Por Simón Melo C. Psicólogo y concejal de la comuna de El Bosque
El 30 de septiembre, en La Pintana, Michelle Bachelet recordó una idea que se transformó en el sello de sus dos gobiernos: “no hay que pensar en las oficinas qué le ofrecemos a la gente, porque estamos lejos”. Decirlo en La Pintana fue también una forma de situar la política en los barrios que más la necesitan y de recordar que Santiago no es solo su centro y, por supuesto, no es Chile.
En El Bosque esa idea tiene historia. En marzo de 2013, al regresar a Chile para iniciar su segunda candidatura presidencial, Bachelet escogió el Centro Cívico Cultural de nuestra comuna para anunciar un nuevo ciclo y un programa construido recorriendo el país y conversando con la ciudadanía.
Para entonces, El Bosque llevaba años recorriendo ese camino. Las administraciones de Sadi Melo construyeron una gestión municipal cercana a las organizaciones y atenta a las necesidades que surgían desde los barrios. Era una forma de gobernar con raíz en la tradición socialista: usar el municipio para que las respuestas llegaran a la gente sin esperar a que todo se resolviera desde arriba.
La salud municipal es uno de sus mejores ejemplos. Cuando acceder a especialistas era difícil para muchas familias, la comuna desarrolló respuestas propias, como prestaciones oftalmológicas y auditivas, iniciativas de nutrición y atención para niños, niñas y jóvenes neurodivergentes. En 2017, durante la administración de Sadi Melo, se definieron el terreno y el proyecto de lo que años después sería el polo de salud de General Körner, pensado para que las familias pudieran atenderse sin salir de la comuna.
Con el Metro ocurrió algo parecido. La extensión de la Línea 2 fue una demanda sostenida por años desde la zona sur, y en 2014, durante el segundo gobierno de Bachelet, comenzaron los estudios de factibilidad para llevarla a El Bosque y San Bernardo.
Años después, la extensión se hizo realidad en estaciones y viajes más cortos para miles de familias. Son procesos largos. A veces demasiado largos. Pero muestran lo que ocurre cuando se encuentran una comunidad organizada, un municipio que insiste y un Estado dispuesto a responder.
Esa historia sigue en marcha. La gestión del alcalde Manuel Zúñiga continuó ese camino: puso en marcha el polo de salud de General Körner, donde hoy funcionan el Centro de Especialidades Médicas y Odontológicas, Remolino y otros servicios que antes obligaban a muchas familias a salir de El Bosque. A eso se suma su programa de construcción y recuperación de sedes sociales.
He estado muchas veces en esas sedes y sé lo que ocurre ahí: se reúne una junta de vecinos, funciona un club de personas mayores, aparece un problema del barrio y se conversa cómo enfrentarlo. Una sede fortalece la organización y la participación de los vecinos en las decisiones que los afectan. Ahí las necesidades toman forma y se transforman en demandas que el municipio puede escuchar y responder.
Me reconozco en esa tradición y quiero ser parte de su presente. Para mí, ser socialista tiene que ver con algo concreto: que el lugar donde una persona nació o el dinero que tiene no determinen completamente sus oportunidades. En eso el municipio cumple un papel enorme, porque muchas veces es la primera puerta del Estado que toca una familia.
En La Pintana, Bachelet lo dijo así: “La democracia tiene que ser capaz de responder a necesidades concretas de la ciudadanía. Tiene que entregar seguridad, oportunidades, derechos y esperanza”. En El Bosque, esa visión se volvió concreta en un centro de salud, en una sede o en una estación de Metro.
Como concejal, eso significa estar en terreno y hacer seguimiento: que cuando una organización plantea un problema alguien se preocupe de saber qué pasó, y que desde el Concejo se fiscalice, se pregunte, se proponga y se vuelva sobre los temas hasta obtener respuesta.
El Bosque tiene aciertos y dificultades, como cualquier comuna, y los desafíos que vienen son exigentes: cuidar y profundizar el modelo de salud comunal, construir una política de seguridad integral y pensar el desarrollo de la comuna y de la región en torno al empleo de quienes viven aquí. Enfrentarlos con ese mismo método es la mejor forma de cuidar esta historia y seguir escribiéndola con los vecinos y vecinas de El Bosque.
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