La viña chilena despliega una estrategia que combina posicionamiento cultural, experiencias enológicas y redes comerciales para consolidar su presencia en el mercado brasileño, apostando por consumidores sofisticados y una expansión territorial que redefine el alcance del vino nacional
El vino chileno está redefiniendo su estrategia internacional, y Brasil aparece como el territorio clave para esa transición. En ese movimiento, la viña Casas del Bosque activó una ofensiva comercial orientada al segmento premium, con el objetivo de consolidarse en uno de los mercados más dinámicos y exigentes de América Latina . La apuesta no es solo aumentar presencia, sino capturar valor en un consumidor cada vez más sofisticado.
El punto de partida fue un evento de relanzamiento en São Paulo que reunió a más de 100 invitados entre prensa especializada, sommeliers e influencers. La instancia marcó el inicio de una nueva etapa, donde la viña busca algo más que visibilidad: instalarse en la conversación cultural del vino en Brasil como una marca con identidad, relato y propuesta diferenciada.
Brasil: mercado estratégico para el vino chileno
La decisión de priorizar Brasil responde a una lectura de largo plazo. Con una escena gastronómica en expansión y una creciente valoración por vinos de calidad, el país ofrece condiciones únicas para el desarrollo del segmento premium.
En esa línea, la directora ejecutiva de la viña, Giorgianna Cúneo, define el objetivo con claridad: “queremos ser la viña premium chilena de referencia para el consumidor brasileño… no solo estar presentes en restaurantes, sino formar parte de la conversación cultural en torno al vino de calidad” . La estrategia se enfoca en construir marca antes que volumen, priorizando posicionamiento y diferenciación.
Experiencia y relato como eje competitivo
El despliegue en Brasil no se limita a la distribución. Durante el evento, el enólogo jefe Alberto Guolo lideró una cata vertical de La Trampa, vino ícono de la viña, orientada a prensa especializada. Luego, la jornada se amplió hacia audiencias digitales, integrando influencers y creadores de contenido.
La señal es consistente con el enfoque estratégico. Como explica Guolo, “mostrar La Trampa en una cata vertical es la mejor forma de demostrar que nuestros vinos no solo expresan un territorio, sino que evolucionan y ganan complejidad con el tiempo”. De esta forma, el vino se posiciona como experiencia y narrativa, elementos clave para competir en mercados de alto estándar.
Red comercial y expansión territorial
El posicionamiento en Brasil se sostiene sobre una red de socios estratégicos que incluye importadores, retail especializado y actores del canal gastronómico. Este ecosistema ha permitido consolidar una base comercial sólida en el país, especialmente en el sudeste, donde se concentra más del 70% de las ventas .
Sin embargo, la expansión ya tiene un nuevo foco. Las regiones del sur, Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul, aparecen como el siguiente paso, impulsadas por un consumidor con mayor afinidad cultural con el vino y una demanda creciente por productos premium.
De exportar a posicionar marca
El caso de Casas del Bosque refleja un cambio más profundo en la industria vitivinícola chilena. En un entorno competitivo, donde actores globales disputan el segmento de alto valor, la diferenciación ya no pasa solo por calidad, sino por la capacidad de construir marca, relato y conexión cultural con el consumidor.
Brasil, en ese sentido, se transforma en algo más que un destino comercial. Es el espacio donde el vino chileno busca redefinir su posicionamiento en la región, apostando por una estrategia que combina identidad, experiencia y expansión territorial.



