Con más de 18 años de trayectoria en minería de gran escala, el ingeniero en minas asume tras liderar la transición de QB hacia una operación estable, con el mandato de reforzar seguridad, disciplina operacional y confiabilidad de activos en una fase decisiva del negocio cuprífero
Teck anunció el nombramiento de Mario Ortiz Bahamondes como nuevo gerente general de Quebrada Blanca (QB), uno de sus principales activos de cobre en la Región de Tarapacá. La decisión, comunicada el 19 de febrero de 2026, marca un relevo en la conducción del proyecto, con foco en continuidad productiva, productividad y gestión de riesgos.
Ortiz es ingeniero en Minas de la Universidad de Santiago de Chile y posee un MBA en Industria Minera de la Universidad de Chile. Suma más de 18 años de experiencia en minería de gran escala entre Chile y Canadá, con trayectoria en operaciones complejas, integración de procesos y liderazgo de equipos durante fases críticas de desarrollo productivo.
Liderazgo con desarrollo interno y foco operacional
Un rasgo central del nombramiento es su historia de desarrollo interno dentro de la compañía. Ortiz se incorporó a Teck en 2010 mediante el programa Profesionales en Entrenamiento (PIT) y, desde entonces, asumió responsabilidades crecientes en Quebrada Blanca.
Entre sus cargos previos figuran gerente de Operaciones Integradas y gerente general de Operaciones, funciones desde las cuales lideró la transición desde la construcción hacia una operación más estable, segura y orientada al desempeño. Ese proceso estuvo directamente ligado a la expansión QB2, uno de los proyectos cupríferos más relevantes del portafolio de Teck en Chile.
La compañía ha destacado su trabajo en integración operativa, con énfasis en coordinación entre áreas y nuevas formas de trabajo para una faena de gran escala, un elemento considerado clave para sostener resultados consistentes en el tiempo.
Cobre, consolidación productiva y exigencias del ciclo
En su nuevo rol, Ortiz tendrá la tarea de seguir fortaleciendo la seguridad, la estabilidad de los procesos y la disciplina operacional de Quebrada Blanca. Estos ejes resultan determinantes para una operación que entra en una etapa de consolidación productiva, donde la confiabilidad de los activos y la continuidad de las operaciones definen el desempeño del negocio.
El cambio de liderazgo se produce mientras el cobre mantiene un papel central en la electrificación y la transición energética, lo que eleva las exigencias sobre proyectos de gran tamaño. En esa fase, además del volumen producido, cobran peso variables como control de costos, gestión de riesgos, relaciones laborales y vínculo con los territorios.
La designación de Mario Ortiz apunta a dar continuidad a un liderazgo con conocimiento profundo del activo, con el objetivo de consolidar lo construido, estabilizar procesos y asegurar resultados consistentes en uno de los proyectos cupríferos más relevantes del norte del país, en una etapa donde la gestión operativa y la disciplina vuelven a ser el centro de la ecuación.



