Por Nicole Revillot, Country Manager de TUU by Haulmer
El pasado 22 de mayo de 2025 se publicó en el Diario Oficial la modificación a la Ley N° 825, una reforma que marca un antes y un después para el comercio de ferias libres en Chile. Esta iniciativa crea un régimen tributario especial orientado a simplificar las obligaciones de los feriantes, reducir costos, promover el uso de medios de pago electrónicos y fortalecer la formalización del sector, históricamente caracterizado por su dinamismo y alta informalidad.
En lo sustantivo, la reforma reemplaza el IVA del 19% por un impuesto sustitutivo del 1,5%, aplicable únicamente a las ventas realizadas mediante pagos electrónicos autorizados. Este nuevo tributo se devengará al momento de la transacción, sin deducciones ni declaraciones individuales, aliviando de forma significativa la carga administrativa de los comerciantes.
Las empresas proveedoras de servicios de pago electrónico tendrán un rol clave en la operatividad del sistema, ya que serán las encargadas de retener y declarar el impuesto sustitutivo ante el SII. Esta automatización del cumplimiento tributario es uno de los grandes aciertos del nuevo régimen, pues elimina trámites complejos y asegura una recaudación más eficiente y transparente.
El reglamento establece que solo podrán acogerse personas naturales que trabajen con su propio RUT y patrimonio, cuenten con permiso o patente municipal vigente y hayan iniciado actividades ante el SII exclusivamente con el giro de ferias libres. Quedan fuera empresas, comunidades o sociedades de cualquier tipo.
Desde el mes siguiente a su inscripción, los feriantes quedarán incorporados al régimen y solo deberán pagar el 1,5% de sus ventas electrónicas, sin realizar trámites adicionales. Además, se fija un límite máximo de costo por transacción del 3,5%, que incluye comisión, IVA e impuesto sustitutivo, asegurando transparencia y previsibilidad.
En definitiva, la modificación a la Ley N° 825 representa un avance concreto hacia la formalización y modernización del comercio popular. Su éxito dependerá del acompañamiento institucional y la educación a los feriantes en esta nueva etapa. Si la implementación cumple con lo prometido, 2026 podría marcar el inicio de una nueva era para las ferias libres de Chile.
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