La ejecutiva de Antofagasta Minerals planteó en Exponor 2026 que la diversidad, los equipos balanceados y la gestión territorial son claves para empresas que buscan mejores ambientes laborales y vínculos más sólidos con las comunidades
La discusión sobre liderazgo empresarial ya no pasa únicamente por resultados, eficiencia o cumplimiento de metas. En sectores de alta complejidad, como la minería, también se juega en la capacidad de construir equipos más diversos, generar confianza interna y relacionarse de manera más colaborativa con los territorios donde las compañías operan.
Ese fue uno de los énfasis planteados por Katharina Jenny Arroyo, vicepresidenta de Asuntos Corporativos de Antofagasta Minerals, durante Exponor 2026, donde abordó el rol del talento, la participación de mujeres en la industria y la gestión territorial como parte de una conversación más amplia sobre cultura organizacional y valor compartido.
“Acá en Exponor vamos a conversar de talento y de gestión territorial, cómo generar valor compartido en las zonas donde cada uno influye”, sostuvo Jenny, al situar la discusión en un punto cada vez más relevante para las empresas: cómo equilibrar desempeño productivo, relaciones comunitarias y desarrollo territorial.
Diversidad para tomar mejores decisiones
Para Jenny, el avance de las mujeres en sectores tradicionalmente masculinizados no debe medirse solo como una cifra de incorporación laboral. Su mirada apunta a un cambio más profundo: construir equipos balanceados, donde la diversidad permita ampliar perspectivas, mejorar conversaciones internas y fortalecer la forma en que las organizaciones enfrentan sus desafíos.
“Yo creo que el foco hoy día está en cómo generamos equipos balanceados. Se habla y se estima que un 30% ya te genera un equipo balanceado, pero yo creo que tenemos que aspirar a contratar más mujeres, con el propósito de tener equipos balanceados”, afirmó.
La reflexión dialoga con una preocupación transversal del mundo empresarial: cómo formar liderazgos capaces de responder a entornos más exigentes, donde la productividad convive con expectativas crecientes en materia de sostenibilidad, bienestar laboral y legitimidad social.
“Creo que el liderazgo femenino agrega atributos diferenciadores en los equipos de trabajo, y particularmente en la industria minera, que ha tenido un desarrollo principalmente liderado por hombres”, señaló.
En la visión de la ejecutiva, el aporte no está en reemplazar un liderazgo por otro, sino en sumar capacidades. La complementariedad entre mujeres y hombres, planteó, puede mejorar procesos, ambientes laborales y formas de colaboración, tanto dentro de la organización como en su relación con las comunidades.
“Hoy día, el impulso femenino, esta complementariedad que se da con los hombres, permite también poder eficientar procesos, mejorar ambientes laborales, generar mucha más sinergia y colaboración al interior de la empresa, pero también hacia afuera, con las comunidades, con las localidades donde estamos presentes”, indicó.
Empresas que miran más allá de sí mismas
La gestión territorial fue otro eje de la conversación. Para Jenny, las compañías que operan en territorios complejos deben avanzar desde una lógica centrada solo en sus propias iniciativas hacia modelos de colaboración más amplios, capaces de integrar a actores públicos, privados y comunitarios.
En esa línea, destacó el avance de la Estrategia Minera Regional de Antofagasta, liderada por el Gobierno Regional, como un espacio que ha permitido ordenar prioridades y generar una agenda compartida entre distintos actores vinculados al desarrollo regional.
“Yo diría que hemos ido avanzando positivamente, particularmente acá en la Segunda Región. La Estrategia Minera Regional de Antofagasta, que está liderada por el gobernador de la región, ha permitido generar una agenda colaborativa con distintos actores del mundo privado que estamos dentro de la industria minera”, indicó.
El punto de fondo es cómo las empresas pueden aportar a mejores condiciones de vida sin actuar de manera aislada. En regiones donde la actividad productiva tiene un peso decisivo, la confianza se construye también mediante coordinación, escucha y capacidad de generar beneficios visibles para las personas.
“Ese trabajo colaborativo te permite ampliar la mirada y mirar más allá de lo que tú puedes hacer como empresa, sino cómo juntos podemos contribuir para mejorar el bienestar y la calidad de vida de las personas que viven en aquellos territorios donde nosotros estamos presentes”, agregó.
Una carrera marcada por la adaptación
La trayectoria de Katharina Jenny también refleja los cambios que vive el liderazgo en industrias de alta especialización técnica. Ingeniera civil en Minas de la Universidad de Santiago de Chile, se incorporó a Antofagasta Minerals en 2016 como gerenta de Seguridad y Salud Ocupacional y, entre 2019 y octubre de 2024, se desempeñó como gerenta general de FCAB. Antes ocupó cargos en Codelco y BHP, en áreas de productividad, costos, planificación minera, seguridad, salud y medio ambiente.
Su recorrido combina roles operativos, seguridad, transporte y asuntos corporativos, una mezcla que le ha permitido moverse entre el núcleo técnico del negocio y las dimensiones sociales, laborales y territoriales que hoy inciden con fuerza en la toma de decisiones empresariales.
“Llevo 22 años trabajando y siempre he trabajado en minería. Hoy día estoy en Antofagasta Minerals; trabajé en roles operativos, roles que son muy del core del negocio propiamente tal. Luego me fui a ámbitos de seguridad y salud, y hoy día estoy en asuntos corporativos”, relató.
También recordó su paso por el Ferrocarril de Antofagasta, experiencia que amplió su mirada sobre industrias vinculadas al desarrollo regional. “Además, mi rol anterior fue gerente general del Ferrocarril de Antofagasta. Así que me ha tocado desempeñar distintos roles en distintas empresas y también en dos industrias distintas”, señaló.
Liderazgos con impacto interno y territorial
La conversación deja una señal clara para el mundo empresarial: la diversidad ya no puede ser tratada como un tema accesorio. Para compañías que operan en entornos sociales exigentes, contar con equipos balanceados puede incidir en la calidad de las decisiones, en la construcción de confianza y en la forma en que se gestionan los vínculos con trabajadores, comunidades y autoridades.
Desde su propia experiencia, Jenny sostuvo que la minería ha sido un espacio de desarrollo profesional, más que una barrera. “Creo que ha sido súper bueno para mí trabajar en minería; no he visto obstáculos. Muy por el contrario, creo que el liderazgo femenino puede avanzar positivamente”, concluyó.
Su planteamiento instala una discusión que excede a una sola industria: cómo formar liderazgos capaces de combinar resultados, colaboración, diversidad y sentido territorial en empresas que deberán responder a demandas cada vez más complejas.



