La presidenta del Senado fijó el 15 de julio como fecha límite para despachar el proyecto de Reconstrucción Nacional, mientras la invariabilidad tributaria concentra la negociación política y amenaza con llevar la disputa al Tribunal Constitucional
La presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), puso fecha a la votación clave de la megarreforma del Gobierno y dejó corriendo una cuenta regresiva legislativa que mezcla negociación política, presión sobre las comisiones y riesgo de judicialización ante el Tribunal Constitucional. El proyecto de Reconstrucción Nacional será votado en la Sala el próximo miércoles 15 de julio, en una sesión que se extenderá hasta su total despacho.
La definición llega en el tramo más delicado de una reforma que combina medidas tributarias, laborales, ambientales, de inversión y reconstrucción, pero cuyo principal foco de conflicto sigue siendo la invariabilidad tributaria. Esa norma, que busca entregar estabilidad impositiva de largo plazo a grandes proyectos de inversión, quedó instalada como el punto que puede ordenar un acuerdo o empujar la disputa fuera del Congreso.
“Hoy en la reunión de comité tomamos el acuerdo de que el proyecto se va a votar en la Sala el próximo miércoles 15 de julio. Y, por lo tanto, la Comisión de Medio Ambiente vota hoy en particular, la de Trabajo el día jueves y la de Hacienda la próxima semana; van a trabajar en esos tiempos”, explicó Paulina Núñez, al detallar el cronograma que ordenará la tramitación final.
Senado fija plazo para cerrar la negociación
El calendario obliga a acelerar definiciones. Tras el avance de la Comisión de Medio Ambiente, ahora el foco se traslada a la Comisión de Trabajo y luego a la Comisión de Hacienda, donde se concentrará buena parte de la negociación tributaria. La señal es clara: el Senado quiere llegar a la Sala con las materias despachadas, aunque todavía sin garantías de un acuerdo político amplio.
El proyecto ya arrastraba una mayoría estrecha desde su aprobación en general. La iniciativa avanzó por apenas 26 votos a favor, 23 en contra y 1 abstención, una votación que le dio aire al Gobierno, pero dejó expuesta la fragilidad de una reforma que cruza demasiados intereses al mismo tiempo. Ese escenario fue abordado por Poder y Liderazgo cuando el Senado aprobó por un voto el proyecto de Reconstrucción Nacional.
Núñez descartó que la Cuenta Pública del Congreso, programada para la mañana del mismo 15 de julio, complique la votación de la megarreforma. La senadora sostuvo que la Sala seguirá sesionando hasta despachar la iniciativa, incluso si la discusión se extiende durante varias horas. “Por lo tanto, si hay que quedarse hasta la madrugada esa jornada, así va a ser”, afirmó.
| Hito legislativo | Fecha prevista | Foco político |
|---|---|---|
| Comisión de Trabajo | Jueves 9 de julio | Empleo, ajustes laborales y beneficios |
| Comisión de Hacienda | Semana del 13 de julio | Tributación, recaudación y compensaciones |
| Sala del Senado | Miércoles 15 de julio | Votación hasta total despacho |
Invariabilidad tributaria marca el conflicto
La presión principal está sobre la invariabilidad tributaria, porque esa regla puede definir si la reforma sale del Senado como un triunfo legislativo del Gobierno o como el inicio de una batalla institucional mayor. Sus defensores la presentan como una señal de certeza para atraer inversión, mientras sus críticos advierten que puede limitar la capacidad fiscal de futuros gobiernos.
Ese punto ya activó una ofensiva concreta desde el socialismo. La bancada PS anunció que acudirá al TC por la invariabilidad tributaria si la norma se mantiene sin cambios de fondo. La advertencia no detiene la tramitación, pero cambia el tono de la recta final y aumenta el costo político de despachar el texto tal como llegó desde la Cámara.
Núñez reconoció ese riesgo y lo vinculó directamente con la capacidad del Congreso para construir un acuerdo antes de la votación. “Si la invariabilidad sale del Senado como llegó de la Cámara, obviamente que ellos creen que es inconstitucional y, por lo tanto, se reservan ese derecho para ir una vez que esto sea ley”, sostuvo la presidenta del Senado.
Luego agregó que todavía existe margen para resolver el problema dentro de la propia tramitación legislativa. “Si tenemos un acuerdo en invariabilidad y, por lo tanto, somos capaces desde el Congreso Nacional, desde el Senado, de resolver lo que para algunos puede ser inconstitucional acá, no hay necesidad de ir al Tribunal Constitucional”, planteó.
La disputa también fue anticipada por el diputado Jaime Mulet, quien ha cuestionado el alcance de la norma y sus efectos sobre la capacidad futura del Estado. En entrevista con Poder y Liderazgo, el parlamentario sostuvo que había que modificar profundamente la invariabilidad tributaria, especialmente por el impacto que podría tener en regiones con grandes proyectos de inversión.
Hacienda queda como última estación
Aunque la megarreforma contiene varios capítulos, la negociación final se jugará principalmente en Hacienda. Ahí se cruzan la rebaja tributaria, los incentivos a la inversión, las compensaciones fiscales y las dudas sobre recaudación. El Gobierno necesita mostrar que la iniciativa puede empujar crecimiento y empleo, pero al mismo tiempo debe responder a los reparos sobre su costo para las cuentas públicas.
El debate fiscal tampoco llega despejado. El Consejo Fiscal Autónomo ya había levantado alertas sobre el impacto del proyecto, especialmente por el descalce entre costos inmediatos y beneficios esperados hacia adelante. Poder y Liderazgo abordó ese flanco cuando el Consejo Fiscal Autónomo advirtió que Reconstrucción Nacional agrava el déficit fiscal hasta 2031.
Por eso, el llamado de Núñez apunta a que las indicaciones conjuntas o un eventual protocolo de acuerdo lleguen antes de la Sala. La presidenta del Senado reconoció que se han acercado posiciones en la mesa política que encabezó, aunque admitió que las posibilidades de acuerdo aparecen más reales en materia tributaria que en el capítulo ambiental.
“Estamos con el reloj corriendo”, advirtió Núñez, al pedir que quienes buscan mejorar el proyecto formalicen sus propuestas antes de la votación. La frase resume el estado de la megarreforma: avanza con fecha definida, pero todavía arrastra dudas suficientes como para transformar su despacho en una disputa mayor.
Si el Gobierno logra un acuerdo en invariabilidad, puede reducir el riesgo de que la megarreforma termine en el Tribunal Constitucional. Si no lo consigue, la votación del Senado podría cerrar una etapa legislativa, pero abrir una confrontación institucional más profunda.
“No va a ser ni la primera ni la última vez que nos pongamos de acuerdo en el último tiempo del partido”, cerró Núñez. La pregunta es si esta vez el acuerdo llegará antes de la votación o después de que el proyecto salga de la Sala.



