La diputada del Frente Amplio cuestiona los primeros meses de la administración de José Antonio Kast, apunta a la megarreforma, advierte improvisación política y plantea que la Cuenta Pública debe abrir una etapa de acuerdos democráticos
Con el reloj político presionando a La Moneda, el presidente José Antonio Kast enfrentará este 1 de junio su primera Cuenta Pública ante el Congreso Pleno. No será solo un discurso institucional, sino una prueba relevante para un gobierno que llega a la cita con cuestionamientos opositores, cambios ministeriales recientes y una agenda legislativa cruzada por fuertes diferencias en el Parlamento.
A dos meses del inicio de la administración, la diputada del Frente Amplio Lorena Fries realiza una evaluación crítica del rumbo del Ejecutivo. A su juicio, el gobierno ha mostrado improvisación, dificultades para construir acuerdos y una agenda que no representa los intereses de la mayoría, especialmente a partir del proyecto de Reconstrucción Nacional, conocido como megarreforma.
En entrevista con Poderyliderazgo.cl, la parlamentaria por el Distrito 10 de la Región Metropolitana analiza la primera etapa del gobierno de José Antonio Kast, el debate por la megarreforma, el giro del Ejecutivo en seguridad y las expectativas frente a una Cuenta Pública donde, afirma, el Presidente debería mostrar una mayor vocación democrática.
¿Cómo evalúa los dos meses de gobierno del presidente José Antonio Kast?
En general, me parece que este es un gobierno de improvisación, que ha llegado con una agenda que no representa los intereses de la mayoría, como lo muestra la megarreforma, donde, además, se han atrincherado ideológicamente, sin abrirse a la posibilidad de llegar a acuerdos que legitimen la agenda que traen.
No es un gobierno que busque acuerdos, sino que más bien pretende arrasar con una determinada visión de la realidad, y que es una visión que está fuera de la realidad, como lo demuestra este documento que salió a la luz pública, el “Desafío 90”.
Usted habla de “Desafío 90”, que es el plan estratégico y la hoja de ruta con la que José Antonio Kast y su coalición, el Partido Republicano, diseñaron el desembarco en La Moneda e instalaron la narrativa de un “gobierno de emergencia” para marcar contraste con la administración de Gabriel Boric.
Me parece que se opta por un camino de confrontación con la oposición, dada esta estrategia de copamiento que ellos mismos explicitan, que es la forma de pasar algunos cambios que pretenden introducir, incluso a costa de la deliberación democrática.
Por otro lado, todo aquello que constituía la queja de Republicanos hacia el gobierno del presidente Gabriel Boric se les ha devuelto como un boomerang, lo que se ha mostrado no sólo en la tardanza de los nombramientos, sino en los malos nombramientos, como el caso de la exministra de Seguridad, Trinidad Steiner, y también la vocera, Mara Zedini. Entonces, efectivamente, es un gobierno que preocupa.
La megarreforma y el costo político para el Ejecutivo
¿Cuál es su opinión respecto de la polémica megarreforma del Ejecutivo?
La megarreforma es, efectivamente, un cambio sustantivo en la forma de recaudar del Estado. Desde el 90 en adelante, veníamos gradualmente robusteciendo un pilar de protección social que, con este proyecto, se pone en duda, puesto que se va a recaudar mucho menos: 4.500 millones en términos de rebaja de tributos a los más ricos de este país.
Para poder paliar ese déficit se requiere necesariamente hacer recortes y esos recortes estamos viendo que están afectando áreas muy sensibles de la población.
Lo que este proyecto hace es apoyar y subvencionar aún más a las personas y a las empresas más poderosas de este país.
Ante la eventualidad de que no se apruebe esta iniciativa de Reconstrucción Nacional, ¿usted observaría esa situación como una derrota?
Están apuntando a ganarla, incluso, por uno o por dos votos, lo que en todo caso significaría una pérdida de legitimidad política y la incapacidad de llegar a acuerdos.
La oposición hará todo lo posible por mitigar al máximo el impacto de esta reforma y, por lo tanto, esperamos que en el Senado esto tenga una discusión bastante más amplia de la que tuvo en la Cámara de Diputados, donde se buscó pasarla rápidamente, daba lo mismo si había debate o no.
¿Piensa que el proyecto del gobierno será respaldado en el Senado?
Tengo la impresión de que la reforma se va a aprobar de todas maneras, a pesar de que la oposición plantee y asuma la decisión de no aprobarla en general.
Este es el corazón del programa de gobierno y, en ese sentido, todas las otras áreas en las que hemos visto altos grados de improvisación pasan a un segundo plano. Ellos mismos lo han dicho, han buscado copar la agenda, inundar, agobiar con las medidas, y la verdad es que este es el centro de la posibilidad que tienen de llevar adelante un proyecto sumamente ideológico con intereses de clase.
Seguridad, continuidad y dudas sobre derechos ciudadanos
Desde el gobierno de Kast se asumió que utilizarán el Plan de Seguridad del expresidente Gabriel Boric. ¿Cómo califica ese giro del Ejecutivo y que tendrá como base un plan cuestionado, precisamente, por los sectores de derecha en los últimos cuatro años?
A mí me pareció el cambio de actitud francamente necesario, porque lo que había hecho la exministra Trinidad Steiner no tenía cabida dentro del marco legal de lo que estaba establecido en el Ministerio de Seguridad, que en el fondo no hizo nada, no sabía, no conocía el marco legal en el que estaba actuando.
Y me parece que hizo bien el ministro Martín Arrau en recoger una política de Estado que se viene trazando desde el gobierno de Boric.
Lo que corresponde bajo una política de Estado es seguir construyendo, poniendo ladrillo uno tras otro, para efectos de ir mejorando o ir profundizando las medidas que allí se hicieron. Lo tomo como una oportunidad, pero insisto, tengo preocupación en este gobierno, porque el tema, por ejemplo, de las garantías fundamentales, derechos de los ciudadanos, no es algo que esté en su ADN.
Y, por lo tanto, habrá que ver cómo llegan esas iniciativas al Congreso, si se trata de iniciativas legislativas. Y habrá que ver también qué sucede en la implementación de la estrategia y las medidas que planteen dentro de cada una de las áreas.
“No tengo muchas expectativas de esta Cuenta Pública”
¿Cuáles son sus expectativas en torno a la primera Cuenta Pública del presidente Kast?
Tengo que ser honesta para decirle que no tengo muchas expectativas de esta Cuenta Pública, porque me parece que no es mucho lo que puede mostrar. Y eso lleva a este gobierno, espero que no lo haga, a usar la instancia para descalificar lo que se hizo en el gobierno anterior.
La verdad es que creo que ese relato ya se está agotando y que tienen que asumir la responsabilidad de que están gobernando.
Creo que un eje va a ser la seguridad, pero no tiene mucho que mostrar. Lo único que puede mostrar allí son los operativos que se han llevado a cabo y que han significado bastante, o muchos detenidos, y también la incautación de droga, pero se trata de operativos que no tienen que ver con el Ministerio de Seguridad y más bien tienen que ver con procesos de investigaciones que se están llevando a cabo por el Ministerio Público, y donde el Ejecutivo no puede atribuirse esos logros.
Ciertamente, esperaría que Kast en esta Cuenta Pública se abra a ser el presidente de todos los chilenos y las chilenas, es decir, que tenga una mayor vocación democrática, en términos de buscar acuerdos con todos los actores políticos que vayan legitimando la política y que vayan también generando consensos que permitan que las leyes avancen con esa legitimidad.
De no ser así, me parece que lo que está haciendo es generar una tensión y una conflictividad que, de pronto, se va a volver en contra del propio gobierno. No son amenazas.
Si estamos viendo que el alza del costo de la vida está significando para los chilenos no poder llegar a fin de mes, si estamos viendo que los recortes están afectando, por ejemplo, el sistema público de salud donde el 80% no se atiende, si estamos viendo que durante dos meses no se hizo nada, con lo cual es probable que las cifras sobre delitos aumenten en la medida en que no se sostuvieron los planes y programas como el programa, el Plan Calle Sin Violencia, que justamente tenía como centro bajar la tasa de homicidios.
La seguridad, ¿será uno de los temas centrales que se esperan en la Cuenta Pública?
Espero que se entienda la lógica que hay detrás de lo que se aprobó en materia del Ministerio de Seguridad, porque allí se establece una política nacional de seguridad que es la que asumió ahora el ministro Arrau, pero lo que queda pendiente es hacer la estrategia.
La estrategia es bianual y le corresponde al gobierno de Kast hacerla. Vamos a ver qué es lo que plantean, pero la verdad es que lo que uno ve es que de las medidas que aparecen en el programa “Desafío 90” es bastante poco lo que han avanzado.
Menos de un tercio de las medidas están siendo llevadas a cabo y varias de ellas son de continuidad, como el escudo fronterizo, que es parte de lo que se inició bajo el gobierno del presidente Gabriel Boric.
El margen político del Gobierno entra a prueba
La Cuenta Pública marcará el primer punto de inflexión para una administración que necesita pasar de la instalación política a la conducción efectiva del país. Si el gobierno de José Antonio Kast decide avanzar sin acuerdos amplios, la discusión por la megarreforma, la seguridad y los recortes presupuestarios podría abrir una etapa legislativa más áspera, con una oposición dispuesta a disputar cada punto en el Congreso.
Para Lorena Fries, los próximos meses pondrán a prueba la capacidad del Ejecutivo para construir legitimidad democrática en medio de un clima social exigente. La forma en que La Moneda ordene su agenda, dialogue con el Parlamento y responda a las urgencias de la ciudadanía será clave para definir si logra ampliar su base de apoyo o si profundiza la distancia con sectores que hoy observan con preocupación el rumbo del proyecto político republicano.



