Empresas del sector forestal, organizaciones comunitarias y redes de prevención entregaron insumos básicos a familias del sector Villa Alegre, una de las zonas más golpeadas por los incendios forestales que afectaron a la Región del Biobío
Las cicatrices que dejaron los incendios forestales en la Región del Biobío siguen presentes en distintos territorios. En la comuna de Penco, el sector Villa Alegre se transformó en uno de los puntos más golpeados por la emergencia, con 77 viviendas destruidas y más de 200 personas afectadas, una tragedia que obligó a decenas de familias a comenzar nuevamente desde cero.
Frente a esta realidad, diversas organizaciones y empresas activaron redes de apoyo para acompañar a las comunidades en su proceso de recuperación. La Comisión de Relacionamiento Comunitario de la Corporación Chilena de la Madera (Corma), junto a las empresas Comaco, Cambium y O’Rryan Surveyors, impulsó una campaña solidaria que permitió reunir insumos y apoyo directo para las familias afectadas.
Durante la jornada se entregaron productos de primera necesidad y elementos básicos para enfrentar las primeras etapas de la reconstrucción, entre ellos detergente, lavaloza, toallas de baño, shampoo, jabón, cajas contenedoras, kits de almacenamiento, colchones inflables, frazadas, sábanas y alimentos para mascotas.
La gerenta de Corma Biobío y Ñuble, Margarita Celis, explicó que el objetivo de esta ayuda es acompañar a las comunidades en uno de los momentos más complejos tras la emergencia.
“Como sector forestal queremos acompañar a las comunidades que han sido afectadas por los incendios, especialmente en este momento tan complejo. Esta ayuda busca aportar en las primeras necesidades de las familias, pero también estar presentes, escuchar a los vecinos y colaborar en el proceso de recuperación y reconstrucción que están enfrentando”, señaló.
Reconstrucción impulsada por la propia comunidad
En medio de la emergencia, el proceso de recuperación ha estado marcado por la organización y el esfuerzo de los propios vecinos. El presidente de la Junta de Vecinos Villa Alegre, Víctor Parra Burboa, relata que desde los primeros días posteriores al incendio la comunidad comenzó a movilizarse para limpiar los terrenos afectados y empezar a reconstruir.
“Estamos reconstruyendo, poniéndonos de pie, pero lo que necesitamos ahora son materiales para construir. La resiliencia de los vecinos ha sido enorme, desde el primer momento comenzaron a limpiar lo quemado y a empezar de nuevo”, explicó el dirigente vecinal.
Este trabajo comunitario ha sido clave para sostener el ánimo del barrio y avanzar en la recuperación de las viviendas y espacios comunes.
Redes comunitarias frente a los incendios forestales
Villa Alegre forma parte de la Red de Prevención Comunitaria, organización que trabaja en distintas localidades fortaleciendo la preparación y respuesta frente a incendios forestales.
La directora ejecutiva de la red, Angeline Castillo, explicó que el acompañamiento a las familias afectadas debe mantenerse durante todo el proceso de reconstrucción. “Hoy estamos colaborando con esta ayuda y apoyando en lo que podamos, manteniendo nuestro trabajo de prevención en medio del proceso de reconstrucción”, señaló.
Desde la organización destacan que el fortalecimiento de redes comunitarias resulta fundamental en territorios donde los incendios forestales representan una amenaza permanente.
En esa misma línea, el gestor de la Red de Prevención Comunitaria, Juan Carlos Torres Escobar, valoró la colaboración entre organizaciones y vecinos para reunir donaciones destinadas a las familias afectadas. “Queremos agradecer a todas las organizaciones, porque han logrado reunir donaciones y traerlas a los comités afectados. Es emocionante ver cómo los vecinos, después de haber perdido sus viviendas, hoy comienzan a estar un poco más tranquilos y con optimismo para enfrentar esta emergencia”, señaló.
Solidaridad y esperanza en medio de la reconstrucción
El trabajo solidario también ha sido impulsado por el programa Más Mujer de Corma, que ha canalizado ayuda especialmente dirigida a mujeres líderes y familias de la comunidad.
Su representante, Patricia Montolivo, explicó que el esfuerzo colectivo ha sido fundamental para reunir los recursos necesarios. “Estamos todas las integrantes con un foco permanente en esta emergencia, especialmente orientado a las mujeres líderes y a las familias. Hemos reunido recursos que tienen un sentido especial para ellas, pero que finalmente sirven para el grupo familiar”, señaló.
A pesar de las pérdidas, en Villa Alegre comienza a surgir una nueva etapa marcada por la esperanza. Gladys Cartes, tesorera de la Junta de Vecinos del sector, observa cómo el barrio empieza lentamente a recuperar la calma.
“Hay esperanza entre los vecinos. Muchos ya comenzaron a reconstruir sus casas y otros optaron por viviendas de emergencia, y hoy se ven más tranquilos que el primer día. Estoy orgullosa de pertenecer a este sector y de poder ayudar a quienes fueron afectados”, afirmó.



