La compañía habilitó 165 puntos de reciclaje en todo Chile para recibir dispositivos electrónicos, en un movimiento que busca responder al crecimiento del e-waste y posicionarse en la gestión de residuos en un mercado sin infraestructura masiva
Con 165 tiendas habilitadas desde Arica a Punta Arenas, WOM decidió entrar de lleno en la gestión de residuos electrónicos en Chile, instalando una red nacional de reciclaje para dispositivos pequeños, el tipo de desecho que más crece a nivel global.
La medida no es menor. En un país donde la infraestructura para reciclar este tipo de residuos sigue siendo limitada, la compañía pasa de la conectividad a la gestión directa de un problema ambiental creciente, abriendo un nuevo frente en la relación entre telecomunicaciones, sostenibilidad y economía circular.
Convertir tiendas en puntos de reciclaje
La decisión de WOM implica transformar su red comercial en una plataforma de recolección de residuos electrónicos, permitiendo a cualquier persona —sea o no cliente— dejar dispositivos en desuso de forma gratuita.
Entre los equipos que podrán ser reciclados se encuentran celulares, tablets, cargadores, audífonos, smartwatches y consolas, quedando fuera dispositivos de mayor tamaño o con baterías dañadas.
El modelo apunta a resolver una de las principales barreras del reciclaje en Chile: el acceso. Sin puntos cercanos, el proceso simplemente no ocurre.
El e-waste entra al negocio de las telecomunicaciones
El avance de este tipo de iniciativas muestra un cambio en la lógica del sector. Las compañías dejan de limitarse a la venta de dispositivos y servicios, y comienzan a asumir responsabilidad sobre el ciclo completo de los equipos.
El contexto es claro: los residuos electrónicos son el flujo de desechos de más rápido crecimiento en el mundo, impulsados por la digitalización y la renovación constante de tecnología.
Eso abre un espacio donde empresas con cobertura nacional pueden transformarse en actores relevantes en la cadena de reciclaje, especialmente en ausencia de sistemas masivos consolidados.
Usuarios, territorio y economía circular
La habilitación de puntos de reciclaje en todo el país tiene un efecto directo en los usuarios, que pueden deshacerse de dispositivos sin costo y sin necesidad de desplazamientos largos.
A nivel territorial, la medida permite llevar soluciones de reciclaje a ciudades donde este tipo de infraestructura es escasa, ampliando el alcance de la economía circular más allá de los grandes centros urbanos.
Desde WOM, la iniciativa se plantea como parte de su estrategia ambiental. La gerente de sostenibilidad de la compañía, Valeria Andía, explicó que “esta iniciativa busca facilitar que las personas, sea o no cliente de la compañía, puedan reciclar sus dispositivos sin uso de forma simple y accesible, contribuyendo a reducir el impacto ambiental de los residuos electrónicos en Chile”.
El desafío: escalar y sostener el modelo
El impacto real del programa dependerá de su uso y de la capacidad de sostener el sistema en el tiempo. El reciclaje electrónico no solo requiere puntos de recolección, sino también trazabilidad, tratamiento y reintegración de materiales.
En ese escenario, el movimiento de WOM instala presión sobre otros actores del sector y sobre la política pública, en un momento donde la gestión de residuos tecnológicos comienza a adquirir mayor relevancia en la agenda ambiental.
El despliegue de esta red abre una etapa distinta: pasar de facilitar el reciclaje a construir un sistema que permita escalarlo a nivel país.
La pregunta ya no es solo cómo reciclar, sino quién se hace cargo del volumen creciente de residuos tecnológicos en Chile y cómo se distribuyen esas responsabilidades entre empresas, Estado y ciudadanos.



