Por Pablo Camilleri, Managing Director en Accenture Chile
El cierre del Mes de la Mujer suele estar acompañado de balances y compromisos. Sin embargo, en un entorno económico y tecnológico con mayores exigencias, la equidad de género y particularmente el liderazgo femenino dejó de ser una dimensión reputacional para transformarse en un factor concreto de competitividad. Hoy no es solo un tema de equidad, sino de desempeño organizacional.
Hoy, las organizaciones enfrentan un escenario marcado por disrupciones simultáneas, como la inteligencia artificial, ciberseguridad, trazabilidad en cadenas de suministro y nuevas exigencias regulatorias a nivel global. En industrias estratégicas como la minería, por ejemplo, ya no basta con producir cobre o litio de alta calidad.
Los mercados demandan evidencia verificable sobre origen, impacto ambiental y procesos, impulsados por regulaciones internacionales y consumidores más exigentes. Este nuevo estándar requiere capacidades tecnológicas avanzadas y equipos capaces de anticipar escenarios complejos.
Aquí la evidencia es clara, porque las organizaciones con culturas más inclusivas pueden multiplicar hasta seis veces su capacidad de innovación. No es un dato menor en un entorno donde la innovación define la capacidad de competir.
En áreas como la ciberseguridad, contar con equipos homogéneos limita la creatividad y aumenta los puntos ciegos, frente a amenazas cada vez más sofisticadas. La diversidad se transforma en una herramienta estratégica frente a riesgos emergentes.
Esta brecha de talento sigue siendo relevante. En tecnología y ciberseguridad, la participación femenina continúa siendo baja a nivel global, lo que restringe el acceso a capacidades críticas en un momento donde la demanda por talento especializado no deja de crecer.
Un 43% de las horas de trabajo en cadenas de suministro será impactado por inteligencia artificial generativa, transformando profundamente la forma en que operan las organizaciones. Esto aumenta la urgencia de incorporar talento diverso en áreas críticas.
Chile no está ajeno a este escenario. En la minería, los descubrimientos de cobre han caído cerca de un 68% en los últimos 15 años, lo que obliga a mejorar la precisión en exploración y operación mediante el uso intensivo de datos y analítica avanzada.
El uso de machine learning ya permite recuperar hasta un 10% del agua utilizada diariamente en operaciones, equivalente a cerca de 25.000 toneladas de agua al día. La innovación tecnológica y la diversidad de equipos se vuelven factores complementarios.
A la fecha el 48% de la fuerza laboral de nuestra compañía está compuesta por mujeres, y un 30% de sus posiciones de Managing Director son ocupadas por mujeres. Estos avances, junto con reconocimientos de Women in Mining y resultados en rankings como Great Place to Work y Merco Talento, reflejan que la inclusión puede traducirse en entornos más atractivos, innovadores y sostenibles en el tiempo. La inclusión no solo mejora indicadores internos, también fortalece la propuesta de valor hacia el mercado.
Más allá de marzo, el liderazgo femenino no puede seguir siendo parte de una conversación estacional. La innovación, la resiliencia y la capacidad de adaptación definen el éxito de las organizaciones modernas, integrar diversidad en los equipos no es solo una cuestión de equidad. Es, cada vez más, una condición necesaria para competir.
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