Por Ricardo Neira Navarro. Académico Universidad Academia Humanismo Cristiano
Las tecnologías disruptivas, fundamentalmente las que desarrollan las Redes Sociales (RRSS), han profundizado lo que Zygmunt Bauman denominaba el Mundo Líquido. Este se entiende como el estado fluido y volátil de la actual sociedad, sin valores demasiado sólidos, con una incertidumbre por la acelerada premura de los cambios, donde la globalización y las tecnologías han jugado un rol importante, y que han debilitado las relaciones entre los seres humanos.
Esta liquidez, profundizada por los algoritmos de las RRSS, ha enfatizado el individualismo, la no solidaridad, las soluciones personales rápidas y, por tanto, también la intolerancia ante las frustraciones.
Sobre las tecnologías disruptivas de las RRSS: uno de los aspectos de los que debemos estar conscientes es que las tecnologías han generado grandes beneficios a la humanidad. Sin embargo, debemos estar atentos a las consecuencias que algunas puedan traer aparejadas.
Es importante destacar que la función principal de estos algoritmos es mejorar la experiencia del usuario, recopilando grandes cantidades de información (preferencias sociales, de marketing, políticas, entre otras) y entregando contenidos personalizados, con el fin de mantener a los usuarios más tiempo conectados.
La sociedad líquida en Chile es una realidad, y para realizar un análisis adecuado se debe considerar: (i) la penetración de las RRSS en la vida cotidiana; (ii) el énfasis en el individualismo; y (iii) la obsolescencia de la separación clásica entre izquierdas y derechas como marco suficiente para describir a los ciudadanos.
En otras palabras, las categorías políticas tradicionales ya no explican por sí solas la conducta electoral, en un entorno dominado por flujos de información y emociones públicas de corto ciclo.
Esta información se produce muchas veces a expensas del bienestar del usuario o de la comunidad, modificando la forma de pensar del individuo y generando valores “líquidos”. Además, los algoritmos conectan a personas con quienes comparten los mismos valores, produciendo efectos de resonancia o cámaras de eco, que pueden resultar peligrosos para la convivencia democrática.
Por otra parte, la distinción clásica entre “izquierda” y “derecha”, heredada de la Revolución Francesa, hoy se encuentra tensionada por los nuevos antagonismos de este mundo líquido. No obstante, esta clasificación se mantiene como una simplificación operativa.
El caso chileno refleja claramente este fenómeno. En las últimas elecciones en Chile, los votantes han cambiado preferencias en meses y no décadas, evidenciando una alta volatilidad electoral.
En el plebiscito de entrada de 2020, el Apruebo obtuvo cerca de 78%, mientras el Rechazo alcanzó 22%. Posteriormente, en el plebiscito de salida de 2022, triunfó el Rechazo con cerca del 62%.
En el Plebiscito Constitucional 2023, la opción “En contra” se impuso con 55,76%, frente al 44,24% de “A favor”.
Finalmente, en las elecciones presidenciales de 2025, Chile volvió a exhibir un cambio significativo de preferencia agregada: José Antonio Kast ganó la presidencia con aproximadamente 58%, superando a Jeannette Jara con cerca de 42%. El SERVEL informó una alta participación, con 13.430.532 votantes (85,12% del electorado).
En conclusión, la sociedad líquida en Chile exige considerar la penetración de las RRSS, el individualismo y la obsolescencia parcial del eje izquierda–derecha. En un contexto de alta temperatura sociopolítica, el electorado reconfigura rápidamente sus preferencias, influido por seguridad, economía, migración y confianza institucional, bajo estímulos informativos personalizados.
Por último, los factores que describen a los votantes tendrán una duración corta, variando según su exposición a presiones sociopolíticas. Tal vez, los analistas deban incorporar herramientas de la física de sistemas complejos, ya que un resultado electoral puede cambiar radicalmente en pocos meses.
** Nota: Este artículo fue escrito originalmente y publicado el 8 de septiembre de 2022. Poder y Liderazgo
El contenido expresado en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor (a) y no representa necesariamente la visión ni línea editorial de Poderyliderazgo.cl
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