La fintech chilena informa que superó cuatro millones de transacciones mensuales y duplicó su volumen durante el primer semestre. El crecimiento abre una disputa por costos, conversión y experiencia frente a los medios tradicionales de pago digital
Los pagos directos desde cuentas bancarias comienzan a ganar mayor espacio entre comercios, empresas de servicios y plataformas digitales. Khipu informó que superó los cuatro millones de transacciones mensuales durante el primer semestre de 2026, impulsada por el crecimiento de su sistema de pagos cuenta a cuenta.
La cifra, entregada por la propia compañía, incluye jornadas con más de 250 mil operaciones. La fintech también señala que duplicó su volumen transaccional durante los últimos seis meses y que solamente en mayo registró incrementos de 10% en facturación y 15% en cantidad de transacciones.
El avance ocurre mientras las empresas revisan cuánto les cuesta recibir un pago, cuántos clientes completan el proceso y con qué rapidez pueden disponer de los recursos. En ese terreno, los sistemas cuenta a cuenta buscan instalarse como una alternativa frente a las tarjetas, en una industria donde los pagos inmediatos están transformando el comercio digital y la experiencia financiera.
La disputa por el costo de recaudar
Los pagos cuenta a cuenta, conocidos también como A2A, permiten transferir recursos directamente desde la cuenta del cliente hacia la cuenta del comercio. El modelo puede utilizar bancos, cuentas de prepago y billeteras digitales conectadas con la plataforma de pago.
Para las empresas, el interés no radica únicamente en incorporar una nueva modalidad. La decisión también depende de la comisión, la tasa de pagos exitosos, los tiempos de conciliación y la experiencia que enfrenta el cliente antes de completar una compra.
“Cada vez más empresas entienden que el medio de pago ya no es solo una capa transaccional, sino una variable que impacta directamente en ventas, costos y experiencia de cliente”, afirmó Camila Cangas, vicepresidenta de Ventas de Khipu.
La ejecutiva sostiene que los pagos con tarjetas suelen operar con comisiones cercanas al 1%, mientras que las transacciones cuenta a cuenta presentan costos menores. La comparación corresponde a antecedentes entregados por la empresa y puede variar según el proveedor, el volumen procesado y las condiciones comerciales de cada contrato.
El atractivo del sistema aumenta en actividades que administran un alto número de cobros, como el comercio electrónico, las suscripciones, los servicios financieros y el pago periódico de cuentas. Una diferencia pequeña en la comisión puede adquirir mayor relevancia cuando se aplica sobre miles o millones de operaciones.
La experiencia de pago también incide en la conversión. Un proceso extenso, una redirección innecesaria o la ausencia del medio preferido pueden interrumpir una compra cuando el cliente ya había decidido adquirir un producto. Este problema afecta especialmente a las pequeñas empresas, debido a que cuando pagar se complica, la pyme puede perder la venta online.
Inversión para ampliar la capacidad
El crecimiento informado por Khipu estuvo acompañado por inversiones en infraestructura, automatización y estabilidad operacional. La empresa asegura que su plataforma fue reforzada para alcanzar hasta 20 veces su capacidad actual.
Según la compañía, el sistema puede sostener 6,2 pagos por segundo y alcanzó una disponibilidad mensual de 99,5%. También se incorporaron ajustes destinados a disminuir los pasos requeridos para pagar, aumentar la tasa de operaciones completadas y mejorar la reportería entregada a los comercios.
La capacidad de procesar un mayor volumen no garantiza por sí sola una expansión sostenida. Las plataformas deben evitar interrupciones, mantener la seguridad de las transacciones y responder a incrementos de demanda asociados a eventos comerciales, vencimientos masivos o procesos de recaudación.
Khipu también busca ampliar la cobertura desde distintos bancos, billeteras y emisores. Para los comercios, esa conexión permite recibir pagos de usuarios que mantienen productos financieros diferentes, sin obligarlos a adoptar una nueva cuenta o modificar completamente sus hábitos.
La compañía informa que actualmente opera en Chile, Perú, Argentina y México, mercados donde pretende profundizar su presencia. Su sitio corporativo señala que más de cuatro mil comercios utilizan sus soluciones de pago y datos, aunque mantiene publicada una referencia anterior de tres millones de transacciones mensuales en los cuatro países.
Un mercado financiero en transformación
La expansión de estas plataformas forma parte de un cambio más amplio en la manera en que personas y empresas transfieren recursos. El Banco Central de Chile señala que el número de pagos con tarjetas y transferencias electrónicas se multiplicó por más de cuatro durante la última década.
El organismo define los pagos de bajo valor como aquellos utilizados para transferir fondos entre personas y empresas, generalmente asociados a compras de bienes y servicios. Este mercado incluye efectivo, cheques, tarjetas y transferencias electrónicas, por lo que la competencia no ocurre solamente entre compañías, sino también entre distintos instrumentos de pago.
El crecimiento de Khipu se produce dentro de un ecosistema donde las empresas tecnológicas enfrentan mayores exigencias regulatorias, operacionales y de seguridad. El desarrollo de la industria fintech en Chile abre oportunidades para ampliar la competencia, pero también obliga a reforzar la protección de datos, la ciberseguridad y la confianza de los usuarios.
A este proceso se suma la implementación gradual del Sistema de Finanzas Abiertas, que establecerá reglas de interoperabilidad, intercambio de información e iniciación de pagos. La Comisión para el Mercado Financiero aplazó su entrada en vigor hasta julio de 2027 debido a la complejidad tecnológica y operacional del proceso.
Para Khipu, 2026 estará marcado por la profundización de sus desarrollos tecnológicos y su expansión comercial. El desafío será demostrar que el aumento de operaciones puede sostenerse junto con mayores niveles de seguridad, disponibilidad y capacidad de respuesta.
La disputa por los pagos digitales ya no depende solamente de quién logra incorporar más comercios. También considera cuánto cuesta recaudar, cuántos usuarios completan una operación y qué capacidad tiene cada proveedor para integrarse con una infraestructura financiera que avanza hacia una mayor interoperabilidad.



