El 45% de las pequeñas y medianas empresas sufrió incidentes de ciberseguridad, mientras un 61% teme nuevos ataques en los próximos meses. Expertos advierten que una interrupción digital puede afectar ventas, flujo de caja y continuidad operacional
Las pymes enfrentan una presión que ya no pertenece solo al área tecnológica. Un informe global citado por ESET reveló que el 45% de las pequeñas y medianas empresas sufrió un incidente de ciberseguridad durante 2025, mientras un 61% teme recibir un ataque en los próximos meses, con el phishing y las contraseñas débiles entre las principales vías utilizadas por los atacantes.
El dato enciende una alerta para el mundo empresarial chileno, especialmente en un escenario donde muchas pequeñas empresas operan con márgenes estrechos, baja capacidad de inversión preventiva y alta dependencia del flujo de caja diario. Para una pyme, un ataque informático puede significar más que reparar sistemas: puede paralizar ventas, retrasar pagos, exponer información sensible y deteriorar la confianza de clientes y proveedores.
El mismo reporte advierte que el 34% de las organizaciones afectadas necesita entre dos y seis semanas para solucionar un problema de este tipo, un período que puede convertirse en una amenaza directa para negocios que dependen de facturación electrónica, pagos digitales, atención remota, bases de datos comerciales o plataformas de venta en línea.
Riesgo digital y continuidad del negocio
La digitalización dejó de ser una ventaja competitiva y pasó a formar parte básica de la operación empresarial. Comercio, servicios profesionales, turismo, salud, educación, transporte y proveedores industriales dependen cada vez más de sistemas conectados, lo que también amplía su exposición a incidentes de seguridad.
David Pereira, gerente general de Inside Security, sostuvo que las pymes ya no son un objetivo secundario para los atacantes. Según planteó, cualquier organización que utilice tecnología, almacene información o atienda clientes de forma digital debe asumir que está expuesta y gestionar ese riesgo de manera permanente.
“Para estos negocios, un incidente así puede significar mucho más que una pérdida económica puntual; interrumpir la operación, afectar la atención de clientes, comprometer información sensible, pérdida de flujo de caja y generar daños reputacionales difíciles de revertir. A diferencia de las grandes empresas, muchas pymes cuentan con menos recursos para absorber estos impactos, por lo que la continuidad del negocio puede verse seriamente afectada”, señaló Pereira.
El diagnóstico apunta a una brecha estructural. Mientras las grandes compañías suelen contar con equipos internos, monitoreo permanente, respaldos, protocolos de respuesta y presupuesto especializado, muchas pymes enfrentan los ataques con recursos limitados, baja capacitación y decisiones reactivas.
Cómo impacta un ataque en una pyme
| Riesgo principal | Impacto directo en el negocio |
|---|---|
| Phishing | Robo de credenciales, acceso a cuentas y fraudes por correo |
| Contraseñas débiles | Vulneración de plataformas internas, pagos o información comercial |
| Paralización operativa | Caída de ventas, retraso en atención y pérdida de productividad |
| Fuga de información | Exposición de datos de clientes, proveedores o trabajadores |
| Daño reputacional | Pérdida de confianza y deterioro de relaciones comerciales |
| Falta de liquidez | Menor capacidad para recuperarse y sostener pagos críticos |
Para Inside Security, la respuesta no puede limitarse a comprar herramientas tecnológicas. El enfoque preventivo debe considerar capacitación, gestión de identidades, control de accesos, respaldos, monitoreo y, en muchos casos, servicios administrados que permitan mitigar riesgos antes de que se transformen en una crisis.
Esa conversación se cruza con una agenda empresarial más amplia. Mientras el país discute cómo recuperar empleo e inversión mediante una mayor aceleración de proyectos, la continuidad digital aparece como una condición cada vez más relevante para que miles de pequeñas y medianas empresas puedan seguir operando.
Flujo de caja bajo presión
El impacto de un ciberataque también tiene una dimensión financiera. Cuando una pyme queda sin operar durante días o semanas, el problema no termina en el área informática. La pérdida de ingresos, el atraso en pagos, la demora en cobrar facturas y la necesidad de financiar la recuperación pueden tensionar rápidamente su caja.
En ese escenario, Equifax Chile y Alprestamo lanzaron CapitalYa.cl, un marketplace digital que conecta a pymes que requieren financiamiento con entidades de factoring bancarias y no bancarias. La plataforma permite publicar facturas, recibir ofertas de distintos factorings y comparar condiciones en línea, como tasas y plazos.
“Entregamos un entorno seguro y de confianza donde distintas entidades puedan generar ofertas por una misma factura, utilizando información estructurada y modelos de evaluación más completos. El proceso es sencillo y seguro para la pyme y optimiza pasos administrativos para los factorings”, destacó Alejandro Rivera, director de Data & Analytics de Equifax Chile.
La rapidez para acceder a liquidez puede ser decisiva cuando una empresa enfrenta una interrupción operativa. Si un incidente digital frena ventas o compromete sistemas de cobranza, contar con alternativas de financiamiento puede marcar la diferencia entre una recuperación ordenada y una crisis de continuidad.
Blindaje digital para proteger empleo
El antecedente laboral también es relevante. Según el documento, las pymes representan cerca del 70% del trabajo global, por lo que una disrupción extendida en este segmento no solo afecta balances empresariales, sino también estabilidad laboral y actividad económica.
En Chile, donde el empleo volvió a ubicarse en el centro de la discusión económica, la vulnerabilidad digital agrega una presión adicional. Las medidas de subsidios a la contratación para empresas regionales pueden perder fuerza si las unidades productivas que deben generar esos puestos no cuentan con herramientas mínimas para sostener su operación frente a amenazas digitales.
La prevención dejó de ser un gasto accesorio. Para las pymes, la ciberseguridad se está transformando en una condición básica de continuidad operacional, protección del empleo y estabilidad financiera. La pregunta ya no es si una pequeña empresa puede ser atacada, sino cuánto tiempo puede resistir, responder y volver a operar si eso ocurre.



