Una cumbre convocada por la Seremi del Medio Ambiente reunió a gobiernos locales, empresas, sistemas de gestión y recicladores de base para compartir experiencias y fortalecer la implementación territorial de la economía circular en O’Higgins
A diez años de la promulgación de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor, Ley REP, municipios de O’Higgins pusieron en común experiencias y desafíos para llevar la economía circular desde la normativa hasta la gestión cotidiana de residuos en las comunas.
La Segunda Cumbre Municipal de Economía Circular, realizada en el Auditorio AIEP de Rancagua, reunió a encargados ambientales municipales, servicios públicos, sistemas de gestión, empresas, equipos Prodesal, representantes de Codelco División El Teniente y recicladores de base. La actividad fue organizada por la Seremi del Medio Ambiente de O’Higgins.
La Ley 20.920 fue promulgada en 2016 y su implementación ha avanzado de manera gradual, mediante decretos que establecen metas y obligaciones para los distintos productos prioritarios. La normativa responsabiliza a productores e importadores de organizar y financiar la recolección, almacenamiento, transporte y tratamiento de los residuos que introducen en el mercado.
Municipios en el centro de la implementación
La cumbre fue encabezada por el seremi del Medio Ambiente de O’Higgins, José Pablo Lagos, quien destacó la relación directa que mantienen las municipalidades con las comunidades y su papel en la gestión de residuos, la educación ambiental y el reciclaje.
“Las municipalidades son el vínculo más cercano con la ciudadanía y quienes, día a día, lideran iniciativas de gestión de residuos, educación ambiental y reciclaje en los territorios. Espacios como estos son vitales para congregar a diversos actores, sumar fuerzas y avanzar en la implementación de la economía circular en nuestra región, acá todos tienen algo valioso que aportar”, afirmó.
La legislación permite que los sistemas de gestión celebren convenios con municipalidades y asociaciones municipales. También contempla que los gobiernos comunales autoricen la instalación de puntos de recepción y almacenamiento de residuos en espacios públicos, lo que los convierte en un eslabón directo entre las obligaciones de los productores y los hogares.
El reto municipal abarca más que disponer contenedores. Requiere planificación, equipos técnicos, información para las comunidades, recolección diferenciada y coordinación con empresas y gestores autorizados, considerando además las diferencias existentes entre comunas urbanas, rurales y agrícolas.
Experiencias para residuos urbanos y productivos
La jornada permitió revisar soluciones aplicadas a distintos tipos de residuos. Campo Limpio presentó su experiencia con envases agroindustriales, una materia especialmente relevante para una región donde la actividad agrícola mantiene una presencia extendida y utiliza insumos que requieren una disposición segura.
La Corporación GIRO expuso su trabajo con productos prioritarios regulados por la Ley REP, mientras Arrigoni Ambiental NFU presentó el proceso de reciclaje de neumáticos desarrollado en su planta ubicada en la comuna de Mostazal.
La Municipalidad de San Fernando compartió las acciones ambientales implementadas a nivel comunal. El encuentro concluyó con una presentación de ReSimple, sistema colectivo de gestión para envases y embalajes que ya mantiene operaciones en la Región de O’Higgins.
Las exposiciones mostraron que la economía circular requiere soluciones diferenciadas. Los envases domiciliarios, los neumáticos y los residuos asociados a la agroindustria presentan exigencias distintas de recolección, almacenamiento, transporte y valorización.
Recicladores de base dentro de la transición
La participación de los recicladores de base incorporó la dimensión social de la transformación. La Ley REP establece el principio de inclusión, que considera mecanismos de capacitación, financiamiento y formalización para facilitar su incorporación a los sistemas de gestión.
Su integración demanda avanzar en la certificación de competencias y el reconocimiento de su experiencia, de modo que puedan participar en convenios, licitaciones y servicios de recolección bajo condiciones formales.
La transición hacia sistemas de mayor escala no debería desplazar a quienes históricamente han recuperado materiales en las comunas. El desafío consiste en incorporar ese conocimiento, mejorar las condiciones laborales y abrir oportunidades dentro de las nuevas cadenas de reciclaje.
De las experiencias a la gestión comunal
La cumbre busca fortalecer las capacidades de los gobiernos locales, compartir prácticas que puedan replicarse y generar espacios de colaboración entre municipios, organismos públicos, empresas, sistemas de gestión y recicladores.
El siguiente paso será transformar los aprendizajes presentados en programas comunales capaces de ampliar la cobertura, facilitar la separación en origen y acercar los servicios de reciclaje a las comunidades. Para ello será necesario definir responsabilidades, sostener la educación ambiental y adaptar las soluciones a las características productivas y geográficas de cada territorio.
La Hoja de Ruta para un Chile Circular al 2040 plantea una transición basada en el uso eficiente de los recursos, la reducción de residuos y el desarrollo de actividades económicas circulares. Su avance dependerá, en buena medida, de que estas orientaciones logren incorporarse a la planificación y operación de los gobiernos locales.
Después de una década de desarrollo normativo, O’Higgins entra en una etapa donde la colaboración debe traducirse en servicios permanentes, mayor participación ciudadana y soluciones para los residuos domiciliarios y productivos. La cumbre permitió reunir las experiencias disponibles. El desafío ahora es extenderlas y adaptarlas a las distintas comunas de la región.



