Gobierno Regional, CORE, academia, sector privado y sociedad civil avanzan en la actualización de la Estrategia Regional de Desarrollo, tras un estudio que expuso rezagos en servicios básicos, conectividad, vivienda, salud, educación, medioambiente e infraestructura
El Gobierno Regional de Antofagasta, el Consejo Regional (CORE), la academia, el sector privado y organizaciones de la sociedad civil iniciaron una nueva etapa de trabajo multisectorial para actualizar la Estrategia Regional de Desarrollo (ERD), instrumento que busca orientar las prioridades del territorio para el periodo 2026-2036.
La mesa de gobernanza reunió a un comité social multiactores compuesto por 30 representantes regionales, quienes revisaron los resultados de las primeras etapas del proceso, elaborados por profesionales de la DESE de la Universidad Católica de Chile. El diagnóstico expuso brechas persistentes en educación, conexión vial, servicios básicos, energía, salud, vivienda, infraestructura y planificación territorial.
La actualización de la ERD no parte desde una hoja en blanco. El estudio mostró que Antofagasta, pese a su peso productivo y a la presencia de industrias estratégicas, mantiene rezagos importantes en comunas y localidades más aisladas. También identificó indicadores medioambientales críticos en zonas como Antofagasta, Taltal, Tocopilla y Calama, además de escasez hídrica, envejecimiento de la población, aumento del trabajo informal y déficit de servicios.
Una mesa para ordenar prioridades regionales
La nueva etapa busca construir una visión compartida de desarrollo para la próxima década. La Estrategia Regional de Desarrollo es el principal marco orientador de las decisiones regionales, ya que permite ordenar inversiones, programas públicos e iniciativas de largo plazo, además de articular el trabajo entre municipios, servicios públicos, academia, sector privado y sociedad civil.
El gobernador regional Ricardo Díaz planteó que reconocer las brechas es el primer paso para abordarlas con seriedad. Ricardo Díaz, gobernador regional de Antofagasta, “si nos hacemos los locos respecto de la situación, las demandas, los desafíos que tenemos como región y no los abordamos con el criterio y la rigurosidad que se requiere vamos a terminar mintiéndonos”.
La autoridad agregó que la región tiene grandes potencialidades, pero también problemas que deben ser asumidos con una mirada de futuro. En esa línea, sostuvo que el análisis presentado permite definir en conjunto las áreas en que la región deberá concentrar esfuerzos durante los próximos años.
Seguimiento para no repetir errores
Uno de los puntos relevantes del proceso es la necesidad de que la nueva estrategia incorpore estándares, indicadores y mecanismos de seguimiento. Según el gobernador, las anteriores Estrategias Regionales de Desarrollo no contaron con suficientes herramientas para medir impacto, evaluar avances y corregir decisiones durante su implementación.
Ricardo Díaz sostuvo que la nueva ERD debe construirse con participación amplia y con una perspectiva regional que trascienda a la administración de turno. El objetivo es contar con un instrumento que resuma lo que ocurre en Antofagasta, establezca prioridades y entregue pautas concretas para avanzar.
La instalación de una mesa multisectorial apunta precisamente a fortalecer esa legitimidad. No se trata solo de levantar un diagnóstico técnico, sino de incorporar miradas territoriales, productivas, sociales y académicas que permitan traducir los problemas identificados en decisiones de planificación, inversión y gestión pública.
Brechas sociales en una región estratégica
La consejera regional y presidenta de la comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, Andrea Merino, señaló que el diagnóstico refleja desigualdades conocidas por quienes viven y trabajan en la región. Andrea Merino, consejera regional, “el rol del gobierno regional es muy importante en una región como esta, tan profundamente desigual”.
La mirada de Merino apuntó a una contradicción que atraviesa el debate regional: Antofagasta convive con una de las industrias más poderosas del mundo, pero aún enfrenta brechas relevantes en servicios, infraestructura y calidad de vida. Para la consejera, la tarea del Gobierno Regional será avanzar en la reducción de esas desigualdades.
Desde el sector productivo, el gerente general de la Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA), Fernando Cortés, planteó que la región debe ser capaz de articular una estrategia que establezca con claridad prioridades económicas, sociales, políticas y culturales. Su intervención reforzó la necesidad de mirar el desarrollo regional como una agenda integral, donde los desafíos productivos conviven con demandas sociales, ambientales y territoriales.
La voz de los territorios
Desde el mundo agrícola, Dolores Jiménez, presidenta de la Asociación Gremial de Agricultores Altos La Portada, valoró la convocatoria realizada por el Gobierno Regional y la incorporación de distintos sectores para analizar lo que falta en la región.
Su intervención puso sobre la mesa la distancia que todavía existe entre el peso económico regional y la realidad cotidiana de algunas comunidades. Dolores Jiménez, presidenta de la Asociación Gremial de Agricultores Altos La Portada, “esta región es la más rica en Chile y en realidad somos los más pobres porque aún tenemos calles sin pavimentar, servicios que no tiene la gente, no tienen agua, no tienen luz, alcantarillado”.
Una mirada similar entregó Eustaquia Araya, gerente administrativo de Corporativo Olívico de Caleta El Hueso de Taltal, quien destacó que, aunque proviene del ámbito agrícola, la estrategia debe abordar temas más amplios como educación y aislamiento territorial, especialmente en comunas como Taltal.
Innovación y soluciones para el desarrollo regional
La mesa también incorporó la mirada de actores vinculados a ciencia, tecnología e innovación. Nadac Reales, fundadora de Runadac Biotec, destacó la relevancia de esta instancia para representar a empresas científicas, tecnológicas y emprendedores que buscan aportar soluciones a las necesidades actuales de la región.
Ese punto es relevante para una región que necesita conectar diagnóstico territorial con capacidades productivas, tecnológicas y comunitarias. La actualización de la ERD 2026-2036 puede transformarse en una oportunidad para vincular innovación, inversión pública, participación ciudadana y planificación regional.
El proceso abre una etapa clave para Antofagasta. La mesa multisectorial deberá transformar las brechas identificadas en prioridades concretas, con indicadores, seguimiento y coordinación efectiva entre el Gobierno Regional, el CORE, municipios, academia, industria y sociedad civil.
Una hoja de ruta hacia 2036
La actualización de la Estrategia Regional de Desarrollo no solo busca definir una visión para la próxima década. También instala la necesidad de construir una gobernanza capaz de sostener decisiones más allá de los ciclos políticos y de responder a las diferencias que existen entre las comunas de la región.
Si el proceso logra convertir la participación multisectorial en acuerdos concretos, Antofagasta podrá avanzar hacia una planificación más equilibrada, con mayor legitimidad territorial y con mejores herramientas para cerrar brechas en servicios, conectividad, infraestructura y calidad de vida.



