La regulación, próxima a su aprobación final, busca cerrar un vacío sanitario clave y habilitar el uso seguro de material reciclado en envases, alineando a Chile con estándares internacionales y metas de economía circular
El uso de plásticos reciclados en envases de alimentos está ad portas de transformarse en una realidad regulada en Chile. La modificación al Reglamento Sanitario de los Alimentos (RSA), que permitirá su incorporación bajo condiciones de inocuidad definidas, avanza hacia su aprobación final, cerrando un vacío normativo que por años ha limitado el desarrollo de soluciones circulares en la industria.
Este cambio regulatorio no solo introduce reglas específicas donde antes había ambigüedad, sino que también abre una nueva etapa para el sector productivo. La falta de normativa había frenado inversiones y decisiones industriales en torno al uso de material reciclado, mientras que la nueva regulación entrega certezas sanitarias que habilitan su integración en envases alimentarios, uno de los segmentos más exigentes en términos de seguridad.
Regulación que redefine el estándar sanitario
El proceso ha sido impulsado por el Ministerio de Salud, con apoyo técnico del Pacto Chileno de los Plásticos de Fundación Chile, articulando a empresas, centros de investigación y organismos públicos. Esta coordinación permitió desarrollar una propuesta que, tras pasar por consulta pública, logró consensuar criterios técnicos para el uso seguro de plásticos reciclados en contacto con alimentos.
Alejandra Kopaitic, directora ejecutiva del Pacto Chileno de los Plásticos, explica que el avance tiene implicancias estructurales: “estamos dando pasos fundamentales para acortar la brecha con estándares internacionales”, destacando que la normativa permitirá aumentar la demanda por material reciclado y aprovechar la capacidad instalada del país, de la cual cerca de un 30% permanece subutilizada.
El contraste internacional refuerza la relevancia del cambio. En Europa, las exigencias apuntan a que todos los envases sean reciclables y contengan material reciclado hacia 2030. En ese marco, la regulación chilena se posiciona como un paso necesario para acercarse a esos estándares, aunque con rezago en implementación.
Industria: de la incertidumbre a la inversión
Para las empresas, el principal efecto de la normativa es la reducción de incertidumbre. Hasta ahora, la ausencia de reglas claras impedía avanzar en la incorporación de material reciclado en envases de alimentos, pese a los avances tecnológicos disponibles.
Daniela Hott, gerente de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Soprole, sostiene que “contar con una regulación específica entrega certezas técnicas indispensables para impulsar la economía circular”, agregando que esto permitirá incorporar material reciclado de manera responsable, resguardando la calidad e inocuidad de los productos.
Desde Agrosuper, la asesora de Desarrollo de Productos, Lorena Contreras, coincide en que la certeza regulatoria es clave para innovar en envases, subrayando que la industria necesita marcos claros para reducir el uso de plástico virgen sin comprometer estándares sanitarios.
Además, la normativa se articula con otras políticas públicas, como la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) y la Ley de Plásticos de un Solo Uso, reforzando el cumplimiento de metas de reciclaje y contenido reciclado en envases.
Un vacío normativo que comienza a cerrarse
El Reglamento Sanitario de los Alimentos establece condiciones generales de seguridad, pero hasta ahora no abordaba de manera específica el uso de plásticos reciclados. Esta omisión generaba un escenario de incertidumbre que desincentivaba la inversión y ralentizaba la transición hacia modelos circulares.
Tania Bishara, consultora del Pacto Chileno de los Plásticos, advierte que la ausencia de regulación específica configuró un freno relevante para la industria, explicando que la nueva normativa permitirá avanzar con mayor claridad en el uso de material reciclado en aplicaciones sensibles como los alimentos.
Impacto en reciclaje y cadena productiva
El alcance de la regulación va más allá del ámbito sanitario. Al habilitar el uso de material reciclado en envases de alto valor, se espera un aumento en la demanda por resinas recicladas, lo que podría dinamizar la industria del reciclaje en Chile.
Este impulso también se vincula con metas sectoriales, como la incorporación de al menos un 25% de material reciclado en envases hacia 2030, promovida por el Pacto Chileno de los Plásticos. La regulación actúa como un habilitador para alcanzar estos objetivos, mientras que también empuja a las empresas a rediseñar sus procesos productivos y estrategias de abastecimiento.
Con su publicación en el Diario Oficial, Chile avanzará hacia un estándar más exigente en sostenibilidad y seguridad alimentaria, consolidando un cambio donde la regulación deja de ser una barrera y pasa a ser un motor de transformación productiva.



