Un equipo de la Universidad Católica del Maule obtuvo el primer lugar del Reto Construye Academia 2026 con Triplast, una propuesta de cierres perimetrales modulares diseñados con plástico reciclado que ahora busca avanzar hacia su fabricación industrial
Los cierres que delimitan una obra difícilmente parecen el punto de partida de una innovación universitaria. Sin embargo, tres estudiantes de la Universidad Católica del Maule (UCM) encontraron en esas estructuras temporales una oportunidad para recuperar plástico desechado y convertirlo en un producto reutilizable. La idea, bautizada Triplast, terminó ganando el Reto Construye Academia 2026.
Detrás del proyecto están Maximiliano Olivares, Marthin Arriagada y Lucas Villar, acompañados por el académico Wilmer Bueno. Su propuesta consiste en desarrollar cierres perimetrales modulares de plástico reciclado, diseñados para ser livianos, resistentes y reutilizables. Las piezas incorporan un sistema de encastre que busca dificultar su retiro no autorizado desde las faenas.
El equipo representó al Maule después de ganar la etapa regional y llegó a la final nacional realizada en Edifica 2026. El concurso, impulsado por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT) y Construir Innovando, reunió 112 postulaciones y más de 440 participantes.
Del residuo al cierre perimetral
La particularidad de Triplast está en mirar dos materiales que pueden perder valor al terminar su uso: las planchas de cierres perimetrales y el plástico PET. En lugar de considerarlos únicamente desechos, el equipo propone recuperarlos y transformarlos en componentes para delimitar futuras obras. El diseño modular busca facilitar su reutilización, aunque todavía debe avanzar hacia una fabricación a mayor escala.
Maximiliano Olivares, integrante del equipo ganador, explicó que lo más importante fue encontrar una nueva utilidad para ambos residuos. “Lo más importante es que logramos dar valor a dos residuos”, afirmó. El estudiante destacó que la siguiente etapa será buscar alianzas que permitan llevar la solución a una producción de mayor escala.
La premiación se realizó durante Edifica 2026, con participación del ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, y del presidente nacional de la CChC, Raimundo Rencoret. El segundo lugar correspondió a una propuesta de la Pontificia Universidad Católica de Chile que utiliza orujo de uva para modificar ligantes asfálticos, mientras el tercero fue para STOK, de la Universidad del Bío-Bío, orientado a gestionar inventarios mediante RFID e inteligencia artificial.
| Lugar | Nombre del proyecto | Institución | Propuesta |
|---|---|---|---|
| 1.º | Triplast | Universidad Católica del Maule | Cierres perimetrales modulares, reutilizables y fabricados con plástico reciclado. |
| 2.º | Biomodificador a base de orujo de uva | Pontificia Universidad Católica de Chile | Uso de residuos vitivinícolas para mejorar la durabilidad de ligantes asfálticos. |
| 3.º | STOK | Universidad del Bío-Bío | Gestión logística de inventarios en obras mediante tecnología RFID e inteligencia artificial. |
| 4.º | REIBAG | INACAP Valdivia | Revestimientos interiores y exteriores elaborados con bagazo cervecero reciclado. |
El siguiente paso: llevar la idea a las obras
El programa busca acercar las capacidades académicas a problemas concretos de productividad, descarbonización e industrialización. Felipe Lechuga, presidente de la Comisión de Innovación y Transformación Digital de la CChC, destacó que la colaboración entre universidades y empresas permite conectar las propuestas estudiantiles con necesidades reales del sector y acelerar su desarrollo.
El reconocimiento representa un avance para Triplast, pero todavía no equivale a su adopción comercial. El proyecto deberá demostrar su desempeño, viabilidad económica y capacidad de fabricación para convertirse en una alternativa utilizada regularmente por las constructoras.
El triunfo también pone en valor la innovación desarrollada fuera de Santiago. En una región donde universidades, empresas e instituciones ya impulsan iniciativas de construcción sostenible y nuevas tecnologías, los estudiantes del Maule dieron un primer paso relevante: conseguir reconocimiento nacional por una idea que ahora necesita encontrar socios, avanzar en su desarrollo y llegar a las obras reales.



