El alza sostenida del diésel está presionando a la industria del transporte de carga, que advierte impactos directos en precios y cadena logística, mientras exige al Gobierno medidas concretas para evitar distorsiones en el mercado
La presión por el alza del combustible dejó de ser una alerta sectorial y se transformó en un factor estructural que impacta directamente la operación del transporte de carga en Chile, ya que el incremento sostenido del diésel está reconfigurando costos, contratos y márgenes, obligando a las empresas a ajustar sus tarifas en medio de un entorno internacional marcado por alta volatilidad energética.
De esta forma, el transporte, como primer eslabón logístico, absorbe el impacto inicial, pero desde el sector advierten que ya no existen espacios para contener ese shock sin consecuencias en el resto de la cadena.
En ese marco, la industria enfrenta un punto de inflexión que pone en juego la continuidad operativa del sistema logístico. El sector reconoce que el traspaso de costos ya es inevitable, no como una decisión estratégica, sino como una condición mínima para sostener la operación.
De esta forma, la discusión dejó de centrarse en si subir precios o no, y se trasladó a cómo evitar distorsiones en la cadena, donde pueden generarse sobrecostos que terminen afectando directamente al consumidor final.
En conversación con CNN Chile, el presidente de ChileTransportes, Raúl Clavero, advierte que el escenario actual es crítico para el sector y que las condiciones económicas obligan a redefinir la estructura de tarifas.
“Somos el primer eslabón y no podemos absorber este impacto”
Clavero es categórico al explicar por qué el transporte no tiene margen para asumir el incremento en los costos. “Nosotros no tenemos ninguna posibilidad de absorber el costo, porque los niveles de rentabilidad de la industria no lo permiten. Somos los primeros eslabones de la cadena y cualquier aumento se traslada inevitablemente hacia adelante”, sostiene.
El dirigente enfatiza que el combustible representa el principal componente de costos y que su aumento ha sido abrupto. “No hay forma de absorber un incremento que bordea el 65% en el principal insumo de nuestra operación. Es simplemente inviable para cualquier empresa del sector”, agrega.
Impacto directo en precios y consumidores
El efecto del alza ya comenzó a trasladarse hacia los clientes, aunque —según Clavero— con cierto grado de comprensión. “Hemos tenido respuestas responsables de nuestros clientes, quienes han entendido que estos costos son inevitables y que responden a una situación global excepcional”, explica.
Para dimensionar el impacto, el presidente de ChileTransportes entrega un ejemplo concreto: “Un camión que recorre mil kilómetros consume cerca de 400 litros de combustible. Con el alza acumulada, eso implica un costo adicional cercano a los 235 mil pesos por viaje”.
Ese incremento, detalla, tiene efectos directos en el precio final de los productos. “Si lo llevamos a algo cotidiano, el transporte de un kilo de papas desde el sur a Santiago debería subir cerca de 15 pesos solo por efecto del combustible. En carga refrigerada, incluso más”, precisa.
Advertencia sobre distorsiones en la cadena
Clavero plantea un punto crítico: el riesgo de que estos aumentos sean distorsionados en otros niveles de la cadena productiva. “Si hay incrementos superiores a lo que realmente corresponde por costo de transporte, entonces el problema no está en nuestra industria”, advierte.
En esa línea, insiste en la necesidad de transparencia. “No podemos permitir que estos costos se capitalicen como rentabilidad en eslabones intermedios. Aquí tiene que haber responsabilidad compartida en toda la cadena”, subraya.
Relación con el Gobierno y medidas comprometidas
El dirigente también detalla los compromisos alcanzados con el Ejecutivo, enfocados en mitigar los efectos del alza del combustible. “Se acordó generar un canal de denuncias para identificar a los dadores de carga que no estén reconociendo estos costos y promover que actúen de manera responsable”, explica.
Además, se evalúan apoyos específicos para las empresas más pequeñas del rubro. “También se está trabajando en medidas para pymes del transporte, que son las más vulnerables frente a este escenario de incertidumbre”, añade.
Escenario abierto ante nuevas alzas
El panorama sigue siendo incierto, especialmente ante la posibilidad de nuevos incrementos en el precio del diésel. Clavero advierte que el sector seguirá dependiendo del diálogo y la coordinación.
“Vamos a seguir en esta línea, dialogando con los dadores de carga y trabajando con el Gobierno. No podemos absorber estos costos, pero tampoco se puede detener la cadena de abastecimiento”, afirma.
El dirigente cierra con una advertencia directa sobre el equilibrio del sistema: “Las cadenas logísticas deben seguir funcionando, pero cada actor tiene que asumir su responsabilidad. Si eso no ocurre, el sistema completo se tensiona y termina afectando a toda la economía”.



