles costeros hasta la precordillera y el altiplano.
El gobernador regional Diego Paco, presidente del Comité de Desarrollo Productivo Regional, sostuvo que el programa permitirá proyectar a la región como una plataforma agroalimentaria mediante la incorporación de tecnología y el fortalecimiento de sus capacidades productivas.
“Este programa permitirá convertir a largo plazo a la región de Arica y Parinacota en una plataforma agroalimentaria, promoviendo la adopción de tecnologías para potenciar las capacidades productivas del territorio con miras a mejores mercados globales”, señaló la autoridad.
La búsqueda de nuevos destinos comerciales ya tiene antecedentes concretos. Durante este año, productores del Valle de Azapa abrieron una nueva temporada de exportaciones de tomates hacia Argentina, una señal de que el desafío regional no pasa únicamente por aumentar la producción, sino también por mejorar comercialización, tecnología y acceso a mercados.
Un ecosistema alrededor del agro
La estrategia supone además conectar a productores con empresas de tecnología, instituciones públicas, universidades y nuevos proveedores. Ese componente resulta relevante porque la transformación del agro regional no depende exclusivamente de mejorar los cultivos, sino de ampliar la cadena de valor que opera alrededor de ellos.
La propia Estrategia Regional de Innovación de Arica y Parinacota identifica entre sus prioridades la incorporación de tecnologías en empresas agroalimentarias, la transferencia de conocimiento hacia la agricultura del desierto y la transformación digital de la cadena productiva.
Esa lógica ya comienza a extenderse hacia las pequeñas empresas. Programas como Arica Launchpad, orientado a MiPymes de agroindustria y logística han incorporado herramientas de innovación, prototipado y acceso a financiamiento para fortalecer actividades consideradas estratégicas para la economía regional.
Del potencial productivo al escalamiento
Arica posee además una trayectoria previa en agricultura intensiva bajo condiciones de extrema aridez. Antecedentes de Corfo muestran que la región se consolidó como proveedor de hortalizas para otras zonas del país y que los aumentos de productividad han convivido con desafíos relacionados con eficiencia hídrica, salinidad, plagas y sustentabilidad productiva.
La nueva etapa pone el énfasis precisamente en el escalamiento. Los próximos siete años deberán mostrar si la articulación entre agricultores, empresas, proveedores tecnológicos, academia y sector público consigue traducirse en mayor productividad, nuevos negocios y mercados.
El objetivo hacia 2036 eleva la vara: no se trata solamente de producir alimentos en uno de los territorios más áridos del planeta, sino de convertir ese conocimiento acumulado en una capacidad productiva, tecnológica y comercial exportable desde Arica y Parinacota.



