El conversatorio “Confianza para construir futuro” analizará los resultados del Barómetro Regional 2026 y el desafío de transformar la confianza institucional en colaboración efectiva, participación más amplia y decisiones capaces de producir resultados visibles para Antofagasta regional
Antofagasta concentra inversiones, actividad minera y capacidades institucionales difíciles de encontrar en otras regiones del país. Sin embargo, la fortaleza económica no garantiza por sí sola cohesión social, acuerdos duraderos ni una visión compartida sobre el desarrollo. Para avanzar en esa dirección se necesita algo más complejo: construir confianza entre actores que representan intereses, experiencias y expectativas diferentes.
Esa será la reflexión que propondrá Alianza Antofagasta en el conversatorio “Confianza para construir futuro”, programado para este viernes 7 de agosto, a las 10:00 horas, en el Hotel Antofagasta. La exposición central estará a cargo del antropólogo social Pablo Ortúzar Madrid, quien abordará el papel de la confianza en la construcción de vínculos y en la capacidad de una sociedad para cooperar.
Una confianza que debe ser leída con cautela
La conversación tendrá como punto de partida el Barómetro Regional de Antofagasta 2026, estudio elaborado sobre la base de 1.100 encuestas presenciales realizadas en Antofagasta, Calama, Mejillones y Tocopilla. La medición posee un margen de error estimado de ±3% para el total regional y aborda materias como economía, seguridad, desarrollo productivo y confianza institucional.
Uno de sus resultados muestra que Alianza Antofagasta alcanza un 90% de confianza entre quienes declaran conocerla, diez puntos más que el 80% registrado en 2025. La cifra confirma la valoración positiva construida por la organización después de una década dedicada a fortalecer el capital social y la cooperación regional.
El desafío no consiste solamente en conservar la confianza de quienes ya participan o conocen sus iniciativas, sino en ampliar la presencia territorial de la organización, incorporar nuevas voces y comunicar con mayor claridad los resultados de la colaboración.
De la valoración institucional a la acción colectiva
Alianza Antofagasta ha definido el capital social como el fortalecimiento de las relaciones, la confianza y la cooperación entre personas e instituciones. Su cofundadora, Esther Croudo, ha señalado que “la confianza se construye a través del diálogo, coherencia y trabajo conjunto”, destacando que ese respaldo debe traducirse en iniciativas concretas para el territorio. Su reflexión sobre liderazgo, tejido social y participación territorial anticipa uno de los dilemas que abordará el encuentro.
La confianza facilita el diálogo, pero no produce automáticamente incidencia. Para que una articulación territorial influya realmente en las decisiones necesita representar intereses diversos, sostener compromisos, transparentar sus mecanismos de participación y demostrar que el trabajo conjunto genera transformaciones identificables por las comunidades.
Esta exigencia adquiere especial relevancia en una región donde la ciudadanía espera que la actividad productiva tenga una expresión más clara en empleo, infraestructura, servicios públicos y calidad de vida. El Barómetro 2026 muestra que las prioridades mencionadas por los habitantes incluyen salud, educación, vivienda, seguridad, mejor infraestructura y una mayor retención de los recursos generados por la región.
Antofagasta ya desarrolla procesos que buscan acercar la deliberación institucional a las necesidades de sus habitantes. La actualización de la Estrategia Regional de Desarrollo 2026-2036, por ejemplo, ha reunido al Gobierno Regional, el Consejo Regional, la academia, el sector privado y organizaciones sociales para construir una hoja de ruta común. El reto compartido es evitar que la participación se agote en el diagnóstico y convertirla en acuerdos que orienten decisiones concretas.
La incidencia se mide en resultados
Durante sus diez años de trayectoria, Alianza Antofagasta ha impulsado espacios de formación, innovación social y fortalecimiento de dirigentes. Entre ellos se encuentra la Universidad Social, iniciativa cuya propuesta formativa fue construida junto con organizaciones vecinales y que ha entregado herramientas para formular proyectos, resolver conflictos y fortalecer la gestión comunitaria.
Estas experiencias muestran que la colaboración puede generar capacidades y conexiones que difícilmente surgirían mediante el trabajo aislado. Pero también plantean una exigencia para la nueva etapa: pasar de la articulación entre instituciones a una incidencia territorial más amplia, capaz de involucrar a comunidades que todavía no conocen estas iniciativas o no perciben sus efectos.
Al cumplir una década, Esther Croudo sostuvo que “la colaboración es una fuerza poderosa y no es ingenuidad”. La afirmación resume una convicción, pero también una responsabilidad: cooperar no significa evitar las diferencias, sino crear condiciones para procesarlas y construir respuestas que puedan ser evaluadas por la ciudadanía.
El conversatorio “Confianza para construir futuro” permitirá discutir esa transición. El dato decisivo no es únicamente que nueve de cada diez personas que conocen a Alianza Antofagasta confíen en ella, sino qué capacidad tendrá la organización para ampliar ese reconocimiento y transformar la valoración acumulada en participación, acuerdos y resultados visibles.
La confianza puede abrir una conversación y sostener relaciones en el tiempo. La incidencia comienza cuando esas relaciones modifican decisiones, movilizan recursos y generan respuestas compartidas frente a los problemas del territorio. Ese será el verdadero desafío para Alianza Antofagasta después del conversatorio.
El conversatorio “Confianza para construir futuro” se realizará este viernes 7 de agosto, desde las 10:00 horas, en el Hotel Antofagasta, ubicado en avenida Balmaceda 2575. La actividad tendrá entrada liberada, previa inscripción mediante formulario dispuesto por la organización.



